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Se importan $3.4 Mlls. de pólvora china

Incremento. El consumo de fuegos artificiales asiáticos cobra peso en el mercado nacional. Los pirotécnicos tradicionales han sufrido una baja en las ventas, debido a la menor demanda del público

Publicada 27 de Diciembre 2005 , El Diario de Hoy

Milady Cruz
El Diario de Hoy

Impacto. El comercio de los petardos ha bajado debido a la preferencia por los fuegos artificiales chinos. Foto: EDH

nacional@elsalvador.com

La pólvora China está desplazando a los productos pirotécnicos tradicionales, elaborados localmente. Los distribuidores de cohetes locales temen sufrir pérdidas en las ventas para este año.

Según Josué David Vanegas, asesor legal de la Asociación de Productos Pirotécnicos Salvadoreños (Apropisa), la importación de productos chinos es bastante considerable en El Salvador, pues ronda los 3.4 millones de dólares anuales.

“Según nuestros datos, las importaciones de Hong Kong, Taiwan, Estados Unidos y la mayoría procedente de China andarían por más de 3.4 millones de dólares. Para este año aún se esta trabajando en el inventario”, agregó.

Carlos Marroquín, presidente de Apropisa explicó que de las importaciones nacionales, sólo en 2004, cerca del 65 por ciento de piroténicos fue reenviado a Guatemala y Nicaragua.

“Nos han bajado las ventas debido a las considerables cantidades de productos Chinos que entran a El Salvador”.

El empresario se quejó también de los impuestos con que los grava el Fosalud.
Según Carmen Za, gerente administrativa de El Dragón las preferencias de los productos chinos va en aumento.

“De 12 contenedores por lo menos diez se venden. La gente prefiere este tipo de luces porque reduce riesgos. Además nuestros precios son competitivos, hay precios desde los 0.22 centavos de dólar hasta 400 dólares, que son paquetes más grandes”, indicó la ejecutiva.

La empresa El Dragón vende el 90 por ciento de los productos importados en todo el país”, sostuvo.

La empresa China indicó también que los productos importados se reexportan a naciones como Guatemala y Nicaragua.

Rubro. El Sol es otra firma que importa pólvora asiática. Foto: EDH

Para 2006 se pretende conquistar otros mercados, entre ellos Honduras y Costa Rica.
Por su parte, Anneth de Castellá, gerente administrativa de Industrias Bengala, reiteró que la mala propaganda de los pirotécnicos ha venido a afectar a las ventas de los cohetes.

“Este es un negocio que genera fuentes de trabajo, pero como se le da propaganda negativa la gente prefiere la pólvora China.

Nosotros exportamos a todo Centroamérica, en específico a Guatemala, pero los impuestos que pagamos también son altos allá”, declaró la ejecutiva.

Se marca un cambio cultural

Para el antropólogo Ramón Rivas, la utilización de la pólvora es parte de un proceso que comenzó con la llegada de los españoles. “Esto caló en los pueblos indígenas o campesinos a tal grado que si no hay pólvora no hay fiesta”, explica. El antropólogo habla de una deformación desde el punto de vista antropológico y cultural, “Yo lo veo como un cambio que va marcando la cultura”.

Un ejemplo, dijo, es la comercialización exagerada de pólvora, un producto de lujo, frente a las formas de expresión, en muchos casos de desahogo que se alejan por completo de la tradición original, que era conmemorar a los santos.

Un producto “menos riesgoso”

Hace 40 años, cuando la empresa Luces Chinas El Dragón inició operaciones en el país, este tipo de pólvora era la gran ausente en las celebraciones de Navidad y del Año Nuevo.

Restricción. Los buscaniguas y los silbadores fueron prohibidos. Quedan las nuevas opciones. Foto: EDH

Con el paso de los años, la magia de las luces fue ganando terreno en los hogares. Prueba de ello son los centros de venta ubicados en el bulevar de Los Héroes y Plaza Mundo Soyapango, donde los productos pirotécnicos importados son los elegidos por clientes que compran al mayoreo para distribuirlos en los diferentes municipios de San Salvador.

Para Samuel Vélez, la clave está en el protector de la mecha, una medida de seguridad para proteger el producto de chispas. El supervisor de la tienda del Bulevar de Los Héroes cree que el secreto en la venta de este tipo de pólvora está en lo accesible de este tipo de pirotécnicos. Desde un tanque de luces a $0.44, combos infantiles de $16 y familiares a $52, hasta las luces aéreas llamadas cortinas de dragones láser de $101, comenta el vendedor.

La otra cara de la moneda es la pólvora tradicional. Ayer, durante un recorrido por el Parque Centenario, la reducción en las ventas de este tipo de fuegos artificiales era evidente.

Los comerciantes consideran que la razón principal está en un mayor interés de la población por consumir la pólvora china.

“Espero vender mil dólares sólo para el 31. He invertido cuatro mil”, sentenció la vendedora, para quien la pólvora tradicional tiene todavía un gran auge en los sectores populares.

Ayer al mediodía, en el Redondel Masferrer, en la Colonia Escalón, los locales de cohetes tradicionales aún no abrían sus puertas.

Nueve niños quemados en Navidad

Delicado. Rafael Pérez se hirió con un mortero. Foto: EDH

El número de menores lesionados en la Nochebuena alcanza los 41. Rafael Ernesto Pérez Hernández, de 10 años, no quiere comer. Prefiere dormir en la cama 57 del Hospital Bloom, donde permanece internado desde la tarde del 25 de diciembre.

De los nueve niños con quemaduras por pólvora que fueron atendidos anteayer en ese centro asistencial, él es el más delicado, según indicaron los médicos.
Al niño le explotó un mortero que casi le parte el pulgar de la mano derecha.

La abuela del niño, María Pérez, explicó que a Rafael no le permiten reventar pólvora “peligrosa”, pero que esta vez nadie sabe cómo le hizo para comprar un mortero en la tienda cercana a su casa en la Colonia Cristo Redentor, en San Salvador.

Aprovechó para reventarlo cuando salió de paseo con su hermana mayor. “No, chelito, no lo prendás”, dice la abuela que le advirtió la pariente, pero el niño no le hizo caso.

Por la gravedad de la herida, al niño se le hizo unareconstrucción de tejido, se le colocó un clavo y es posible que pase un tiempo prolongado hospitalizado, según explicó Patricia
Calderón, cirujana pediatra de ese centro.

Cerca de él, Boris Enrique Rodríguez, de 6 años, también convalece de las quemaduras sufridas en su pierna izquierda por culpa de un silbador.

En lo que va de la presente temporada, sólo el hospital Bloom ha atendido a 41 menores con quemaduras de diversa consideración. Médicos temen un aumento el fin de semana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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