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Tema del momento
¿Quién manda en el país?

No se eliminan los buses viejos (chatarras) ni se regula el número de unidades que realmente deberían de circular, porque a ellos nadie les puede decir nada, ellos son los que mandan

Publicada 26 de Diciembre 2005, El Diario de Hoy


Guillermo Guido*
E
l Diario de Ho
y
editorial@ elsalvador.com

Lógicamente esta es una pregunta capciosa. Cualquier salvadoreño honesto sabe que en El Salvador no hay un mandamás ni un gran jefe, no tenemos un dictador ni explotadores que sometan al pueblo a sus caprichos bajo amenazas o castigos (como en Cuba, por ejemplo).

La respuesta entonces es inmediata y contundente: NADIE, nadie manda en nuestro país; el sistema democrático establece cómo se eligen libremente a los gobernantes y cómo nuestra sociedad es ordenada y regida por leyes y normas que constituyen la base de la institucionalidad del país. En otras palabras, son las leyes y las instituciones nacionales legalmente establecidas, las que rigen los derechos, las obligaciones y la convivencia de cada ciudadano, igual que en cualquier otra nación civilizada y democrática del mundo.

Sin embargo, ¿quién puede asegurar que esa es la realidad de la vida nacional? ¿Cómo es que se desarrolla realmente la convivencia de los salvadoreños, día tras día?

Durante los años de guerra que vivimos, los movimientos comunistas subversivos trataron de doblegar y someter a todo un pueblo por medio del terrorismo y del ataque a la vida de miles de ciudadanos inocentes. En esa época se prohibía circular por ciertos territorios del país, bajo riesgo de ser atacado por la guerrilla, se secuestraba a las personas para obtener dinero para armas, se cobraban impuestos de guerra para mantener a los comandantes y sus hombres, se asaltaba a la gente sólo para robarles su vehículo y se asesinó a miles de inocentes por el hecho de no apoyar la causa guerrillera.

En la ciudad los sindicalistas se tomaban las calles, atropellando y golpeando a todo aquel que reclamaba su derecho de tránsito. Para colmo cuando el ejército capturaba guerrilleros o dirigentes, de inmediato surgía la presión de Tutela Legal del Arzobispado, los jesuitas y algunos grupos de abogados e “intelectuales”, denunciando la ilegalidad y el maltrato en las capturas para que al final, se dejara en libertad a verdaderos terroristas y asesinos.

Ahora “vivimos en paz” y en pleno camino a la democracia... ¿y qué pasa?

Las calles que rodean más de 10 manzanas del Centro Histórico de San Salvador, así como de las principales ciudades del interior, están tomadas por casi 14,000 vendedores callejeros, ambulantes, temporales o como quieran llamarse, que no permiten ningún orden, limpieza, ornato o seguridad pública. Están organizados y según sus propias declaraciones, dicen que las calles son de ellos y que allí mandan.

La capital en general, pueblos y cantones, han sido zonificados y se han repartido por las diferentes maras para imponer su autoridad y cometer toda clase de fechorías con toda impunidad. Con esta misma actitud continúan cuando los llevan a las cárceles, en donde exigen que les dejen seguir haciendo lo que quieren; ahora hasta los familiares y compañeros de los mareros se toman la Catedral Metropolitana, como apoyo y protesta por los presos, para que reciban “buen trato y justicia”.

El tráfico cada vez es más desesperante y la razón principal es la increíble cantidad de buses y microbuses circulando con unos cuantos pasajeros, contaminando el aire y congestionando las calles con trabazones descomunales en las principales horas de movimiento. No se eliminan los buses viejos (chatarras) ni se regula el número de unidades que realmente deberían de circular, porque a ellos nadie les puede decir nada, ellos son los que mandan... en la Asamblea Legislativa y en las calles.

Para colmo, este año se nos vino encima las tragedias de los huracanes y además, la catástrofe económica del alza del petróleo a nivel mundial; aquí pasamos de ser el país de Centroamérica con la gasolina más barata a ser el que la elevó a los precios más altos... en sólo 15 días. Las petroleras y los distribuidores de combustible jamás quisieron explicar públicamente cómo se calcula el precio de venta de la gasolina y todo el tiempo la pasaron aumentando sin que nada ni nadie pudiera poner control, demostrando que son ellos los que mandan y deciden a cómo vender.

Cuando finalmente la PNC o algún personaje distinguido o cualquier ciudadano deciden tomar acción y logran llevar ante los tribunales a cualquiera de los abusivos, que pasan martirizando nuestras vidas, entonces surgen los abogados y jueces que alegando defensa de los derechos humanos de aquellos a quienes se acusa, simplemente declaran improcedente la acción legal y los dejan libres; no hay forma de protestar y denunciarlos porque ellos son los que mandan.

En conclusión, si cualquier vago, matón, delincuente, pandillero, político, juez, abogado u oportunista, pueden hacer lo que quieran, irrespetando y despreciando las leyes y la institucionalidad del estado, entonces ¿quién manda en el país? ¿A quien debemos buscar los ciudadanos trabajadores y honrados, para que nos libren de tantas lacras sociales?
¿Quién será el que logre despertar conciencias y reintegre a nuestra patria el orgullo de vivir un verdadero Estado de Derecho?

¿Quién logrará que por fin y de verdad los salvadoreños podamos vivir en paz?
*Mercadólogo.

 

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