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Comentario de la semana
Mirada interior

La mejor noticia es que hay un Dios, todopoderoso y omnipresente, que mandó a su hijo, cuyo nacimiento celebramos mañana, a sacrificarse por nosotros para enseñarnos a cómo ganarnos el cielo

Publicada 24 de Diciembre 2005, El Diario de Hoy

Eduardo Torres*
E
l Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

En estos tiempos de frenética actividad cotidiana, producto de la globalización como fenómeno histórico, en el contexto de las características carreras de fin de año, no puede haber fecha más propicia que este día --de la Noche Buena-- para auto evaluarnos, interiormente, y ver cómo se encuentra cada quien en la vida. Virtuoso quien día tras día, ha logrado ya con ayuda superior tener esto como prioridad uno en su vida.

Décadas después de que sinónimo exclusivo de inteligencia era el coeficiente intelectual -”IQ”- de cada quien, surgió con fuerza en los ochenta y noventa la tesis de la inteligencia emocional, que en mucho equivale decir sentido común. Frecuente es observar enormes talentos desperdiciados por falta de ella, para no tocar todavía el tema del sufrimiento humano, pero es que excluyendo principios y valores, todo lo demás cambia en la vida.

Habiendo avanzado tanto la medicina durante el siglo pasado, erradicando enfermedades como la viruela y el sarampión-, los desafíos se centran ahora en enfermedades como el Sida y, producto del estrés en que vivimos, cáncer, corazón y las enfermedades de la mente y del alma, léase adicciones, que inevitablemente llevan al exacerbado sufrimiento humano.

La inteligencia espiritual, que no necesariamente tiene que ver con religión, pero si con principios y valores, toma fuerza en este nuevo milenio cuando la pregunta de muchos es hacia dónde vamos, en un mundo en que los críticos de la globalización la tildan de “deshumanizada”. Siendo la globalización un fenómeno histórico, como en su momento fue la revolución industrial, el punto no es si nos gusta o no nos gusta, pero cómo podemos tener éxito en el contexto histórico en que vivimos.

En el libro “Si Aristóteles dirigiera la General Motors”, cuenta su autor, el filósofo Tom Morris, que a fines del siglo pasado el mundo empresarial en los Estados Unidos se planteó reorganizar sus empresas, rediseñando procesos de realización del trabajo a la búsqueda de una mayor eficiencia y nuevas formas de excelencia comercial. El problema, afirma este filósofo, es que después de todas las estrategias, técnicas y datos están las personas que hacen el trabajo y éstas con frecuencia se sentían con temor a perder sus posiciones laborales, es decir “más víctimas que beneficiarios de las nuevas estrategias empresariales para lograr el éxito”.

Al aplicar la sabiduría antigua a lo que hoy veo, dice el filósofo Morris, “observo que los mismos principios que promueven el florecimiento humano en los contextos personales, familiares y de amistad, pueden aplicarse también a temas relacionados a los negocios y a la excelencia mercantil”.

La inteligencia espiritual, que a través de la práctica de valores nos ayuda a tener asideros firmes en este cambio de época, es la tendencia en boga. Y como todo empieza por uno mismo, la búsqueda de la felicidad, el sentido en la vida y la realización en el trabajo son fundamentales para la autorrealización.

Habiendo al final dos caminos en la vida de cada quien, uno luchar para vivir según los designios de Nuestro Señor Jesucristo y dos, decidirse a vivir vida animal, que conforme va degradándose la persona --ya lo decía un autor espiritual, que el hombre, por sí solo, puede cometer los crímenes más horrendos--, pues se sumerge en estadios inferiores de desesperación y sufrimiento. Cuántas veces no habremos estado frente a personas que claman por ayuda con acciones autodestructivas, quizá hasta sin darse cuenta, y nosotros les desviamos la mirada.

Por ello es que se vuelve ahora propicia la reflexión personal, no del rumbo del país sino de algo más difícil, que es mirarnos hacia adentro y decirnos a nosotros mismos cómo andamos. La buena noticia es que hay conductores de almas que pueden ayudarnos..

La mejor noticia es que hay un Dios, todopoderoso y omnipresente, que mandó a su hijo, cuyo nacimiento celebramos mañana, a sacrificarse por nosotros para enseñarnos a cómo ganarnos el cielo.

Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista de El Diario de Hoy.

 

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