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Prioridad
Combatir la delincuencia

Seguro es que si ellos estuvieran en el poder no obrarían como ahora dicen que hay que hacerlo. Una de las pocas cosas buenas que los sandinistas lograron fue limpiar la sociedad de delincuencia

Publicada 3 de enero 2006 , El Diario de Hoy

Roberto López- Geissmann*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

La delincuencia que asuela nuestra nación es implacable, numerosa y pareciera incontenible. Todos los avances sociales que pudieran lograrse serán entorpecidos, cuando no evitados, por esta plaga, que en todo caso vuelve demasiado difíciles y costosos los resultados de esfuerzos concertados por un buen Gobierno y una población a la que se le escamotea el disfrute de cualquier obra por la amenaza misma sobre sus vidas y propiedades que provoca esta violencia delincuencial.

Subrayando el apoyo que la población toda debe brindar a las autoridades en esta guerra, aporto algunas ideas en torno a elementos que son de considerable reflexión para su buen éxito:

1. La trampa del tiempo. Uno de los factores que más fácilmente deteriora una buena gestión administrativa es copar a la dirección (y a todos los niveles) de toda suerte de actividades que dejen escasísimo el tiempo efectivo para el desempeño del combate sustantivo de su actividad principal. Invitaciones, inauguraciones, premiaciones, discursos, firmas de documentos, cursos y actividades en el exterior, acompañamientos con funcionarios y muchos más... maniatan la fuerza efectiva de los dirigentes.

Para el caso en particular lo importante y lo urgente son de tal envergadura que la dirección tendría que encargar a un segundo bajo supervisión para lo importante, coordinando estratégicamente y dirigiendo personalmente lo urgente. Debe suponerse además todo el apoyo institucional.

2. No hay ahora solución, sólo profesional. Una serie de situaciones y decisiones ha llevado al combate antidelincuencia a un punto en que remontar y vencer dicho tsunami hace estrictamente necesario rebasar las medidas puramente profesionales, que podrían haber bastado. La colaboración institucional como la de la Fuerza Armada; el saneamiento y potenciación de fiscales y jueces, con su debida coordinación; la reforma legislativa que sea necesaria y la orgánica implicación de la población mediante una preparada y FORMAL declaración de guerra, son ejemplos, entre otros a las medidas políticas y macro políticas que se necesitan ahora.

3. Atención a contracultura negra. Ya lo hemos expresado e insistimos a riesgo de provocar críticas, burlas o cualquier tipo de ataques, pero no es festinado y existen elementos objetivos suficientes para ameritar una investigación seria del fenómeno: la influencia de satanismo organizado en las maras, como elemento a combatir especialmente.

4. ¿A quiénes aprovecha? Independiente del resultado propiamente delictivo... Como ya dijimos, la prosperidad, el desarrollo y la esperanza misma de todo el país están detenidos en parte por los delincuentes, lo que lleva a minimizar logros de cualquier partido que se encuentre en el Gobierno. Así, la oposición se favorece políticamente, brindándole armas para atacar a los gobernantes, pero habrá que distinguir, pues no se trata de toda la oposición, sino de aquella que propugna las políticas, leyes y actuaciones que vuelven más dificultoso poner en cintura a los enemigos de la sociedad.
Seguro es que si ellos estuvieran en el poder no obrarían como ahora dicen que hay que hacerlo. Una de las pocas cosas buenas que los sandinistas lograron fue limpiar la sociedad de delincuencia y lograr una eficiente policía..., pero con métodos que son radicalmente opuestos a los que propugna el partido de la extrema izquierda de acá, e incluso más allá de lo aceptable.

5. Rechazo de las teorizaciones ultragarantistas. Haciéndoles el juego, sin querer o queriendo, a los anteriores, pululan universidades, organismos, ONG y personajes de un intelectualismo garantista pletórico de teorizaciones que llevan al trato suave y a la solución a largo plazo.

Aunque algo de lo que afirman es cierto no lo es el resto y menos aún al negligir tomar en cuenta el agobio histórico y humano que sufre nuestra sociedad, por lo que retirarse conciente, activa y decididamente de estas influencias es imperativo YA.


*Lic. en Ciencias Políticas.


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