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Vecinos colectan fondos para ataúd de indigente
El último trago. “Chuchón”, como era conocido, pasó 50 años ingiriendo licor. Un día antes de morir, miembros de Cruz Verde intentaron rescatarlo de la calle
Publicada 28 de Diciembre 2005 ,
El Diario de Hoy
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Edmee Velásquez
El
Diario de Hoy
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| Hermano lejano. Arturo Gómez (izquierda), que reside en Arizona,Estados Unidos, no quiso dejar de colaborar en la causa. Foto:
EDH |
nacional@elsalvador.com
Mauricio Iraheta vivió la mayor parte de su vida inmersa en el alcohol, mismo que lo llevó hasta la muerte.
Vecinos de la Colonia Dolores lo encontraron ayer por la mañana muerto en una acera de la calle principal, afianzado de su botella de licor. El lunes por la tarde fue visto por última vez comprando una.
A sus 74 años “Chuchón”, como era conocido en la zona, contaba con el cariño de sus vecinos. En más de una ocasión, ellos le proporcionaron agua, alimentos y un techo donde descansar.
Como presagio de lo que estaba por suceder, miembros de Cruz Verde trataron de llevarlo a un lugar donde lo atendieran, ya que por su avanzada edad, temían que muriera en la calle.
“Tenía 50 años con el vicio. Todos querían ayudarlo: las iglesias católica y evangélica, alcaldía, policía y los cuerpos de socorro, pero era muy orgulloso”, dijo Jaime Villatoro, vecino del lugar.
Durante cuatro horas, Mauricio pasó tendido en el pavimento hasta que Medicina Legal se lo llevó.
Debido a que no portaba documentos, el indigente tenía como destino una fosa común; sin embargo, sus vecinos iniciaron una colecta para comprarle un ataúd y sepultarlo en el cementerio La Bermeja.
“Nos han dicho que llamemos en la tarde para decirnos si podemos reclamar el cuerpo. Todos queremos darle el último adiós”, afirmó Rafael Iraheta, otro vecino. Al cierre de la nota, no habían recibido respuesta.
Electricista
De joven, Mauricio fue uno de los mejores electricistas de la zona. Su profesionalismo lo llevó a trabajar en la Presa 5 de Noviembre y en un proyecto nacional de conexiones eléctricas.
En más de una ocasión, la gente le pedía reparar algo y le pagaban entre $1 y $2.
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Alcohol. Mauricio Iraheta vivió 50 años sumergido en el vicio. Foto: EDH |
“Una vez contó que provenía de una familia acomodada, dueña de unos terrenos frente a una fábrica de colchones cerca de aquí y cuando empezó con la bebida fue desterrado”, agregó Villatoro.
Fueron muchas las batallas que Mauricio libró con la muerte. En una ocasión, cayó de una escalera y se incrustó una varilla en un pulmón.
“Tuvo un accidente donde todos creímos que no iba a volver a caminar. Unas personas le regalaron una silla de ruedas. Cuando se recuperó, la vendió para seguir tomando”.
La Colonia Dolores está de luto. “Chuchón” el personaje querido por sus vecinos, el “electricista de la colonia” no sufrirá más.
“Era muy orgulloso y bochinchero. Dicen que de joven peleó
con unos guardias porque se lo querían llevar”
Julio César Guzmán
Vecino
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