| The
New York Times
Por LARRY ROHTER y JUAN FORERO
Internacionales
internacionales@elsalvador.com
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| Alianzas. Un chavista sostiene una pancarta con
los rostros de Fidel Castro, Hugo Chávez, Néstor Kirschner
(de Argentina) y Lula da Silva (de Brasil). Foto
EDH/The New York Times |
BRASILIA, Brasil. El Presidente Hugo Chávez, de Venezuela, en
pocas ocasiones ha provocado que las cejas se levanten tan alto como cuando
hace poco anunció planes para iniciar un programa de energía
nuclear con la ayuda de Brasil y Argentina. Junto con lo que ha dicho
sobre despilfarrar dinero en armas como rifles, barcos y aviones de combate,
y el apoyo que ha manifestado al derecho de Irán de desarrollar
un programa nuclear, sus acciones han desencadenado un debate sobre sus
motivos.
“No puede ser que los países que desarrollaron energía
nuclear prohíban a los del Tercer Mundo que hagan lo mismo”,
Chávez argumentó recientemente. “Nosotros no somos
los que desarrollamos bombas atómicas, son otros los que hacen
eso”, agregó en una entrevista con un periódico brasileño.
A principios de noviembre, Bernardo Álvarez, el embajador venezolano
en Washington, dijo: “Es absolutamente ridícula la idea de
que Venezuela quiera ser una potencia nuclear y convertirse en una amenaza
nuclear. América Latina es totalmente respetuosa de los tratados
de no proliferación, pero claro está que eso no significa
que no se pueda perseguir la energía nuclear tal como la hay en
Europa y otras partes. Venezuela dice que tiene el derecho a explorar
estas posibilidades”.
Hasta ahora, el gobierno de Bush ha reaccionado con cautela a las ambiciones
de Chávez. El mandatario venezolano ha buscado colocarse como la
Némesis del “imperialismo estadounidense” y un defensor
de Cuba y de Fidel Castro, y criticarlo públicamente sólo
aumentaría su popularidad en América Latina.
Chávez abordó el tema de la energía nuclear por primera
vez en mayo cuando dijo que estaba interesado en iniciar negociaciones
con Irán para poder diversificar las reservas energéticas
de Venezuela. Regresó al tema a principios de octubre, pero en
esta ocasión mencionó a Brasil y Argentina como los socios
que prefiere.
Brasil y Venezuela ya tienen un acuerdo muy amplio, un memorando de entendimiento
firmado hace una docena de años, para cooperar en el campo nuclear.
Con las relaciones entre el gobierno de Bush y Chávez tan hostiles,
Washington tiene poca influencia sobre Venezuela. Sin embargo, no es el
caso con Brasil y Argentina, que tienen vínculos de gran alcance,
y al parecer Estados Unidos ha decidido centrar sus esfuerzos ahí.
Sin embargo, aun cuando Brasil y Argentina no quieren dar la impresión
de estar alentando las ambiciones nucleares de Chávez, tampoco
quieren ofenderlo. Dado que su país está ansioso por unirse
al grupo comercial Mercosur que encabezan, Chávez ha prometido
invertir muchísimo en proyectos energéticos regionales,
incluidas la construcción de un gasoducto de 10 mil millones de
dólares y 3,700 millas de longitud desde Venezuela hasta Argentina,
y el suministro de electricidad en términos favorables para el
grupo de cuatro países.
José Goldemberg, un ex ministro de Ciencia yTecnología
de Brasil en 1990, manifiesta que la oposición de Hugo Chávez
“es pura jactancia”.
“Es una forma de desafiar a Bush, de hacerse sentir importantes,
y obligar a Estados Unidos a que les preste atención”, dice.

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