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Quema de pólvora no debería ser un juego para niños

Prevenir. Para evitar más pequeños afectados, lo mejor es no dejar que manipulen el producto

Publicada 19 de Diciembre 2005 , El Diario de Hoy

Lesión. Eder García sufrió en su ojo el daño de la pólvora.Foto: EDH/



Mirella Cáceres
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Lo ideal es no dejar que los niños manejen solos productos pirotécnicos porque las consecuencias casi siempre son fatales. En este año, el Hospital de Niños Benjamín Bloom ha atendido a 16 menores a causa de quemaduras que les deja la tradición de quemar cohetes, silbadores, morteros y fulminantes.

Pero ante la dificultad de luchar contra esa costumbre en las festividades de fin de año, es necesario tomar en consideración algunas recomendaciones a fin de evitar más desgracias.

“La pólvora es bonita, dan un espectáculo fabuloso, pero la deben manejar expertos”, dice el doctor Heriberto Cuchillas, director médico del Centro de Salud Visual Fudem, al apelar a la responsabilidad de los padres en este asunto. “Ellos no deben dejar solos a sus hijos”, añade.

Auxilio en casa
Ante una quemadura acuda al médico, pero antes, siga estos consejos:
u No aplique ningún ungüento químico o casero. Limpie la zona afectada con una toalla o gasa húmedecida con agua limpia.
u Si el daño es en el ojo y éste enrojece, llora y duele, protéjalo con una gasa para evitar que parpadee y se friccione con algún objeto que le haya entrado o alguna bacteria le infecte.

Según el doctor Cuchillas, es necesario que los padres comprendan que los niños son inquietos y creativos al punto de jugar a la guerra y se lanzan silbadores, lo cual es peligroso.

Pero hay otras prácticas riesgosas. “Cuando patean los fulminantes y estos explotan, lanzan partículas que pueden incrustarse en el ojo. Para prevenir eso, el niño o el adulto debe mirar hacia arriba”, aconseja el doctor Cuchillas.

En los casos registradospor el Hospital Bloom, la figura del padre, la madre o un adulto responsable en el momento del accidente siempre ha estado ausente.

Efecto doloroso

Entre los casos más graves registrados este año figuran el de un niño al que se le amputó parte de un dedo después que le explotara un mortero. A otro, un silbador le lesionó la córnea.

Sufrimiento. A José Morán le quemaron silbadores. Foto: EDH

El doctor Cuchillas dice que los casos más frecuentes en términos oftalmológicos que atienden en Fudem, son las quemaduras en párpados, pestañas y cejas.

Pero también hay casos graves, como daños en la conjuntiva y la córnea. “Aquí tenemos adultos y niños con ojos perforados por la explotación de pólvora, especialmente por silbadores. Estos pacientes están prácticamente condenados a quedar ciegos”, advierte el doctor Cuchillas.

“El gremio médico y los hospitales siempre han pedido que los niños no quemen pólvora y que retiren del mercado productos dañinos”
Heriberto Cuchillas
Médico de Fudem

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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