| Carlos Sandoval*
El
Diario de Hoy
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(Y segunda parte)
Las opiniones abundan en nuestra sociedad, pero no todas tienen igual valor. Unas, son veraces y honestas; algunas, falaces y advenedizas y, otras, floripóndicas y mitineras. Es decir, que hay un uso auténtico de la opinión y otro espurio.
En estos conversatorios procuramos que los juicios se acerquen a la verdad. Las opiniones no son concluyentes, sino provisionales en espera de que a través del diálogo surjan otras mejor fundamentadas. Después de esta necesaria aclaración, continúo con la segunda y última parte del conversatorio.
Don Edgar Ventura sostiene que: a) el comunismo ha fracasado porque los revolucionarios desconocieron la teoría marxista; b) Marx no creó el socialismo real, y c) Marx no hizo profecías. Don Edgar injuria a Lenin, el teórico y revolucionario ruso creador, en 1917, del primer socialismo real. El aplicó fielmente el principio fundamental de la economía marxista: estatizar todos los medios de producción. Irónicamente, desde Moscú se propagaría 75 años después, la onda de disgregación del socialismo real.
Marx pronosticó que el comunismo sería el reino de la igualdad, la libertad y la abundancia; pero, en la práctica, resultó ser al reino de la escasez, la desigualdad y el totalitarismo. El ejemplo viviente es Cuba, empobrecida y humillada por el castrocomunismo desde hace 46 años, mientras el ícono del Che Guevara ha sido convertido en escandalosa explotación comercial. Lo mismo sucede en el país con la imagen de monseñor Romero.
Por su parte, el Lic. José Mata-moros sostiene que: a) Marx no fue un genio maligno; b) hay que resolver previamente el problema fundamental de la filosofía (conciencia-realidad) y c) la teoría no guía los cambios sociales, económicos y políticos.
Lastimosamente el académico atiquizayense interpretó mal
la hipótesis del “genio maligno” al darle un sentido
moral --bueno o malo-- y no el sentido gnoseológico --verdadero
o fal-so--, como es lo correcto. Nunca acusé a Marx de maligno,
sino de equivocado. El Moro fue fiel esposo y cariñoso padre. Sólo
tuvo un defectito: nunca le gustó trabajar.
En lo que respecta al problema fundamental de la filosofía considero que es retórico y anacrónico. Retórico, porque si el problema ya está resuelto en los manuales soviéticos, la dificultad desaparece e, ipso facto, ya no hay problema. Y, anacrónico, porque ahora el problema fundamental es el hombre, nosotros mismos. Más delicada es la idea del Lic. Matamoros de negarle a la teoría la calidad de guía de los cambios sociales. Lenin dijo: sin teoría revolucionaria no hay cambio revolucionario. No hay más que agregar.
El Lic. René Guerrero objeta mi falta de “metodología científica”. Olvida que el artículo periodístico es un género subjetivo para opinar sobre noticias o temas de interés general. No hay necesidad de demostración o verificación. Basta que sean juicios fundamentados lógicamente. Una cosa es el ar- tículo y otra el ensayo.
El arquitecto Roberto Colo-rado, de Barcelona, sostiene que si bien el comunismo está desacreditado, no quiere decir que el neoliberalismo sea la solución. ¿Por qué entonces los países que experimentaron la economía estatizada volvieron a la economía de mercado? Inclusive China está adoptando medidas económicas liberales, con gran éxito.
Por último, el Lic. Reynaldo Contreras Valle, sostiene que: a) el marxismo es una teoría verdadera; b) la praxis no invalida la teoría; c) los integrantes de la Escuela de Frankfurt fueron los herederos de Marx y d) el marxismo es eterno.
La teoría es un conjunto ordenado de enunciados que pretende explicar una parte de la realidad. Sólo es verdadera si la praxis la avala. La teoría no está exenta de verificación, ni la praxis de enunciados teóricos. Teoría y praxis, en el marxismo, están ensambladas como bisagras.
Los pensadores de la Escuela de Frankfurt --Benjamín, Hokheimer, Adorno, Marcuse y Habermas-- revisaron en forma crítica las ideas fundamentales de Marx, hasta dejarlas a un lado. En todo caso, son herederos putativos y no biológicos. Marcuse, por ejemplo, retomó algunas tesis de Marx, pero modificándolas sustancialmente.
Mientras Marx consideró al proletariado como el sujeto de la revolución, Marcuse sostiene que son los desocupados, los marginados, los excluidos del sistema. Así, cuando el FMLN se integró al sistema, seducido por las gangas y canonjías del presupuesto, dejó de ser actor de cambio.
Por último, si el mundo es cambiante, no hay teorías eternas, sólo relativas. Dijo Marx en el Manifiesto Comunista que la “disolución de la viejas ideas marcha a la par con la disolución de las antiguas condiciones de vida”. El marxismo se muerde a sí mismo. El veredicto lo emite la historia.
*Columnista de El Diario de Hoy. carlos_sando1@yahoo.com
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