elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Más quemados
Sube 27% heridos por pólvora

Preocupación. Los morteros y silbadores encabezan la lista de productos que más daños causan en una población mayoritaria de infantes y adolescentes

Publicada 30 de Diciembre 2005 , El Diario de Hoy

Mirella cáceres

Haz click en la iamgen

El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Alas puertas de la noche del fin de año, el momento del año en que más pólvora se explota, las autoridades de Salud Pública revelaron unas cifras, cuanto menos preocupantes: 175 personas han sido atendidas con quemaduras por culpa de estos productos, casi un tercio más que en el mismo periodo del año anterior.

En el juego de la pólvora aparecen como protagonistas los niños, las principales víctimas. Según las estadísticas de Salud, el 84 por ciento de los lesiones esta temporada es menor de 19 años.

El reflejo más claro de las estadísticas está en la sala de Cirugía Plástica del Bloom, por estos días, “sala de quemados por la pólvora”. Saturada de pacientes, los pediatras se han visto en la necesidad de trasladar a los niños a otras áreas como Olfalmología.

El ministro de Salud, Guillermo Maza, no es muy optimista en este rubro y teme que las cifras de lesionados se disparen la noche de fin de año.

De momento, sólo por la sala de emergencia del hospital Bloom han pasado ya 59 niños, la mayoría de los cuales ha tenido que ser ingresado por la gravedad de las lesiones.

Ahora más que nunca, aunque para muchos ya sea tarde, los funcionarios hacen un llamado a la regulación de este tipo de productos, sobre todo, de aquellos más peligrosos.
Salud destaca que la mitad de los pacientes se hirió por culpa de los populares morteros y silbadores.

“Trabajemos en ir quitando esa costumbre. No les compremos pólvora al niño. El llamado es al padre”. Hace una semana, aún con camas vacías en el Bloom, la viceministra de Gobernación, Silvia Aguilar, instaba a los padres a ser responsables.

Ese llamado fue secundado ayer el ministro de Salud, ya con una realidad muy distinta. Más de un centenar de niños con unas lesiones que con seguridad supondrán un cambio en sus vidas.

Los funcionarios son claros en la responsabilidad de los padres. Ejemplos de lo contrario sobran en los pasillos del Hospital Bloom,

“Yo recomendaría a los padres que no les compren esas cosas a sus hijos”, repetía María Concepción Pineda, mientras esperaba que curaran a su hijo Edmilson, de 11 años, de quemaduras en la axila derecha.

El llamado es tarde para los niños que les rodean, pero quizás no para aquellos que esperan pasar un fin de año entre el ruido y color de una costumbre muy arraigada en la población.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


elsalvador.com WWW