Pedro
Roque*
El Diario de Hoy
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En el año 2005, con las excepciones que confirman la regla --pues
el martes pasado me hablaron de una PYME que creció más
del 50%--, la mayor parte de las empresas, sólo han sobrevivido
y cerrarán el año sin alegrías, muchas, incluso sin
la acostumbrada fiesta de Navidad, pues este año, como dicen los
economistas, ha sido de “ajuste”.
Según me explicaron, en este año siguieron afectándonos
las secuelas de la dolarización, tendremos inflación y la
economía, “embrecada”, no va a crecer lo suficiente
para que todos sintamos sus efectos en “chirilicas contantes y sonantes”
y en consecuencia, terminaremos más endeudados.
Empezamos el año con las reformas fiscales, continuaron los incrementos
de los precios de los combustibles y la consiguiente pérdida de
ventas en muchos sectores. Constatado por la PNC, la violencia ha crecido
y en octubre ya teníamos el número de homicidios que en
2004, la emigración creció y también las deportaciones,
la cantidad de accidentes de tránsito no ha decrecido.
Aún no han comenzado las fiestas y ya hay niños muertos
por quemaduras. La institucionalidad en general está cuestionada,
tuvimos muchos desórdenes en las calles con los vendedores y las
demostraciones cerraron las calles principales y las entradas a la capital.
Como no hay estadísticas confiables no sabemos si se han creado
o se han perdido más empleos, los grupos radicales se tomaron la
universidad, los transportistas tienen problemas con el ajuste de sus
costes a los incrementos del diesel y últimamente graves dificultades
con algunas pandillas; el volcán de Santa Ana nos dio un buen susto,
la cola del Stan paralizó el país, hemos tenido cuatro temblores
fuertes y el presupuesto nacional aún no está aprobado.
Por razón de espacio no sigo con la lista de lo malo.
Pero es innegable que también han sucedido cosas buenas, por ejemplo
El Salvador ha sido seleccionado para presentar programas a los fondos
de la Cuenta del Milenio, el Fovial ha mantenido las carreteras en condiciones
razonables, el Fosalud ha comenzado su larga andadura, parece que el ISSS
está cambiando, la Ley de Turismo ya fue aprobada, se finalizaron
las negociaciones con EE.UU. para el TLC, la Paes no empeoró, se
han conseguido créditos del BMI para la realización de obras,
han aparecido movimientos sanos como el de los jóvenes construyendo
casas, de vez en cuando vemos un bus o microbús nuevo, el Gobierno
ha desarrollado programas de ayuda para pequeñas empresas, parece
que el sistema financiero descubrió los pequeños negocios,
se han empezado a exportar nuevos productos agrícolas a Estados
Unidos, más empresas implantan sistemas de gestión de la
calidad, las remesas han seguido creciendo, dicen que están llegando
nuevos inversores y parece que este año vendrán más
turistas y más salvadoreños a visitar su país.
De lo escrito, de un tirón y de memoria, pienso que sería
mucho mejor, si alguien que sabe más o un equipo de especialistas,
hiciera este año y los próximos, un buen balance cuantitativo
y cualitativo para saber cómo y en qué ha mejorando o empeorado
la calidad de vida de los salvadoreños en términos más
inteligibles.
Pero las situaciones negativas que vivimos en El Salvador, desgraciadamente,
no son específicas de aquí, sino genéricas y uno
las encuentra en casi todo el mundo y, menos mal, que aquí no tenemos
el terrorismo que sí hay en otros países, incluidos los
del primer mundo.
A pesar de todo, yo soy del 30% que creen que el país, aunque con
dificultades, va por buen camino. Políticamente, la democracia
se asienta, los partidos y los políticos de profesión, están
buscando reacomodarse en diferentes huecos ideológicos para continuar
participando y ojala que nunca pase aquí, lo que ha sucedido en
Venezuela.
Pero lo que sí creo que todos nos merecemos, son unos días
de descanso y reflexión, para pensar estratégicamente cómo
afrontar mejor el 2006.
Por eso le deseo a Usted que descanse y tenga una Feliz Navidad, que la
disfrute con su familia y que, Santa Claus o el Niño Dios, le traigan
lo que les encargó.
*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy
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