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Peligro latente
El fanático nuclear de Irán

Si bien muchos musulmanes chiíes rinden culto al Duodécimo Imam, una sociedad antes secreta de clérigos poderosos ahora asesora abiertamente al nuevo presidente de Irán Ahmadinejah

Publicada 31 de Diciembre 2005, El Diario de Hoy


Kenneth R. Timmerman*
E
l Diario de Ho
y
editorial@ elsalvador.com

Cuando se avecinan una vez más negociaciones sobre el programa nuclear de Irán, reviste importancia decisiva entender a su nuevo presidente, Mahmud Ahmadinejah. Tal vez el mejor punto por el que comenzar sea el momento en que el mundo pudo apreciar por primera vez el carácter y el programa radical de Ahmadinejah.

Cuando el presidente Ahmadinejah se dirigió a las Naciones Unidas en Nueva York el pasado mes de septiembre, se sintió de repente rodeado de luz. No era la luz del escenario, según dijo, sino la luz del Cielo. Ahmadinejah relató su experiencia mística en una reunión grabada en vídeo con un destacado ayatolá en Teherán. Una transcripción de sus observaciones y secciones del vídeo acabaron en una radical página web pro régimen: baztab.com.

Según la transcripción, Ahmadinejah dijo que un miembro de su séquito en la reunión de las Naciones Unidas fue el primero en hablarle de la luz. “Cuando comenzaste con las palabras ‘En el nombre de Dios’… vi una luz que llegaba, te rodeaba y te protegía hasta el final (del discurso)”. Ahmadinejah confirmó haber sentido una presencia similar. “Yo también sentí que de repente la atmósfera cambió y durante 27 o 28 minutos los dirigentes no pudieron pestañear… Tuvieron los ojos y los oídos abiertos para el mensaje de la República Islámica”, dijo el ayatolá Javadi-Amoli.

Se podría desechar la “visión” de Ahmadinejah en las NN.UU. como una pose política, si no fuera porque una sarta de declaraciones y acciones similares indica su convencimiento de que está destinado provocar los “tiempos postreros” --el fin del mundo--preparando el terreno para el regreso del mesías musulmán chií. Como Irán sigue ejecutando programas nucleares sospechosos, que podrían acercar peligrosamente a la República Islámica una fase con la capacidad para fabricar armas nucleares, un dirigente con visones mesiánicas resulta preocupante. Al fin y al cabo, se trata del mismo hombre que recientemente prometió utilizar los nuevos poderes de Irán para “borrar a Israel del mapa” y “destruir a los Estados Unidos”.

En un discurso pronunciado en Teherán el 16 de noviembre, ante clérigos superiores que habían llegado de todas las partes de Irán para escucharlo, el nuevo presidente dijo que la misión principal de su Gobierno era la de “preparar la vía para la gloriosa reaparición del Imam Mahdi (quiera dios apresurar su reaparición)”. El místico Duodécimo Imam del islam chií desaparició de niño en 941 y los musulmanes chiíes han esperado desde entonces su reaparición, pues creen que, cuando regrese, reinará en la Tierra durante siete años, antes de celebrar el Juicio Final y provocar el fin del mundo.

A fin de prepararse para la llegada del Mahdi, dijo Ahmadinejah, “Irán debe volverse una sociedad islámica, poderosa y avanzada”. Los iraníes deben “abstenerse de inclinarse a favor de cualquier escuela de pensamiento occidental” y renunciar a una “vida lujuriosa” y otros excesos.

En las últimas semanas los asesores de Ahmadinejah han negado otro rumor, según el cual ordenó a su gabinete ministerial que redactara un pacto de lealtad al Duodécimo Imam y lo arrojase a un pozo situado cerca de la ciudad santa de Qom, donde algunos creen que está escondido el Imam. Quienes dan crédito al rumor citan una primera decisión de su gabinete de asignar 17 millones de dólares para restaurar la mezquita de Jamkaran.

Si bien muchos musulmanes chiíes rinden culto al Duodécimo Imam, una sociedad antes secreta de clérigos poderosos y que ahora asesora abiertamente al nuevo presidente, está transformando esas creencias mesiánicas en políticas gubernamentales. La sociedad Hoja-tieh, encabezada por el ayatolá Mesbah Yazdi, quien con frecuencia aparece junto a Ahmadinejah, está considerada por muchos chiíes como el sector lunático. Durante los primeros años de la Revolución Islámica, incluso el ayatolá Ruhollah Jomeini consideró sus creencias demasiado extremosas y los redujo a la clandestinidad.

Como los devotos del Duodéci-mo Imam, los miembros de Hojatieh creen que sólo una gran tribulación justificará su llegada y sostienen la opinión, semejante a la doctrina de Lenin de que del empeoramiento de las condiciones sociales aceleraría la revolución, de que sólo el aumento de la violencia, los conflictos y la opresión provocarán el regreso del Mahdi.

Copyright: Project Syndicate.
*Director Ejecutivo de la Fundación por la Democracia en Irán.

 

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