Lenny
Castro/Agencias
El Diario de Hoy
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La mayoría de los países centroamericanos coinciden en
la tradición de compartir en familia el momento, degustando comidas
y platillos típicos, así como en alguna que otra superchería
y en la parafernalia de quemar petardos y muñecos de trapo que
simbolizan a personajes populares.
En El Salvador se despide un año y se da la bienvenida al otro
con el ruido y las luces de los juegos pirotécnicos, que van desde
las conocidas "estrellitas" para los más chicos hasta
las ensordecedores "morteros" y "metralletas" usados
por los más grandes.
Las familias salvadoreñas se reúnen para disfrutar de la
cena de la medianoche, aunque el pavo horneado ha sido sustituido en muchos
hogares por pollo o gallina, por la difícil situación económica
de la mayoría de la población. También conservan
los tradicionales tamales y pupusas
Muchos cuscatlecos acostumbran comer a la medianoche doce uvas, con sus
respectivos deseos para los próximos doce meses del nuevo año,
o romper un huevo dentro de un vaso con agua para observar la figura que
se forma y adivinar la suerte que le deparará el mismo.
Mientra que en Guatemala la celebración de la Nochevieja es toda
una fiesta cada vez menos familiar y más extensiva hacia los amigos,
en la que abundan los licores, viandas tradicionales y la quema de fuegos
pirotécnicos.
El plato principal sigue siendo el tradicional tamal, aunque el pavo y
el puerco han empezado a ganar espacio.
Contrario a la Nochebuena, que se celebra en familia, la despedida del
año viejo y la bienvenida del nuevo se celebra en grandes fiestas
con amigos y vecinos.
En Panamá se acostumbra celebrar en familia, pero inmediatamente
después de compartir abrazos y comida, los jóvenes, sobretodo,
parten a las discotecas, bares, incluso playas, a extender la fiesta hasta
la madrugada.
En cuanto a comida, los panameños degustan jamón y pavo
horneado acompañados de sabrosos platos típicos como el
sancocho, tamales de maíz y chicha de saril (fruta tropical).
Los panameños limpian la casa con aguas y esencias especiales,
colocando incienso en las esquinas y rincones de la residencia para recibir
el año nuevo.
Otros reciben el año estrenando piezas de vestir, preferentemente
amarillas y colocadas al revés, y paseando maletas como parte de
un anhelo de viajar bastante los meses venideros.
Además, se queman muñecos rellenos de trapos y cohetecillos
que simbolizan al año viejo y a personajes populares de la vida
política, deportiva y social.
En Costa Rica, la Nochevieja se celebra en familia o bien en bares y discotecas.
Algunas familias degustan platillos importados como el pavo para la cena
del 31, aunque el rey de las mesas es el tamal, una comida de tradición
india elaborada con masa de maíz, cubierta con aliños de
verduras y carne de cerdo y envuelta en hojas de plátano.
Pero una mayoría de costarricenses recibirá el Año
Nuevo con festejos populares, como los del campo ferial de Zapote, al
este de la capital, donde habrá corridas de toros "a la tica"
(sin sacrificar al animal) conciertos, comidas, bares y juegos mecánicos.
La costumbre en Nicaragua consiste en "fiestas de despedidas del
año viejo" mayormente en hoteles, restaurantes y en las playas.
Otra costumbre en Nicaragua es quemar abundante pólvora, mientras
la gente canta, toma tragos y baila la canción "Faltan 5 para
las 12, el año va a terminar".
En Honduras, en algunos barrios como Tegucigalpa y San Pedro Sula se quema
con pólvora el año que termina, representado por una figura
humana.
Lo tradicional en Honduras es comer tamales preparados con masa de maíz
rellenos de carne de cerdo o pollo, garbanzos, pasas, aceitunas y otros
aderezos, lo mismo que pierna de cerdo, gallina rellena o pavo al horno,
cuando se puede.
En los hoteles de lujo los asistentes se disfrazan y a la medianoche brindan
y se comen las tradicionales 12 uvas del año.
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