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Palabras
El mago que detenía los relojes
Detenía el reloj de la torre, los relojes de caoba de las salas
y los de pulsera.
Publicada 3 de enero 2006 , El Diario de Hoy
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Carlos Balaguer
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
El mismo día luminoso tardaba en pasar cuando él detenía
la vida. Viajó por el mundo y se hizo mago de un circo. Allí
presentaba su espectáculo de detener relojes. Un día, además
de los relojes detuvo su andar.
Llegó a la aldea entre los misteriosos actores, saltimbanquis y
leones de un circo trashumante. Su acto consistía en detener en
el aire a una mujer bella, a un trapecista en vuelo, a una paloma de su
sombrero de copa o los globos de algún malabarista. Al finalizar
su acto una joven bella llegó a él y solas le pidió
detuviera para siempre su belleza y juventud, pues lo que más temía
era envejecer. “Si detengo tu belleza será mía para
siempre”, le advirtió.
Se enamoró de la joven y se quedó a vivir con ella. El único
tiempo que no pudo detener fue el del corazón. Un domingo claro
y radiante, cuando la aldea era feliz, detuvo aquel instante y todos los
aldeanos fueron felices.
Un día, como todo mortal, el detenedor de relojes murió.
Entonces la aldea perdió la felicidad. Cuando un niño sonríe
o una flor se abre en los montes, o cuando la cosecha es buena el espíritu
del mago torna a detener los relojes.
(palabrasbalaguer@gmail.com)
Día a día
Trafica con promesas
Evo Morales es un consumado político: ha
logrado organizar un movimiento que cubre todo Bolivia y que mueve a las
masas el día de la votación. Las mueve hablando a sus resentimientos,
a su ignorancia, a su avaricia, a sus ilusiones.
Jura que bajará el cielo a la tierra, trafica con promesas, amenaza
a los bolivianos civilizados y forja alianzas con regímenes y movimientos
que bordean lo delincuencial o han caído en ello.
El ideal que ofrece es Cuba “con su altísimo cuidado de la
salud” (la vieja fábula) y el intermediario para construir
ese paraíso es Chávez.

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