| Rodrigo
Chávez*
El Diario de
Hoy
editorial@ elsalvador.com
El
escritor y ganador del Premio Nóbel de Literatura de 1925, George
Bernard Shaw, escribió: “Este es el verdadero placer de la
vida… El poder servir a un propósito más grande que
uno mismo. Yo soy de la opinión que mi vida pertenece a toda la
sociedad y mientras viva, será mi privilegio hacer todo lo que
pueda por ella.
La vida no es una pequeña vela para mí. Es una antorcha
espléndida que me han confiado por un momento y quiero hacerla
brillar lo más que pueda, antes de dársela a las futuras
generaciones”.
La semana pasada dos distinguidos ciudadanos, don Luis Poma y su hijo
don Roberto Poma, fueron galardonados justamente por haber tenido una
vida tal como Shaw mencionaba.
La Alcaldía de San Salvador nombró a un tramo de la 49 Avenida
Sur en honor a don Luis Poma, reconociendo sus múltiples logros
empresariales y su dedicación a causas benéficas. Por ejemplo,
la Fundación Salvadoreña para la Salud y el Desarrollo Humano
(FUSAL), fue creada por don Luis Poma para ayudar a los damnificados del
terremoto de 1986 y desde esa fecha, ha ayudado a miles de personas, a
través de distintos programas de Ayuda-Médico Hospitalaria
y de Desa-rrollo Habitacional.
Por otra parte, el Ministro de Turismo, Lic. Rubén Rochi, otorgó,
también la semana pasada, a don Roberto Poma el Premio Nacional
de Turismo, el cual fue recibido por su hijo, Alejandro Poma. El premio
fue otorgado por los aportes del Lic. Poma, durante su gestión
como presidente del Instituto Salvadoreño de Turismo (ISTU), en
el período 1974-1975.
Don Roberto Poma logró que El Salvador se convirtiera en el primer
país latinoamericano en ser sede del certamen de Miss Universo.
Adicionalmente, dirigió la iniciativa de trasladar el Aeropuerto
Internacional de El Salvador hacia las afueras de San Salvador y convertirlo
en un aeropuerto de clase mundial. Durante su gestión al frente
del ISTU, el Lic. Poma luchó por construir una marca-país
y promovió a El Salvador en el mundo con el slogan: “El Salvador,
país de la sonrisa”.
Ambos, don Luis y don Ro-berto Poma, tuvieron la fortaleza de separarse
de lo urgente y enfocarse en grandes proyectos y visiones. El mundo moderno
nos enseña a ser adictos lo urgente, a estar siempre ocupados.
La ocupación constante nos valida internamente y nos hace sentirnos
útiles y efectivos. Esta adicción a lo urgente nos impide
dedicarnos a causas humanitarias y socialmente necesarias. Pocas personas
tienen la fortaleza de separarse de lo urgente y tener visiones de ayudar
a los demás.
Don Luis y don Roberto Poma hicieron exactamente eso y por ello, estos
homenajes son un justo reconocimiento a sus importantes labores. Todos
necesitamos sentirnos parte de algo más importante que nosotros
mismos y sentir que aportamos a una causa noble y justa. De lo contrario,
la felicidad se vuelve mucho más difícil de alcanzar.
El gran escritor Fyodor Dostoievski siempre discutió sobre el impacto
que la profesión u oficio de una persona tiene sobre su vida. El
dijo: “Para destruir a un hombre de forma completa, para hacerle
el mayor de los daños, todo lo que se necesita es darle un trabajo
absolutamente inútil e irracional”.
Claramente, la calidad de nuestras actividades y la nobleza de ellas nos
ayudan a tener una mejor calidad de vida. Las personas dedicadas a actos
sin sentido y sin ninguna visión de bienestar para alguien aparte
de sí mismos mueren lentamente cada día. Como escribió
Johann Wolfgang Goethe: “Una vida inútil es una muerte prematura”.
El legado de don Luis y don Roberto Poma es una vida llena de importantes
obras, grandes visiones, ayuda a los demás y servicio a la patria.
Como ha dicho repetidas veces el presidente del Grupo Poma, Ing. Ricardo
Poma: “Solamente el que es capaz de ver lo invisible, es capaz de
hacer lo imposible”.
Un aspecto muy importante de los homenajes de la semana pasada fue el
consenso multipartidista que reflejaron. Don Luis Poma recibió
un homenaje de una alcaldía dominada por miembros de la oposición
política. Don Roberto Poma recibió un premio nacional de
un ministerio de un gobierno de ARENA.
La sociedad política salvadoreña generalmente tiene problemas
para ponerse de acuerdo. Sin embargo, es muy positivo que cuando se trata
de reconocer los aportes y logros de distinguidos ciudadanos exista amplio
consenso.
Las contribuciones al país de don Luis y don Roberto Poma están
por encima del debate político y los hechos de la semana pasada
confirman justamente eso.
*Columnista de El Diario de Hoy.
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