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Breve Análisis
¿Cómo finaliza 2005?

La lógica respuesta es que nuestro querido El Salvador es hoy, sin duda alguna, infinitamente mejor que al inicio del año. Por favor, registremos nuestros logros, pongamos oídos sordos a los apocalípticos

Publicada 31 de Diciembre 2005, El Diario de Hoy


María A. de López Andreu*
E
l Diario de Ho
y
editorial@ elsalvador.com

De nuevo, como un soplo, se pasó el año. Y en los medios de comunicación se analiza cómo ha sido 2005, qué nos ha dejado, cuántas dificultades y problemas hemos enfrentado. Todo esto haciendo énfasis en nuestras carencias y necesidades.

En efecto, hemos tenido un año sumamente complicado. Pero, quizá precisamente por eso y sacando fuerzas de flaqueza, también ha sido fuente de oportunidades y mejoras. El resultado final: avance, desarrollo, positivismo y una indomable decisión de que 2006, con la ayuda de Dios será, definitivamente, mucho mejor.

Siendo nuestra empresa certificada ISO 9001-2000, debemos llevar registros de todas nuestras actividades, aunque la auditoría oficial por la firma certificadora se realiza sólo una vez al año, internamente se llevan a cabo otras dos auditorías, mucho más “yucas” (según comentan los auditados), ya que son realizadas por personal que conoce muy bien la empresa y han sido debidamente capacitados para ello. Y en cada una de estas auditorías, se encuentran muchas oportunidades de mejora (este año fueron 339, debidamente documentadas), que son aprovechadas para corregir y perfeccionar toda la gestión.

Dicho de otro modo, ¡hoy somos 339 veces mejores de lo que éramos el 1 de enero!
Y así como la empresa lleva estos registros de sus mejoras institucionales, también se llevan registrados los avances de cada miembro de nuestro personal, no sólo en lo relativo a capacitaciones, promociones, aumentos salariales, alcance de metas y objetivos, etc., sino también el de aquellos logros (académicos, familiares) que son en especial apreciados por cada uno de ellos: para alguien, haber triunfado sobre algún vicio o mal hábito; para otro, haber formalizado su situación conyugal, o sucesos como el feliz nacimiento o graduación de un hijo, viajar por primera vez, adquirir casa propia, etcétera.

El logro más valioso y ejemplar fue el de un apreciado colaborador que reportó --muy emocionado-- que jamás en su vida había recibido ningún sacramento, pero, durante este año, se preparó para ser bautizado, recibió su primera comunión, la confirmación y, además, contrajo matrimonio por la iglesia. Su vida, integralmente, mejoró; obviamente, en lo espiritual y familiar, pero también en lo intelectual, ya que la preparación religiosa conllevó estudios y nuevos conocimientos generales que, a su vez, le han servido para desempeñarse mucho mejor.

Se preguntarán por qué la empresa tiene que “meterse”en esos aspectos personales y privados de cada quien. En realidad no es que “tenga” que hacerlo (además, cada uno aporta voluntariamente la información que desea), el hecho es que, haciéndolo, tomamos conciencia todos y cada uno, de que hemos realizado avances concretos que redundan en una vida mejor y mayor bienestar, dejándonos un claro mensaje de que, en nuestro país, si nos esforzamos, sí podemos progresar y mejorar.

Desafortunadamente, son muchos los mensajes negativos y de menosprecio que nos bombardean a diario. Por supuesto que tenemos serios problemas que corregir, pero no vamos a salir de ellos estando sumidos en negros pensamientos. De allí, lo útil y valioso de llevar registros como los que he mencionado: porque aprendemos a apreciar nuestros propios avances, no sólo nuestras carencias; porque palpamos nuestros logros, reales y concretos, y eso nos sirve para seguir esforzándonos en el camino del desarrollo.

Si en nuestra empresa --que es sólo una de muchas-- somos hoy 339 veces mejores, si los 110 miembros de nuestro personal han contabilizado cada uno, como mínimo, tres grandes logros, ¿cuánto habremos progresado todos los salvadoreños, en conjunto? ¿Qué avances, junto al Gobierno, hemos realizado? ¿Cuánto, nos hemos desarrollado y crecido?

La lógica respuesta es que nuestro querido El Salvador es hoy, sin duda alguna, infinitamente mejor que al inicio del año. Por favor, registremos nuestros logros, pongamos oídos sordos a los apocalípticos y sintámonos orgullosos de nuestra patria, dedicando cada día de 2006 a trabajar con entusiasmo por hacer de ella un gran país.
¡Hagámoslo! ¡El Divino Salvador estará con nosotros!

*Columnista de El Diario de Hoy.

 

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