Iliana Colocho
El
Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
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| Foto:
EDH/ Agencias |
Las reuniones navideñas alrededor de una mesa surtida de manjares
constituyen una costumbre muy arraigada. Si no se manipula y consume los
alimentos moderadamente, puede provocar serios problemas gastrointestinales
o infecciones.
Según el doctor Ángel Duarte, si no se controlan los productos
que se consumen en Nochebuena pueden potenciar el peligro de una infección
alimentaria.
“Sin duda, la inadecuada manipulación y conservación
de los alimentos es la mayor fuente de problemas. Las bacterias son los
gérmenes que con más frecuencia producen las intoxicaciones,
y actúan mediante la ingestión de los propios gérmenes
que se hallan en el alimento”, asegura Duarte.
El doctor José Figueroa manifiesta que en Navidad se registran
casos de problemas gastrointestinales que los consumidores asocian a intoxicaciones
o infecciones, que en realidad son indigestiones por consumo de grandes
cantidades de alimento. Por lo tanto no se debe confundir un padecimiento
con otro. “La mejor prevención es la moderación y
la limpieza a la hora de elaborar y consumirlos”, recalca el especialista.
Bien cocidos
Los mariscos son muy susceptibles a la contaminación por aguas
en deficiente estado sanitario, y su consumo puede producir diversas alteraciones
gastrointestinales, sobre todo si se comen crudos.
El chef Walter Santos recomienda someter a fuego intenso o durante largo
tiempo, las aves y los productos elaborados a base de carne picada. Deben
quedar bien cocidos en su parte central. Para futuros padecimientos las
carnes crudas no deben entrar en contacto con alimentos cocinados.
El doctor Figueroa asegura que si se tiene el estómago delicado
o se padece de gastritis o úlcera, es preferible sustituir en las
cenas el cordero y la carne roja, por el pescado.
La repostería navideña más relacionada con infecciones
es la que se presenta rellena de nata y la que contiene crema pastelera.
“La nata es fácil de contaminar si los manipuladores no observan
una higiene correcta”, detalla el chef Santos.
“Los turrones, mazapanes, mantecados y otros dulces navideños
no representan riesgos sanitarios, pero son muy calóricos y de
difícil digestión, por lo que su consumo ha de ser modesto”,
agrega.
Las personas que padecen de diabetes o de sobre peso han de demostrar
especial moderación, en esta parte de la cena.
Las sobras
En las copiosas comidas de Navidad es muy habitual que sobre alimento,
que será gustosamente consumido posteriormente. En estos casos,
hay que refrigerar la comida cuanto antes para evitar problemas.
Una medida sensata es no servir a la mesa cantidades que se presume no
van a ser consumidas. Es más lógico separar (antes de servirlo
a la mesa) lo que se estima que va a sobrar. Luego se refrigera inmediatamente.
Ante la menor duda, es preferible tirar a la basura los alimentos cuyo
estado no inspira confianza.
Es importante recalentar sólo los alimentos que se van a consumir.
Los enfriamientos y calentamientos sucesivos disminuyen la calidad nutritiva.
Esto favorece a su contaminación y descomposición.
Recomendaciones
- Compre sólo los alimentos que le ofrezcan la máxima garantía
sanitaria. Su frescura es fundamental.
- Transpórtelos y almacénelos de forma correcta.
- No llene la refrigeradora, el aire frío debe circular entre los
alimentos.
- Organice los recipientes por grupos: lácteos, carnes, frutas-verduras.
- Para evitar la contaminación cruzada, separe los alimentos crudos
de los cocinados. Guarde los primeros en la parte baja del refrigerador.
Los alimentos preparados, en las baldas superiores.
- Si prepara los alimentos con varios días de antelación,
sepárelos en porciones pequeñas y congélelos rápidamente.
Los platos preparados para la víspera navideña basta con
refrigerarlos. u Si ha descongelado un alimento, consúmalo lo antes
posible. Y no lo vuelva a congelar.
- Para cocinar o recalentar un plato, el centro del alimento debe alcanzar
los 65ºC.
- Fundamental: limpiar las superficies y utensilios de cocina, durante
y después de la manipulación.
- Cambie y lave frecuentemente los paños de cocina. Estos son un
vehículo para los gérmenes.
La resaca a raya
La Navidad marca el inicio de un periodo de celebraciones en las que
son habituales los excesos, sobre todo con el alcohol. Para evitar problemas
lo recomendable es no beber, pero, si se hace, debe hacerse con moderación.
“Sólo para acompañar la cena navideña o sustituirlo
con otras bebida”, manifiesta el doctor Ángel Duarte.
No combinar el alcohol con bebidas con cafeína, es primordial.
“Los efectos excitantes de ésta anulan los relajantes del
alcohol y potencian sus efectos, aunque al principio se note menos”,
asegura el especialista.
Si la resaca es inevitable lo apropiado es descansar, ducharse para estimular
la circulación, y tomar alimentos suaves que no irriten la mucosa
gástrica, como un yogur o café no cargado. A lo largo del
día se puede tomar legumbres, cereales, frutos secos y carne.
Es necesario reponer la pérdida de vitaminas tomando jugos naturales.
Se debe tener cuidado con el mito de que más alcohol mejora la
resaca. Este puede empeorar los efectos y alargar la agonía.

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