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Se filtró un secreto en La Casa Blanca

Discurso. Bush admitió el sábado que había ordenado intervenir electrónicamente conversaciones en EE.UU. sin tener órdenes judiciales


Publicada 21 de Diciembre 2005, El Diario de Hoy

The New York Times
Por DAVID E. SANGER

Protección. El mandatario dice que el programa ha servido para prevenir futuros ataques contra Estados Unidos Foto EDH

Internacionales
internacionales@elsalvador.com

WASHINGTON. El Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, reconoció el sábado que había ordenado que la Dependencia Nacional de Seguridad condujera un programa para intervenir electrónicamente conversaciones en Estados Unidos sin primero haber obtenido órdenes judiciales, y dijo que continuaría con el programa clasificado como excesivamente secreto porque es “una herramienta vital en nuestra guerra contra los terroristas”.

En un paso inusual, Bush pronunció en vivo un discurso semanal por radio desde la Casa Blanca en el que defendió sus acciones por considerarlas “totalmente coherentes con mis responsabilidades y competencias constitucionales”.

Bush también atacó a los senadores, tanto demócratas como republicanos, que el viernes votaron para bloquear otra aprobación de la Ley Patriota de Estados Unidos de América, por la cual se ampliaron los poderes del Presidente para llevar a cabo la vigilancia después de los ataques del 11 de septiembre.

“En la guerra contra el terrorismo, no nos podemos dar el lujo de estar sin esta ley ni un solo segundo”, dijo Bush detrás de un podio en el Salón Roosevelt, junto a la Oficina Oval. Afirmó que la acción del Senado “pone en peligro las vidas de nuestros ciudadanos”, y agregó que “la amenaza terrorista contra nuestro país no expira en dos semanas”, una referencia a la ya cercana fecha límite del 31 de diciembre, cuando terminará la vigencia de disposiciones críticas de la ley actual.
“La difusión no autorizada de estas informaciones es un perjuicio para nuestra seguridad nacional y pone en riesgo a nuestros ciudadanos”, manifestó Bush. “Revelar información clasificada es ilegal, alerta a nuestros enemigos y pone en peligro al país”.
La confirmación en público de Bush el sábado respecto a la existencia de uno de los programas de inteligencia más secretos del país, que sólo conocía un grupo selecto de sus subalternos, fue un momento raro en su presidencia. Han sido pocos los presidentes que públicamente han confirmado la existencia de programas de inteligencia excesivamente secretos como este.
Su admisión se pareció a la de Dwight Eisenhower en 1960 respecto a que autorizó vuelos de aviones U-2 sobre la Unión Soviética después de que Francis Gary Powers fue derribado durante una misión de reconocimiento.

En esa época, el presidente Eisenhower declaró que “nadie quiere otro Pearl Harbor”, un argumento del que Bush se hizo eco el sábado al defender su programa como un componente crítico de la campaña antiterrorista. Sin embargo, la revelación de su programa de espionaje interno, que el gobierno suspendió temporalmente el año pasado debido a inquietudes relativas a su legalidad, se produjo como una filtración. Bush dijo que la información había sido “proporcionada indebidamente a las organizaciones informativas”.

Bush dijo el sábado que actuó en el período posterior a los ataques del 11 de septiembre porque Estados Unidos no había podido detectar las comunicaciones que podrían haber desenmascarado el complot.

Dijo que dos de los secuestradores que volaron un jet contra el Pentágono, Nawaf Al-Hamzi y Khalid Al-Mihdhar, “se comunicaron mientras estaban en Estados Unidos con otros miembros de Al-Qaeda que estaban en el extranjero. Pero no sabíamos que estaban aquí hasta que fue demasiado tarde”.

Como resultado, “autoricé a la Dependencia de Seguridad Nacional, conforme a la ley y la Constitución estadounidenses, que interceptara las comunicaciones internacionales de personas con vínculos conocidos con Al-Qaeda y organizaciones terroristas relacionadas”, dijo Bush. “Este es un programa sumamente secreto que es crucial para nuestra seguridad nacional”.

Aseguró que se revisa el programa cada 45 días con base en “una evaluación con inteligencia reciente de las amenazas terroristas contra la continuidad de nuestro gobierno, y la amenaza de daño catastrófico a nuestra patria”. “

He vuelto a aprobar este programa más de 30 veces desde los ataques del 11 de septiembre, y pretendo seguir haciéndolo en tanto nuestra nación enfrente una amenaza continua de Al-Qaeda y grupos relacionados”, dijo Bush.

Expresó que se ha informado en repetidas ocasiones a los líderes del Congreso sobre el programa, y que funcionarios de inteligencia “reciben capacitación extensa para asegurar que desempeñen sus deberes de conformidad con la letra y espíritu de la autorización”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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