Susana
Joma
 |
| Carrera en la milicia. Rafael Gutiérrez
se dio cita a la Librería Melgar para comprar materiales a
su sobrina Lisseth. Ella iniciará estudios para ser aviadora.
Foto EDH/Wilton Castillo |
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Con la lista de los implementos escolares en mano, los primeros padres
de familia empiezan a acercarse a las librerías capitalinas para
surtir las mochilas de sus hijos. Son los adelantados, los que “rompen
el hielo” de una temporada escolar que abre sus puertas en plena
festividad navideña.
Sabedores de esta costumbre, los encargados de seis negocios consultados
explicaron que las estanterías están abastecidas y, en algunos
casos, hay personal extra para mejorar la atención a una clientela
que se espera abarrote estas dependencias a partir de la segunda semana
de enero.
“Tenemos como quince días de estar vendiendo un poquito de
útiles. Ahorita llegan más las listas de kinder porque,
en enero, los padres tienen que haber llevado los materiales a los centros
educativos”, dijo Marielos Polanco, de la Librería Nueva
Escolar, en el centro capitalino.
|
Parvularia
$30
productos
Los materiales para este nivel son sencillos, pero su costo es elevado.
|
|
Primer
ciclo
$43
papelería y textos
Sólo en útiles se destinan unos $20, el resto en libros
de apoyo a la clase. |
|
Segundo
ciclo
$48
para materiales
A los $25 que invierten en útiles se suman $23.50 en textos
escolares. |
|
Tercer
ciclo
$38
Más barato
El gasto de la papelería disminuye, igual ocurre con el precio
de libros. |
La empleada mostró con alegría los nuevos “combos”
por grado puestos a la venta.
La estrategia es utilizada por otros negocios como la Librería
Melgar, ubicada a escasas cuadras, y parece que tiene aceptación
entre los clientes.
Cada uno de ellos, los hay para cada grado, tiene su precio, el cual oscila
entre los seis y dieciséis dólares.
En las ventas de tradición, como la Ibérica, no faltan los
cuadernos con su gancho particular, este año, unas novedosas carátulas
plastificadas. “Hay unos que traen carros, motos. Otros bien infantiles
de muñequitos”, dijo una vendedora al enseñar los
modelos.
Gasto
La mayoría de los negocios enfatiza la calidad del papel y de los
lápices, donde aparecen marcas reconocidas como Mongol, Faber Castell,
Master.
Con estos también vienen las innovaciones en mochilas y loncheras.
Orlando Torres, quien labora en una sucursal de la Papelera Sanrey, es
uno de los que explica que en el tema de materiales los que más
costo implican a los padres son los destinados a kinder y parvularia.
Algunos de los entrevistados estimaron que en una lista de este nivel
se puede gastar en un ratito hasta $30 dólares o más en
materiales sólo para que los más pequeñitos se inicien
en el mundo de las letras.
 |
| Para uniforme. Un niño observa unos rollos
en uno de los locales de Depósitos de Telas. Foto
EDH/Wilton Castillo |
Para otros grados, el bolsillo no sale mejor parado. A la compra de los
útiles se suman los libros auxiliares para las cuatro materias
básicas, un ejercicio que hoy día es común en escuelas
y colegios.
Los libros
Los dependientes manifestaron que en los centros escolares públicos
es usual que los profesores pidan la Colección Lara Velázquez.
No obstante, en el caso de los colegios usan otras editoriales y proveen
los libros dentro del mismo centro.
Los cálculos de los dependientes para un niño que irá
a primer grado se puede invertir $20 en los útiles.Pero eso incrementará
a $43.75 con los $19.25 que vale la colección Lara Velázquez
para este nivel y los $4.50 de algún libro de inglés.
Para muchos padres, con la visita a las librerías no termina el
capítulo del gasto. El uniforme, los zapatos, el calzado deportivo,
además de la mochilla y la primera cuenta de transporte escolar,
apretarán aún más ese bolsillo que se resiente en
los primeros días del año.
Los vendedores de tela y sastrerías están optimistas
“Estamos con buenas expectativas”. La afirmación se
repite entre los vendedores de tela e incluso en las sastrerías
en la medida que se acerca el fin de año y los escolares del sector
público se aprestan a retornar a las aulas.
Rosario Mejía, supervisora General de las 25 tiendas de Depósitos
de Tela, explicó que un cincuenta por ciento de las personas que
los visitan en estos días busca tela para los uniformes.
 |
| Elige. Fernanda revisa los materiales antes de
comprarlos. Foto EDH/Wilton Castillo |
“He estado en tres tiendas, del centro y aquí en Apopa,
han llegado clientes buscando para falda, blusa y pantalón”,
afirmó Mejía.
Mientras, en el almacén Multi Telas, sobre la Calle Arce, “el
movimiento va un poco más lento” según explicó
la empleada Rebeca Reyes.
Sin embargo, precisó que esperan la llegada de más clientes
la otra semana.
Las dependientes de las tiendas ya tienen bien definidas cuáles
son las marcas de tela y los colores más demandados en ésta
época para la confección del vestuario escolar.
De la conversación con Mejía y Reyes se desprende que, en
general, las marcas más buscadas son el tradicional Sincatex y
su más reciente competidor en precio, el Decatex.
Los colores más pedidos son el azul negro, pero también
el kaki, el negro y el blanco que es para las gabachas de las estudiantes
de enfermería. Lo mismo ocurre con el llamado dacrón.
En esta dinámica, los encargos para los sastres también
empiezan a llegar. “Algunas personas traen las telas y a otras se
las compramos”, comenta Antonia Funes, de la Sastrería Gómez.
En ese taller, sólo la confección de un pantalón,
sin incluir el costo de la tela, puede ascender a unos ocho dólares
y la camisa otros seis. Mientras las faldas de cinco a siete dólares,
dependiendo del diseño.
Sin embargo, Mauricio Hernández, de la sastrería La Predilecta,
de la Zacamil, explicó que cuando ponen la tela el pantalón
puede costar de 12 a 18 dólares: caso contrario el costo es menor.
“Creo que se me van a ir 200 más...”
En vísperas de terminar el año, la preocupación de
Fernando Gutiérrez no es precisamente tener listo el pavo, sino
la compra de los materiales de su hija Fernanda Michelle que con siete
años cumplidos irá a primer grado en la Escuela Parroquial
San Francisco.
Mientras la niña revisa los cuadernos y los lápices que
va a llevarse a casa desde una de las múltiples librerías,
Gutiérrez hace números sobre las cosas que aún le
falta ir a buscar entre los almacenes del concurrido centro.
Este padre, que por azares de la vida ha ido y venido de Estados Unidos
para busca la forma de mejorar los ingresos, alude lo cara que resulta
la educación en este país “porque como ahorita todo
es dólar, todas las cosas están caras”.
El compatriota, quien ronda los 50 años, explicó con palabras
pausadas que ésta será la primera incursión de Fernanda
en las letras porque no hubo oportunidad de que asistiera al kinder y
la preparatoria.
“Ya pagué la matrícula, que fueron $37. En los útiles
he gastado $15, pero como aún faltan la mochila, libros, los zapatos
y los uniformes pienso que bien se me van a ir unos $200 más”,
comentó mientras en su frente se marcaban dos surcos como evidentes
signos de preocupación.
El sentir de este hombre, que en mejores tiempos tuvo un negocio de éxito
en la ciudad de Santa Tecla, no es para menos cuando piensa cómo
le irá cuando otros dos hijos que lo esperan en casa, uno de dos
años y otro de dos meses, tengan que atender la escuela.
Cree que los costos de la educación de Fernanda podrían
ser menores si ésta viviera en el Norte, donde él ahora
está luchando por salir adelante de nuevo.
 |