elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Deseos para próximo año
Cerrando el año 2005…

En la política la democracia se asienta, los partidos y los políticos de profesión, están buscando reacomodarse en diferentes huecos ideológicos, para continuar participando.

Publicada 18 de Diciembre 2005, El Diario de Hoy

Pedro Roque*
E
l Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

En el año 2005, con las excepciones que confirman la regla --pues el martes pasado me hablaron de una PYME que creció más del 50%--, la mayor parte de las empresas, sólo han sobrevivido y cerrarán el año sin alegrías, muchas, incluso sin la acostumbrada fiesta de Navidad, pues este año, como dicen los economistas, ha sido de “ajuste”.

Según me explicaron, en este año siguieron afectándonos las secuelas de la dolarización, tendremos inflación y la economía, “embrecada”, no va a crecer lo suficiente para que todos sintamos sus efectos en “chirilicas contantes y sonantes” y en consecuencia, terminaremos más endeudados.

Empezamos el año con las reformas fiscales, continuaron los incrementos de los precios de los combustibles y la consiguiente pérdida de ventas en muchos sectores. Constatado por la PNC, la violencia ha crecido y en octubre ya teníamos el número de homicidios que en 2004, la emigración creció y también las deportaciones, la cantidad de accidentes de tránsito no ha decrecido.

Aún no han comenzado las fiestas y ya hay niños muertos por quemaduras. La institucionalidad en general está cuestionada, tuvimos muchos desórdenes en las calles con los vendedores y las demostraciones cerraron las calles principales y las entradas a la capital.

Como no hay estadísticas confiables no sabemos si se han creado o se han perdido más empleos, los grupos radicales se tomaron la universidad, los transportistas tienen problemas con el ajuste de sus costes a los incrementos del diesel y últimamente graves dificultades con algunas pandillas; el volcán de Santa Ana nos dio un buen susto, la cola del Stan paralizó el país, hemos tenido cuatro temblores fuertes y el presupuesto nacional aún no está aprobado. Por razón de espacio no sigo con la lista de lo malo.

Pero es innegable que también han sucedido cosas buenas, por ejemplo El Salvador ha sido seleccionado para presentar programas a los fondos de la Cuenta del Milenio, el Fovial ha mantenido las carreteras en condiciones razonables, el Fosalud ha comenzado su larga andadura, parece que el ISSS está cambiando, la Ley de Turismo ya fue aprobada, se finalizaron las negociaciones con EE.UU. para el TLC, la Paes no empeoró, se han conseguido créditos del BMI para la realización de obras, han aparecido movimientos sanos como el de los jóvenes construyendo casas, de vez en cuando vemos un bus o microbús nuevo, el Gobierno ha desarrollado programas de ayuda para pequeñas empresas, parece que el sistema financiero descubrió los pequeños negocios, se han empezado a exportar nuevos productos agrícolas a Estados Unidos, más empresas implantan sistemas de gestión de la calidad, las remesas han seguido creciendo, dicen que están llegando nuevos inversores y parece que este año vendrán más turistas y más salvadoreños a visitar su país.

De lo escrito, de un tirón y de memoria, pienso que sería mucho mejor, si alguien que sabe más o un equipo de especialistas, hiciera este año y los próximos, un buen balance cuantitativo y cualitativo para saber cómo y en qué ha mejorando o empeorado la calidad de vida de los salvadoreños en términos más inteligibles.

Pero las situaciones negativas que vivimos en El Salvador, desgraciadamente, no son específicas de aquí, sino genéricas y uno las encuentra en casi todo el mundo y, menos mal, que aquí no tenemos el terrorismo que sí hay en otros países, incluidos los del primer mundo.

A pesar de todo, yo soy del 30% que creen que el país, aunque con dificultades, va por buen camino. Políticamente, la democracia se asienta, los partidos y los políticos de profesión, están buscando reacomodarse en diferentes huecos ideológicos para continuar participando y ojala que nunca pase aquí, lo que ha sucedido en Venezuela.

Pero lo que sí creo que todos nos merecemos, son unos días de descanso y reflexión, para pensar estratégicamente cómo afrontar mejor el 2006.

Por eso le deseo a Usted que descanse y tenga una Feliz Navidad, que la disfrute con su familia y que, Santa Claus o el Niño Dios, le traigan lo que les encargó.

*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy

 

elsalvador.com WWW