|
Teresa Guevara de López*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Todos los salvadoreños tenemos expectativas para el año que comienza el domingo. Algunos, con agradecido optimismo y la esperanza puesta en Dios y en la fortaleza de nuestro pueblo, vemos como una ventana que se abre para ofrecernos un futuro mejor, en los diferentes proyectos que se han iniciado o que están por realizarse. La construcción del nuevo Puerto de Cutuco, que unido a la Planta del Grupo Calvo prometen oportunidades de trabajo, mayor capacitación y gran progreso para el departamento de La Unión.
El Parque Industrial que con el apoyo del Gobierno de Taiwán, será una realidad cuyos beneficios darán a los salvadoreños la oportunidad de participar en una experiencia totalmente nueva, y que es un modelo que ha causado la admiración del mundo entero. Las visitas de la señora vice presidenta de Taiwán a nuestro país, y el interés demostrado por el Gobierno son factores decisivos para que las negociaciones se formalicen y pronto veamos resurgir un nuevo polo de desarrollo en La Paz.
La reciente apertura del Grupo Decamerón en Sonsonate, y Las Hojas Resort, cercana a la Costa del Sol, son indicadores que pronto el turismo será uno de los rubros que generarán recursos y atraerán más inversión y visitantes al país.
La recién firmada Ley de Turismo es como un sello que afirma la decisión del Gobier-no y de la empresa privada de hacer de nuestro país un destino turístico, aprovechando las bellezas naturales con que contamos, la amabilidad de nuestra gente, su espíritu de servicio, nuestras excelentes carreteras y la ventaja que supone nuestra pequeñez territorial, permitiendo al visitante disfrutar de mar, ciudad y montaña en poco tiempo.
Esta lista puede aumentarse, porque en este momento los salvadoreños estamos como en ebullición, y desarrollando nuestra creatividad al máximo para mejorar la calidad de vida de nuestro pueblo, en especial las personas más necesitadas. El aumento en la asignación de fondos del presupuesto nacional a las carteras de Salud y Educación, son un indicador seguro de preocupación y responsabilidad social.
Por supuesto que todo esto puede verse con mirada oscura. Pen-sando que si hoy estamos mal, el próximo año estaremos peor. Que los pobres cada vez son más, y que la culpa la tienen los ricos, que aquí no hay trabajo ni esperanzas, que el TLC es una amenaza, que cualquier mejora o cambio que se anuncie supone una inminente privatización, para desgracia del pueblo.
Que las carreteras sólo favorecen a los que tienen carro, que los bellísimos centros comerciales no cumplen una función social, sino enriquecen a los dueños y empobrecen a los que ingenuamente los visitan para comprar.
¡Qué triste es la visión del pesimista, del que rechaza el progreso, del que no quiere ver ojos bonitos en cara ajena. Del que disfruta remachando que como somos un país pobre y subdesarrollado, no tenemos derecho a tener centros comerciales que no tienen nada qué envidiar a los de los países màs desarrollados!
Cuando sería tan fácil cambiar de visión, y pensar que estas instalaciones constituyen lugares que permiten a los salvadoreños, que no tienen la capacidad de visitar el extranjero, de disfrutar aquí de sus ventajas. Que en el presente los centros comerciales han sustituido a los parques, y proporcionan a la familia un lugar de descanso y diversión, de seguridad y alegría, donde los niños juegan, los padres descansan y que no hay aquí gente tan pobre que no pueda comer cualquier variedad de comida rápida que en ellos se ofrece.
Debemos estar conscientes, que el optimismo debe llevar consigo una fuerte dosis de responsabilidad. Que el progreso supone esfuerzo, fortaleza, constancia y sobre todo, deseos de mejora personal, que supone adquirir el señorío sobre uno mismo, el optar por el deber antes que el querer. Sólo así lograremos que esta página en blanco que es en este momento el año 2006, sea de armonía, prosperidad y paz.
*Columnista de El Diario de Hoy.
 |