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Una ventana de Oportunidad

El período inmediato después de las elecciones presenta una posibilidad única para cambiar el país

Publicada 3 de enero 2006, El Diario de Hoy

Jorge Ávalos
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Con mucha audacia, el presidente Elías Antonio Saca ha dicho: “Esta no es una época de cambios, es un cambio de época”. Y esta vez la retórica del mandatario de El Salvador refleja, en efecto, el optimismo que prodigan los pensadores políticos del país.

Hay varias razones para el surgimiento de este “optimismo racional”, como lo ha llamado el Dr. David Escobar Galindo. El primer factor es coyuntural: el consenso de que las elecciones de marzo del 2006 nos llevarán más allá del continuo proceso electoral que vive la nación.

“Las últimas elecciones del período del Presidente Saca”, explica Carlos Quintanilla Schmidt, ex Vicepresidente de la República, “van a traer un apaciguamiento del ambiente electoral y una mayor tranquilidad y desarrollo en el tema político que va a permitirle al gobierno poder trabajar sin estar pensando en elecciones venideras. Eso obviamente es positivo, porque toda elección genera incertidumbre”.

“Es importante destacar esto”, señala Paolo Luers, columnista del semanario virtual elfaro.net, “porque no van a haber elecciones por otros tres años, creando una ventana de oportunidades, un momento crítico de desarrollo, de si este va a ser un año de avance o de retroceso”.

Alternativa. Analistas de distintos sectores ven, después de llos comicios de marzo, el inicio de un período constructivo. Foto: EDH

“Estamos optimistas”, dice Antonio Cabrales, presidente de Fusades, “de que habrá una recomposición de las fuerzas de la política salvadoreña, y que esa recomposición va a ser saludable para el país. Va a haber, como resultado, más gobernabilidad y más estabilidad política”.

“Tony Saca va a salir aún más fortalecido de estas elecciones”, agrega Luers. “Teóricamente, él se puede reclinar y decir:

Hoy sí voy a hacer los acuerdos nacionales que necesito para resolver los tres o cuatro problemas principales del país cojuntamente, creando consenso. Pocas veces hay tres años sin elecciones y pocas veces hay un presidente con muchísimo poder. Claro, hay dos problemas: uno es la voluntad de él y de la gente alrededor de él de hacerlo, y el otro es con quién, con qué interlocutores”.

Pero aún en el tema de los interlocutores el Presidente Saca tendrá este año, sin lugar a dudas, un entorno de óptimas condiciones. “Una de las señales más significativas”, observa Escobar Galindo, “es que el gobierno se ha abierto a una política sectorial. Otra es que el sector empresarial, que normalmente ha sido muy inmediatista, ahora se está abriendo a trabajar a largo plazo”.

“Normalmente”, admite Federico Colorado, presidente de ANEP, “hemos estado planificando para períodos presidenciales, y ahora visualizamos una agenda de desarrollo estratégica que debe trascender los períodos presidenciales. Y debe ser una agenda participativa, de consenso, con el resto de la sociedad civil, para que tenga esa fortaleza de ser sostenible en el tiempo, y que genere la confianza necesaria de todos los sectores”.

“El gran problema”, señala Luers, “es la interlocución en la oposición. Y ahí hay dos posibilidades, o sale muy debilitado el Frente de esas elecciones y recapacita, o sale muy debilitado y se encapsula más en un mundo irreal de ortodoxia y radicalidad. Así que yo creo que los actores políticos secundarios, académicos, periodístas, políticos que no están en los centros de poder tienen que concentrarse a crear las condiciones, un ambiente para que en abril, mayo y junio de este año se produzca ese fenómeno de una concertación, de un diseño de políticas nacionales en seguridad pública, economía y todas las cosas colaterales que eso significa: educación y salud, aunque las dos apuestas grandes son empleo y seguridad”.

Para Escobar Galindo una de las grandes apuestas es política: “Tenemos que seguir avanzando en la construcción de una cultura política mucho menos cargada de reacciones que son imágenes del pasado, y cuando digo esto no me refiero a un grupo, a un sector, me refiero al panorama en general”.

Quintanilla Schmidt concuerda con esta visión: “Hay necesidad de una robustez institucional en el área política. Vemos como la gente ha perdido un poco el encanto de la democracia, cuando dicen que los políticos verdaderamente no satisfacen las aspiraciones, y eso no sólo es malo sino que hasta es peligroso”.
El desencanto con la democracia es una de las razones por la cuales ANEP ha promovido una “apuesta a largo plazo”.

“Cualquier estrategia de crecimiento que el país tenga”, dice Colorado, “si no se resuelven los temas básicos va a ser una estrategia que va a ir con una carga muy pesada. Los temas básicos son fundamentales para generar en la gente la confianza y credibilidad necesarias”.

“El país está a punto de pegar un salto grande. La inversión extranjera viene a los países precisamente cuando ven estabilidad política y estabilidad económica”.
Antonio Cabrales
Presidente  FUSADES

“Debemos trabajar en generar un plan de nación que de credibilidad y confianza, que la gente perciba los cambios y que nos lleve a un El Salvador que todos queremos”.
Federico Colorado
President ANEP

Lo dice el presidente Saca
En una entrevista con El Diario de Hoy, el Presidente Antonio Saca se refiere a varios temas puntuales
Hay dos tipos de oposición
La responsable, aquella que sin dejar de ser oposición puede colaborar en los proyectos de beneficio para la nación; la del FMLN, irresponsable, que se opone por oponerse, sin importarle que se perjudique a la población. Esta última cree que al oponerse a todo perjudica al partido ARENA.
Fortalecer la institucionalidad
Lo importante es fortalecer la democracia, la participación ciudadana y fomentar el diálogo; esto forma parte de un proceso de modernización política que requiere el fortalecer la institucionalidad política. Labor que requiere la participación de todos.
Plan de nación
Hoy más que nunca, el país y los diferentes sectores de la nación deben sumarse a la visión de nación, donde todos trabajen para construir un mejor país. Esto supone dejar las visiones destructivas que buscan acabar con el sistema de libertades.

El reto de la instituciones

Indiscutiblemente, el desafío más grande que El Salvador enfrenta en el área política, de acuerdo a las más informadas opiniones, es el de la institucionalidad.

“Al haber más gobernabilidad en el país y al haber recomposiciones de tipo político, es el momento entonces de que el gobierno pueda hacer las transformaciones más difíciles y que están pendientes en toda América Latina, y esas son las reformas institucionales”, dice Antonio Cabrales, presidente de Fusades, la organización que ha liderado esta visión.

¿Justicia?. Las instituciones judiciales son las más criticadas. Foto: EDH

“Es importante hacer valer el estado de derecho y el cumplimiento de la norma”, dice Carlos Quintanilla Schmidt, “y esto se lo está diciendo un abogado que cree en el derecho y que cree que en El Salvador hemos venido teniendo problemas de cumplimiento de la ley y eso es lo que ha hecho que nuestras instituciones también las sintamos un poco endebles y que la gente perciba que no estén funcionando”.

Definición

“Para mí”, reflexiona William Pleitez, economista del PNUD, “la cuestión de la institucionalidad se resume con una sola frase: reglas de juego claras”.

“Cuando hablamos de reformas institucionales”, agrega Cabrales, “nos referimos a lo que el Banco Mundial llama ‘clima de inversión’. Para el inversionista, que exista el imperio de la ley, que cuando se hagan contratos se respeten, que la corte no se tarde cuatro años para emitir opiniones sobre contratos con una multinacional, o que cuando haya un asesinato, la corte pueda determinar que el culpable vaya preso y sea castigado”.

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“Un caso específico”, explica Quintanila Schmidt, “es la institucionalidad en el sector justicia. La población percibe que la justicia no se está dando, que los delincuentes están saliendo muy fácilmente. La gente tiene temor de declarar y de acusar y eso es un mensaje importante, un elemento a considerar de que el estado de derecho necesita un poquito más de refuerzo y de apoyo para que verdaderamente se viva en nuestro país”.

“Ahora tenemos dos nuevas institucionalidades”, señala Cabrales, “la ley de competencia y la ley del consumidor. Magnífico. Los ciudadanos lo estaban pidiendo a gritos. Pero hoy, que funcionen”.

“Las instituciones tienen que ser más sólidas, más confiables”, dice Escobar Galindo. “Pero aún en esto soy optimista, porque vamos acumulando cambios. Para mí la acumulación es un factor evolutivo muy importante. Yo no creo en el salto, creo en caminar, y creo que vamos caminando. La preocupación de la gente es por vernos caminar mejor”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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