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Año nuevo, vida nueva

Con el inicio de otro período, llegan oportunidades para mejorar lo que no estaba muy bien y mejorar lo que sí

Publicada 28 de Diciembre 2005, El Diario de Hoy

Karina García
El Diario de Hoy
vida
@elsalvador.com

“No, hoy, sí. Van a ver. Ahora sí voy a bajar de peso”, comentaba una jovencita a sus amigas mientras degustaba un pedazo de pastel en un centro comercial capitalino. “Siempre decís eso y nunca lo haces”, le replicaba otra, que sostenía un cigarro. “Ve quién habla, la que siempre dice que va dejar de fumar”, censuraba otra.

Por lo general, cada inicio de año, las personas acostumbran a trazarse metas. Hacer ejercicio, iniciar una dieta y cambiar un hábito son algunas de los proyectos más comunes. Sin embargo, no todos lo logran. A veces no sólo influye la voluntad de las personas, sino qué tan posibles son los objetivos.

De acuerdo a la psicóloga Reina Idalia Velado de Reyes, para poder cumplir los propósitos se requiere partir de cuatro preguntas fundamentales: ¿qué quiere conseguir?, ¿por qué lo desea obtener?, ¿qué beneficios se adquirirán? y si se disponen de recursos para ello.

En ciertas ocasiones, lo que la gente persigue se le escapa de sus manos. Esto los les lleva a la frustración. Acceder a un mejor empleo, por ejemplo, en ocasiones, no depende de uno. La persona puede estar muy capacitada, reunir las cualidades necesarias, pero tal vez la oportunidad simplemente no se da.

Por otro lado, se debe tener en cuenta que la ejecución de dicho propósito implicará sacrificios. Perder peso, por ejemplo, no sólo precisa perseverancia, sino dinero y disciplina.

Dos de los factores que afectan la realización de los planes son la depresión y la inseguridad. El hecho de no ver resultados rápidamente suele causar desesperación, por consiguiente se abandona lo acordado. Unas actividades requieren más esfuerzo que otras, es por eso que se debe estar convencido que lo anhelado vale la pena, de lo contrario claudicar será más fácil. Además los proyectos se deben cumplir porque se desean y no por agradar a nadie.

Complemento

Aparte de lo anterior, la psicóloga recomienda que para comenzar bien un año, deben superarse las situaciones que no lo dejan vivir tranquilo. Vencer los temores, perdonar y renunciar a las relaciones tormentosas son algunas situaciones a enmendar.

Para la primera, es necesaria la ayuda de un especialista. Según De Reyes, sólo un profesional puede ayudarle a descubrir sus miedos y a trabajar para controlarlos.
Perdonar se vuelve un requisito para estar en paz. El resentimiento ocasiona amargura.

No sólo a quien lo profesa, sino también a los que están expuestos a él. Puede que resulte difícil, pero hay que tener en cuenta que no se puede hacer nada para cambiar lo ocurrido.

En el caso de que haya lastimado a alguien, pida disculpas. “No hay que permitir que las cosas se enfríen”, recomienda de Reyes. “Si no lo perdonan a la primera, inténtelo con una carta”, agrega.

La vida es demasiado corta, los hubiera no existen y a veces duelen mucho. Recuerde que ni usted ni sus seres amados estarán para siempre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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