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La Nota del Día
Locos inofensivos, locos criminales
La libre expresión, ejercida principalmente a través de órganos independientes, faculta a las sociedades a permanecer siempre en guardia, a denunciar abusos, a señalar crímenes y corrupción
Publicada 21 de Diciembre 2005, El Diario de Hoy
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Diario de Hoy
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elsalvador.com
Censurar, perseguir diarios y transmisoras independientes, clavarle la lengua al cura que habla en demasía, es la vieja maña de dictadores, cafres, comunistas y fanáticos. El último episodio acaba de darse en Irán: su enloquecido presidente, Mahmud Ahmadinedschad, prohibió la transmisión de música occidental, de vídeos, de películas “inapropiadas” o aquellas que exalten los modos y costumbres de Estados Unidos y Europa.
Cuando Ahmadinedschad fue alcalde de Teherán prohibió que se exhibieran posters de David Beckman y cerró los restaurantes de comida rápida en la ciudad, todo “para preservar la pureza religiosa”. Bien sabemos que se comienza prohibiendo películas para terminar, como ocurrió en Afganistán, tapando a las mujeres de pies a cabeza, destruyendo a cañonazos obras escultóricas milenarias, forzando a los hombres a llevar desgreñadas barbas “a lo revolucionario” y predicando la guerra santa contra “los infieles”.
La locura se viste de muchísimas formas, pero la más peligrosa es la que pretende dictar a otros la manera cómo deben vivir, comportarse y pensar. El loquito que tira piedras o coge a paraguazos a los transeúntes molesta pero divierte; la amenaza grave son los dementes que oyen voces desde lo alto, se creen investidos de la verdad absoluta y pretenden regimentar la vida de sus semejantes, para lo cual echan mano de cuanta infamia y crimen se conoce.
Censurar a la gente es la norma en Irán, sucedió en la extinta Unión Soviética, pasa dentro del partido comunista y es la situación dentro de la Universidad de El Salvador. Del mesianismo surge la intolerancia y de esta las persecuciones y los acosos a quienes piensan y hablan diferente.
Ahmadinedschad va mucho más lejos en sus excesos verbales, en su febril exaltación. Hace pocas semanas dijo que “Israel debía ser borrado del mapa”, lo que le valió el repudio universal. Posteriormente dijo que el genocidio judío perpetrado por los nacional socialistas durante la Segunda Guerra Mundial, era “una leyenda”. Además prosigue con sus intento de fabricar artefactos atómicos y da albergue a terroristas en su territorio, más o menos como la candidata a la alcaldía de San Salvador por el FMLN hizo con un miembro de las “brigadas rojas”, acusado de participar en el asesinato del exprimer ministro italiano Aldo Moro.
Ahmadinedschad y el fundamentalismo islámico son una amenaza a la paz mundial. Eso lo sabemos los sensatos del mundo.
No hay dictadores con diarios libres
Pero debemos darnos cuenta de que la intolerancia, la persecución al periodismo independiente, el acoso a las libertades básicas del hombre, los intentos de amordazar y perseguir a otros por lo que piensan y dicen, es lo que fabrica a los Ahmadinedschad del mundo. Estos existen por el apoyo y la ceguera de los que votan por ellos y por los que justifican la persecución y las mordazas a personas o grupos minoritarios.
La libertad de expresión es un derecho humano fundamental, lo que protege el resto de los derechos y las libertades de los ciudadanos. La libre expresión, ejercida principalmente a través de órganos independientes, faculta a las sociedades a permanecer siempre en guardia, a denunciar abusos, a señalar crímenes y corrupción.
Dictaduras y delincuentes persiguen a los diarios libres porque son el obstáculos a sus maquinaciones, la alerta contra sus crímenes y atropellos.El problema europeo y de Estados Unidos es que mientras “no les pisaban el callo” no dimensionaban adecuadamente las agresiones subversivas en otros países. Hasta hace muy poco, en los diarios estadounidenses y europeos a los terroristas en el Medio Oriente o en Centro América. les daban trato de “rebeldes” y las bombas que explotaban en Buenos Aires o Managua eran parte de una “insurrección”.

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