elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Útiles escolares
Librerías se preparan para la demanda

Gasto acostumbrado. Aún con las canastas de uvas en las aceras, muchos padres inician su recorrido por las tiendas para sortear las aglomeraciones de enero. Llevar a un niños a clases requiere no menos de $30, sólo en los gastos de la papelería

Publicada 31 de Diciembre 2005 , El Diario de Hoy

Susana Joma
Carrera en la milicia. Rafael Gutiérrez se dio cita a la Librería Melgar para comprar materiales a su sobrina Lisseth. Ella iniciará estudios para ser aviadora. Foto EDH/Wilton Castillo
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Con la lista de los implementos escolares en mano, los primeros padres de familia empiezan a acercarse a las librerías capitalinas para surtir las mochilas de sus hijos. Son los adelantados, los que “rompen el hielo” de una temporada escolar que abre sus puertas en plena festividad navideña.

Sabedores de esta costumbre, los encargados de seis negocios consultados explicaron que las estanterías están abastecidas y, en algunos casos, hay personal extra para mejorar la atención a una clientela que se espera abarrote estas dependencias a partir de la segunda semana de enero.

“Tenemos como quince días de estar vendiendo un poquito de útiles. Ahorita llegan más las listas de kinder porque, en enero, los padres tienen que haber llevado los materiales a los centros educativos”, dijo Marielos Polanco, de la Librería Nueva Escolar, en el centro capitalino.

Parvularia
$30
productos
Los materiales para este nivel son sencillos, pero su costo es elevado.
Primer ciclo
$43
papelería y textos
Sólo en útiles se destinan unos $20, el resto en libros de apoyo a la clase.
Segundo ciclo
$48
para materiales
A los $25 que invierten en útiles se suman $23.50 en textos escolares.
Tercer ciclo
$38
Más barato
El gasto de la papelería disminuye, igual ocurre con el precio de libros.

La empleada mostró con alegría los nuevos “combos” por grado puestos a la venta.
La estrategia es utilizada por otros negocios como la Librería Melgar, ubicada a escasas cuadras, y parece que tiene aceptación entre los clientes.
Cada uno de ellos, los hay para cada grado, tiene su precio, el cual oscila entre los seis y dieciséis dólares.

En las ventas de tradición, como la Ibérica, no faltan los cuadernos con su gancho particular, este año, unas novedosas carátulas plastificadas. “Hay unos que traen carros, motos. Otros bien infantiles de muñequitos”, dijo una vendedora al enseñar los modelos.

Gasto

La mayoría de los negocios enfatiza la calidad del papel y de los lápices, donde aparecen marcas reconocidas como Mongol, Faber Castell, Master.
Con estos también vienen las innovaciones en mochilas y loncheras.

Orlando Torres, quien labora en una sucursal de la Papelera Sanrey, es uno de los que explica que en el tema de materiales los que más costo implican a los padres son los destinados a kinder y parvularia.

Algunos de los entrevistados estimaron que en una lista de este nivel se puede gastar en un ratito hasta $30 dólares o más en materiales sólo para que los más pequeñitos se inicien en el mundo de las letras.

Para uniforme. Un niño observa unos rollos en uno de los locales de Depósitos de Telas. Foto EDH/Wilton Castillo

Para otros grados, el bolsillo no sale mejor parado. A la compra de los útiles se suman los libros auxiliares para las cuatro materias básicas, un ejercicio que hoy día es común en escuelas y colegios.

Los libros

Los dependientes manifestaron que en los centros escolares públicos es usual que los profesores pidan la Colección Lara Velázquez. No obstante, en el caso de los colegios usan otras editoriales y proveen los libros dentro del mismo centro.

Los cálculos de los dependientes para un niño que irá a primer grado se puede invertir $20 en los útiles.Pero eso incrementará a $43.75 con los $19.25 que vale la colección Lara Velázquez para este nivel y los $4.50 de algún libro de inglés.

Para muchos padres, con la visita a las librerías no termina el capítulo del gasto. El uniforme, los zapatos, el calzado deportivo, además de la mochilla y la primera cuenta de transporte escolar, apretarán aún más ese bolsillo que se resiente en los primeros días del año.

Los vendedores de tela y sastrerías están optimistas

“Estamos con buenas expectativas”. La afirmación se repite entre los vendedores de tela e incluso en las sastrerías en la medida que se acerca el fin de año y los escolares del sector público se aprestan a retornar a las aulas.

Rosario Mejía, supervisora General de las 25 tiendas de Depósitos de Tela, explicó que un cincuenta por ciento de las personas que los visitan en estos días busca tela para los uniformes.

Elige. Fernanda revisa los materiales antes de comprarlos. Foto EDH/Wilton Castillo

“He estado en tres tiendas, del centro y aquí en Apopa, han llegado clientes buscando para falda, blusa y pantalón”, afirmó Mejía.

Mientras, en el almacén Multi Telas, sobre la Calle Arce, “el movimiento va un poco más lento” según explicó la empleada Rebeca Reyes.

Sin embargo, precisó que esperan la llegada de más clientes la otra semana.

Las dependientes de las tiendas ya tienen bien definidas cuáles son las marcas de tela y los colores más demandados en ésta época para la confección del vestuario escolar.

De la conversación con Mejía y Reyes se desprende que, en general, las marcas más buscadas son el tradicional Sincatex y su más reciente competidor en precio, el Decatex.

Los colores más pedidos son el azul negro, pero también el kaki, el negro y el blanco que es para las gabachas de las estudiantes de enfermería. Lo mismo ocurre con el llamado dacrón.

En esta dinámica, los encargos para los sastres también empiezan a llegar. “Algunas personas traen las telas y a otras se las compramos”, comenta Antonia Funes, de la Sastrería Gómez.

En ese taller, sólo la confección de un pantalón, sin incluir el costo de la tela, puede ascender a unos ocho dólares y la camisa otros seis. Mientras las faldas de cinco a siete dólares, dependiendo del diseño.

Sin embargo, Mauricio Hernández, de la sastrería La Predilecta, de la Zacamil, explicó que cuando ponen la tela el pantalón puede costar de 12 a 18 dólares: caso contrario el costo es menor.

“Creo que se me van a ir 200 más...”

En vísperas de terminar el año, la preocupación de Fernando Gutiérrez no es precisamente tener listo el pavo, sino la compra de los materiales de su hija Fernanda Michelle que con siete años cumplidos irá a primer grado en la Escuela Parroquial San Francisco.

Mientras la niña revisa los cuadernos y los lápices que va a llevarse a casa desde una de las múltiples librerías, Gutiérrez hace números sobre las cosas que aún le falta ir a buscar entre los almacenes del concurrido centro.

Este padre, que por azares de la vida ha ido y venido de Estados Unidos para busca la forma de mejorar los ingresos, alude lo cara que resulta la educación en este país “porque como ahorita todo es dólar, todas las cosas están caras”.

El compatriota, quien ronda los 50 años, explicó con palabras pausadas que ésta será la primera incursión de Fernanda en las letras porque no hubo oportunidad de que asistiera al kinder y la preparatoria.

“Ya pagué la matrícula, que fueron $37. En los útiles he gastado $15, pero como aún faltan la mochila, libros, los zapatos y los uniformes pienso que bien se me van a ir unos $200 más”, comentó mientras en su frente se marcaban dos surcos como evidentes signos de preocupación.

El sentir de este hombre, que en mejores tiempos tuvo un negocio de éxito en la ciudad de Santa Tecla, no es para menos cuando piensa cómo le irá cuando otros dos hijos que lo esperan en casa, uno de dos años y otro de dos meses, tengan que atender la escuela.

Cree que los costos de la educación de Fernanda podrían ser menores si ésta viviera en el Norte, donde él ahora está luchando por salir adelante de nuevo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


elsalvador.com WWW