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Inmortalidad de "El Quijote"

Son numerosos los intelectuales y ensayistas que han recurrido al Quijote para encontrar explicación a nuestro devenir histórico como nación y a nuestro comportamiento colectivo como pueblo

Publicada 30 de Diciembre 2005, El Diario de Hoy


Jorge Hevia Sierra*
E
l Diario de Ho
y
editorial@ elsalvador.com

Al concluir el año 2005 se cierra también el IV Cente-nario de la publicación de "El Quijote", genial libro de Miguel de Cervantes que, por paradójico que parezca, es una obra plenamente universal y, al tiempo, plenamente española.

Para España y para cualquier español esta efemérides tiene un significado especial que trasciende la conmemoración del aniversario de una mera obra literaria. Por un lado, "El Quijote" encarna, de manera original, la esencia de la nación española. Por otro, no puede negarse que "El Quijote" es un icono universal que trasciende a mi país pues, como escribió Miguel de Unamuno, estamos ante "el mayor ejercicio escrito de humanidad que han visto los siglos". Por eso no extraña que el Ingenioso Hidalgo esté presente no sólo en la literatura, sino también en la pintura, en el cine y en la música (desde Telemann a Richard Strauss) universales.

Desde la Embajada de España en El Salvador hemos estado muy atentos a la Conmemoración de este Centenario. Quiero recordar algunas de las muchas iniciativas impulsadas durante este año: presentación de la edición del IV Centenario de la Real Academia Española y de la Asociación de Academias de la Lengua Española hecha por la editorial Alfaguara, celebración de diversas exposiciones como la de "comics" del Quijote en el David J. Guzmán, conferencia magistral de Elena Gascón-Vera sobre "Cervantes, Buñuel y Almodóvar", así como el espectáculo teatral presentado en el Teatro de Santa Ana por la Compañía "L’Om Imprebis". Todos ellos han tenido una notable respuesta de público, lo que prueba el interés que esta obra sigue generando en nuestros días.

Como dije antes, "El Quijote" es una obra netamente española. Han sido muchos los intelectuales que han reflexionado sobre ella, no sólo desde el punto de vista literario sino sobre todo en el marco más amplio del debate sobre el ser de España y de la nación española. Son numerosos los intelectuales y ensayistas que han recurrido al Quijote para encontrar explicación a nuestro devenir histórico como nación y a nuestro comportamiento colectivo como pueblo. Pienso ahora, una vez más, en Miguel de Unamuno y su "Vida de Don Quijote y Sancho", en todos aquellos que han hablado de las dos almas del pueblo español, la idealista simbolizada en Don Quijote y la realista en Sancho.

Pienso en el famoso proceso por el cual Don Quijote se va pareciendo cada vez más a Sancho, es decir, se va haciendo cada vez más realista, al mismo tiempo que Sancho se va haciendo cada vez más Quijote, cada vez más idealista, evolución que culmina en el episodio de su coronación como Gobernador de la isla de Barataria. Pienso en el libro de Rosales "Cervantes y la libertad".

El Quijote es también un libro moderno y actual. Mario Vargas Llosa ha hablado de "una novela para el siglo XXI". En su opinión "la modernidad de El Quijote está en el espíritu rebelde, justiciero, que lleva al personaje a asumir como su responsabilidad personal cambiar el mundo para mejor, aún cuando, tratando de ponerla en práctica, se equivoque, se estrelle contra obstáculos insalvables y sea golpeado, vejado y convertido en objeto de irrisión.

Pero también es una novela de actualidad porque Cer-vantes, para contar la gesta quijotesca, revolucionó las formas narrativas de su tiempo y sentó las bases sobre las que nacería la novela moderna". Por eso, para Vargas Llosa los novelistas contemporáneos que juegan con la forma y experimentan con el lenguaje "son todos deudores de Cervantes".

Concluyo subrayando la españolidad del autor de El Quijote. Lo ha dicho muy bien el gran filósofo Julián Marías, recientemente fallecido: "Nadie tan español como Cervantes; nadie puso en sus libros tanto de la realidad de España, la efectiva y la soñada, que es igualmente real. En rigor, la obra de Cervantes, más que una obra literaria al uso, es la expresión de España misma, la manera en como ésta se manifestó, se dio a conocer a sí propia... La obra cervantina está hecha de España como de un material, y al leerla nos parece ir absorbiendo la sustancia misma de la nación.

Y a la inversa: Cervantes ha impreso en España su sello personal, para siempre. A pesar de tantas cosas, tantos dolores y fracasos, tantas empresas, tantos cambios, la España en que vivimos es la España cervantina. Nada de lo que escribió nos es ajeno; nos reconocemos en su visión inexorable y cordial a un tiempo. Cervantes lo vio todo, pero lo vio con amor, como los hombres de la generación del 98, como Ortega, como tantos españoles de nuestro tiempo, a quienes nadie podrá quitarles el dolorido sentir".

*Embajador de España.

 

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