The New York Times
Daniel J. Wakin
El Diario de Hoy
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Heather Carbo, una bibliotecaria muy literal de un seminario evangélico en las afueras de Filadelfia, limpiaba un gabinete de archivos, una calurosa tarde de julio. Era un trabajo sucio y rutinario.
Pero allí, en la repisa inferior, se topó con lo que podría ser uno de los hallazgos más importantes en el estudio de la música en varios años.
Se trataba de un manuscrito de una partitura hecha por Beethoven. El documento tiene registrado una versión para piano de la “Grosse Fuge”, un monumento de la música clásica.
La sorpresa es que estaba escrita por la propia mano del compositor, según indagó la casa de subasta Sotheby’s.
Ludwig Van Beethoven nació en Bonn el 16 de diciembre de 1770, y murió el 26 de marzo de 1827 en Viena
- Fue hijo y nieto de músicos, por lo que su padre le inició en este arte.
- Su padre Johann le instruyó musicalmente de una forma severa, lo que contribuyó de forma notable al fracaso del joven Beethoven, pues fue presentado como niño prodigio en actuaciones públicas.
- En 1784 el Maximilian Franz, príncipe elector, lo nombró organista de su capilla con un sueldo de 150 florines anuales, a lo que siguió un viaje a Viena a los 16 años. Allí conoció a numerosos autores, y es muy probable que tocara ante Mozart.
- Por fin en 1800 dio su primer concierto, pero poco después empezó a notarse él mismo el comienzo de la pérdida de audición. |
El manuscrito de 80 páginas, en su mayor parte en tinta café - un furioso garrapato de notas a lo largo de la página, con muchos cambios y tachones, algunas tan profundos que el papel está perforado - data de los últimos meses de la vida de Beethoven.
Asombro
La partitura desapareció de la vista durante 115 años, al parecer nunca examinada por expertos. Sin embargo, fue este mes que empezó a ser exhibida durante una tarde en la escuela, del Seminario Teológico Palmer, en Wynnewood, Pennsylvania.
“Simplemente estaba allí, en esa repisa”, comentó Carbo. “Me sentía en un estado de conmoción”, agregó la bibliotecaria.
Al igual que Carbo, los estudiosos de la música se mostraron asombrados ante la lectura de una descripción del manuscrito hecha por Sotheby’s, el cual fue subastado el pasado primero de diciembre en el centro de Londres.
“¡Guau! ¿Dios mío!”, dijo Lewis Lockwood, un profesor de estudios de la música de la Universidad de Harvard, y un biógrafo de Beethoven.
“Esto es grande. Es muy grande”. Y realmente lo es. Cualquier manuscrito que muestra la auto edición de un compositor ofrece una mirada invaluable a sus métodos de trabajo, y este es un ejemplo especialmente rico.
Tales pensamientos son particularmente reveladores en el caso de Beethoven, quien, nunca satisfecho, afinaba sus ideas de manera brutal - a diferencia de Mozart, quien solía ser capaz de escribir una gran partitura casi completamente terminada-.
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| La pieza. Grosse Fuge es una obra para un cuarteto de cuerdas. El músico la compuso antes de peder la audición. Foto EDH |
Metodología
Además, este manuscrito es uno de los últimos de Beethoven, del periodo en que estaba completamente sordo. No solamente muestra sus procesos de pensamiento de la manera más introspectiva, y sus métodos de trabajo en su grado más intenso, sino que también ofrece una sensación de su preocupación por su legado.
La pieza “Grosse Fuge”, originalmente parte de un cuarteto de cuerdas, fue mal recibido por un público anonadado. Por su parte, el compositor estaba ansioso por lograr que los amantes de la música pudieran tocarla en sus propios pianos, en casa.
El manuscrito es una de las partituras más largas y pesadas de Beethoven ofrecidas en subasta. La última que fue vendida en 1890, aseguró Richard Kramer, experto en música del Centro de Graduados de la Ciudad Universitaria de Nueva York.
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| Emocionada. La bibliotecaria Heather Carbo se mostró feliz ante el hallazgo. Foto EDH |
“Lo que este monumento nos ofrece es una rara visión al imponderable del proceso de toma de decisiones”, escribió Kramer en un mensaje de correo electrónico. “Mediante el cual este complejo de movimientos de cuarteto es transformado en una obra para piano a cuatro manos”, agregó.
El último gran descubrimiento de un manuscrito de Beethoven ocurrió en 1999, según Sotheby’s, cuando un movimiento desconocido para cuartetos fue encontrado en una colección de manuscritos privada, en Cornwall, Inglaterra.
El recién hallado documento es también una rara transcripción a piano hecha por Beethoven de una de sus propias obras, y el único manuscrito completo para la versión de la “Grosse Fuge”.

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