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Breve Análisis
¿Es éste el país que queremos?
El país necesita un cambio, de
eso no hay duda, pero este cambio no llegará mientras no hagamos
un esfuerzo por coincidir y concertar sobre el país que queremos
todos
Publicada 22 de Diciembre 2005, El Diario de Hoy
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| José
Miguel Cruz*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Con
motivo del cierre del año y el tradicional balance que uno suele
hacer de los proyectos personales y de la situación del país,
me ha sorprendido la frecuencia con la cual en muchas de las pláticas
con diversas personas, mis interlocutores hacen un balance más
bien pesimista de la situación y del futuro del país.
Muchas de esas conversaciones giran en torno a lo mal que le ha ido al
país durante el año, sobre lo caro que está todo
y las pobres perspectivas de desarrollo nacional, sobre el aumento de
los asaltos y hechos de violencia que amigos y conocidos han sufrido y
el descontrol en la seguridad pública, sobre la inoperancia de
los liderazgos políticos y el fracaso de las instituciones para
consolidarse, sobre el desabastecimiento de medicinas en los hospitales
y la campaña millonaria del gobierno para mantener la imagen del
presidente, etcétera.
Pero lo que más me ha llamado la atención es la frecuencia
con la cual muchas de las personas con las que hablo, de diversos sectores
sociales y de diversas procedencias, han llegado a la conclusión
de que lo mejor es emigrar del país, al menos por un tiempo, porque
el mismo no ofrece oportunidades sobre todo a los miembros más
jóvenes de su familia.
No voy a hacer una letanía de los problemas nacionales que nos
agobian, pero luego de la última conversación de ese tipo
que tuve y mientras me encontraba enredado en un embotellamiento de tránsito
provocado por más de un busero, me pregunté a mi mismo si
éste es el país que los salvadoreños queremos.
Debo confesar que he sido poco optimista respecto al rumbo del país
en los últimos años, pero esto no siempre ha sido compartido
por mis interlocutores. En la actualidad, sin embargo, me sorprende la
frecuencia con la cual pareciera que muchas de las personas con las que
hablo han llegado a la misma conclusión: este no es el país
que queremos ni el que merecemos.
Hace algunos años, mientras estaba en una misión de trabajo
en Houston, conocí a una salvadoreña que trabajaba como
dependiente del hotel en donde me encontraba. Luego de identificarse como
salvadoreña, me preguntó cómo estaba el país,
a lo que yo contesté que a mi juicio no estaba muy bien. Ella de
inmediato me dijo que eso era lo que oía de todos los salvadoreños
que llegaban. Pero luego agregó que recientemente había
tenido una curiosa excepción. Me contó que mientras atendía
a dos mujeres salvadoreñas, éstas le hablaron maravillas
del país.
Ella, extrañada por ese tipo de respuestas, inusual en los salvadoreños
recién llegados, se lo comentó a uno de sus compatriotas,
compañero de trabajo. Éste se tomó el tiempo para
ir a ver qué personas tenían esa opinión sobre el
país. Cuando volvió le dijo: “Ya sé por qué
te dijeron eso, una de esas mujeres es ministra del Gobierno y la otra
es de las que mandan en ARENA”.
La discrepancia en el modo de ver al país entre los funcionarios
de Gobierno y el resto de la población no es nueva, pero a juzgar
por lo que dicen las encuestas publicadas con motivo del cierre del año,
es claro que la misma se ha ampliado y que el pesimismo ha alcanzado a
amplios sectores de la población, sin que el Gobierno y algunos
sectores de las elites económicas quieran reconocerlo.
Personalmente creo que el país ha tenido avances en diversas áreas,
pero también creo que la magnitud de sus problemas superan por
mucho dichos avances. El problema es que esa actitud de los liderazgos
políticos y económicos, de vendernos un país que
en realidad no existe está llevando a muchos compatriotas a tirar
la toalla para seguir trabajando por el país.
Muchos han llegado a la conclusión de que éste no es el
país que quieren, pero frente a la actitud de los políticos
y de los empresarios que han gobernado en los últimos quince años,
de ignorar que se han equivocado e insistir en modelos que no traen desarrollo
ni prosperidad a las mayorías, han decidido sumarse al flujo de
ciudadanos que ven hacia fuera.
El país necesita un cambio, de eso no hay duda, pero este cambio
no llegará mientras no hagamos un esfuerzo por coincidir y concertar
sobre el país que queremos todos y que traiga desarrollo y prosperidad
para todos.
*Director del IUDOP de la UCA y columnista de El Diario de Hoy.
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