Economía
globalizada
El
Diario de Hoy
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El sorgo, el arroz granza y el arroz procesado quedan libres de impuestos
de importación, por medio de cuotas que el Tratado de Libre Comercio
(TLC) abre a la industria procesadora de alimentos y a los comerciantes
de El Salvador.
Desde el primer año de vigencia del acuerdo, los importadores podrán
introducir 263 toneladas de sorgo, sin pagar arancel. La cuota crece 5
por ciento anual, y llega a 425 toneladas libres de impuestos, en el año
14 de implementación del TLC.
No habrá restricciones arancelarias, ni cuotas que impidan la importación
masiva de sorgo, cuando el TLC tenga 15 años de vigencia.
El Tratado abre un cupo, libre de aranceles, para importar arroz granza,
el cual es de 62,220 toneladas métricas que crecen 2 por ciento
anual.
La cuota se incrementa a 84,740 toneladas cuando el TLC cumpla 17 años
de haber entrado en vigencia. Este plazo fue acordado entre industriales
procesadores de arroz y los productores del grano, para evitar que la
importación masiva de arroz estadounidense desplace la siembra
local.
El arroz granza estadounidense suele ser más barato para los industriales
locales, porque los productores reciben subsidios para la cosecha del
mismo, lo cual les permite competir en el exterior con precios bajos.
En cambio, el arroz nacional es más caro, porque los productores
no tienen subvenciones del Gobierno.
Con el TLC, la importación de arroz granza se libera de restricciones
arancelarias y de cuotas, en el año 18 de la implementación
del Tratado.
Arroz procesado:
La cuota libre de aranceles de importación será de 5,625
toneladas métricas, durante el primer año de vigencia del
TLC.
Debido a que la cifra crece 375 toneladas anuales, la cuota de importación
sube a 11,645 toneladas métricas, cuando el TLC cumpla 17 años
de vigencia.
Durante 17 años, la importación de arroz procesado estará
restringida por la cuota, con el objeto de evitar que la industria nacional
de alimentos a base de arroz, sobre todo los beneficios procesadores,
sean desplazados por el arroz procesado de origen estadounidense.
Para el año 18, la importación queda libre de cuotas y de
aranceles. El Gobierno elabora planes de desarrollo que respaldarán
a la industria y a los productores salvadoreños, para que compitan
libremente con los productos estadounidenses que entrarán al mercado
nacional, sin restricciones arancelarias. Los productores locales buscan
tecnificación y ser competitivos, para evitar ser desplazados por
los estadounidenses.
En la cadena de cuotas agrícolas abiertas en el TLC, la de los
productores de carne de cerdo ha sido la primera en ser beneficiada por
los programas de respaldo gubernamental. Se les ha financiado la construcción
de un rastro que utilizará técnicas avanzadas que garantizarán
el trato sanitario y mejor productividad.
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