The New York Times
Por
DAVID E. SANGER
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| Protección. El mandatario
dice que el programa ha servido para prevenir futuros ataques contra
Estados Unidos Foto EDH |
Internacionales
internacionales@elsalvador.com
WASHINGTON. El Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, reconoció
el sábado que había ordenado que la Dependencia Nacional
de Seguridad condujera un programa para intervenir electrónicamente
conversaciones en Estados Unidos sin primero haber obtenido órdenes
judiciales, y dijo que continuaría con el programa clasificado
como excesivamente secreto porque es “una herramienta vital en nuestra
guerra contra los terroristas”.
En un paso inusual, Bush pronunció en vivo un discurso semanal
por radio desde la Casa Blanca en el que defendió sus acciones
por considerarlas “totalmente coherentes con mis responsabilidades
y competencias constitucionales”.
Bush también atacó a los senadores, tanto demócratas
como republicanos, que el viernes votaron para bloquear otra aprobación
de la Ley Patriota de Estados Unidos de América, por la cual se
ampliaron los poderes del Presidente para llevar a cabo la vigilancia
después de los ataques del 11 de septiembre.
“En la guerra contra el terrorismo, no nos podemos dar el lujo de
estar sin esta ley ni un solo segundo”, dijo Bush detrás
de un podio en el Salón Roosevelt, junto a la Oficina Oval. Afirmó
que la acción del Senado “pone en peligro las vidas de nuestros
ciudadanos”, y agregó que “la amenaza terrorista contra
nuestro país no expira en dos semanas”, una referencia a
la ya cercana fecha límite del 31 de diciembre, cuando terminará
la vigencia de disposiciones críticas de la ley actual.
“La difusión no autorizada de estas informaciones es un perjuicio
para nuestra seguridad nacional y pone en riesgo a nuestros ciudadanos”,
manifestó Bush. “Revelar información clasificada es
ilegal, alerta a nuestros enemigos y pone en peligro al país”.
La confirmación en público de Bush el sábado respecto
a la existencia de uno de los programas de inteligencia más secretos
del país, que sólo conocía un grupo selecto de sus
subalternos, fue un momento raro en su presidencia. Han sido pocos los
presidentes que públicamente han confirmado la existencia de programas
de inteligencia excesivamente secretos como este.
Su admisión se pareció a la de Dwight Eisenhower en 1960
respecto a que autorizó vuelos de aviones U-2 sobre la Unión
Soviética después de que Francis Gary Powers fue derribado
durante una misión de reconocimiento.
En esa época, el presidente Eisenhower declaró que “nadie
quiere otro Pearl Harbor”, un argumento del que Bush se hizo eco
el sábado al defender su programa como un componente crítico
de la campaña antiterrorista. Sin embargo, la revelación
de su programa de espionaje interno, que el gobierno suspendió
temporalmente el año pasado debido a inquietudes relativas a su
legalidad, se produjo como una filtración. Bush dijo que la información
había sido “proporcionada indebidamente a las organizaciones
informativas”.
Bush dijo el sábado que actuó en el período posterior
a los ataques del 11 de septiembre porque Estados Unidos no había
podido detectar las comunicaciones que podrían haber desenmascarado
el complot.
Dijo que dos de los secuestradores que volaron un jet contra el Pentágono,
Nawaf Al-Hamzi y Khalid Al-Mihdhar, “se comunicaron mientras estaban
en Estados Unidos con otros miembros de Al-Qaeda que estaban en el extranjero.
Pero no sabíamos que estaban aquí hasta que fue demasiado
tarde”.
Como resultado, “autoricé a la Dependencia de Seguridad Nacional,
conforme a la ley y la Constitución estadounidenses, que interceptara
las comunicaciones internacionales de personas con vínculos conocidos
con Al-Qaeda y organizaciones terroristas relacionadas”, dijo Bush.
“Este es un programa sumamente secreto que es crucial para nuestra
seguridad nacional”.
Aseguró que se revisa el programa cada 45 días con base
en “una evaluación con inteligencia reciente de las amenazas
terroristas contra la continuidad de nuestro gobierno, y la amenaza de
daño catastrófico a nuestra patria”. “
He vuelto a aprobar este programa más de 30 veces desde los ataques
del 11 de septiembre, y pretendo seguir haciéndolo en tanto nuestra
nación enfrente una amenaza continua de Al-Qaeda y grupos relacionados”,
dijo Bush.
Expresó que se ha informado en repetidas ocasiones a los líderes
del Congreso sobre el programa, y que funcionarios de inteligencia “reciben
capacitación extensa para asegurar que desempeñen sus deberes
de conformidad con la letra y espíritu de la autorización”.

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