Eduardo
Torres*
El Diario
de Hoy
editorial@ elsalvador.com
A
exactas dos semanas de cerrar 2005 y a tres meses de las elecciones de
marzo, hay en el país aspectos muy positivos, como el principio
de la reversión del entrampamiento económico, pero también
negativos, como algunas horrendas resoluciones judiciales, que hacen que
la situación del país pueda verse --aunque no debería
ser así-- desde dos ópticas diferentes, enfrentadas entre
sí.
Por identificarme con la filosofía de un reconocido autor espiritual,
quien afirmó que “Hacer crítica, destruir, no es difícil:
el último peón de albañilería sabe hincar
su herramienta en la piedra noble y bella de una catedral. Construir:
ésta es la labor que requiere maestros”, pues inicio con
lo positivo.
La debilidad institucional --que para un pensador como José María
Aznar es el principal problema que existe en Latinoamérica-- es
reforzada, al menos la institución Presidencia de la República,
por la gestión de su actual inquilino. Independientemente de los
índices de popularidad, la gente siente, según la última
encuesta de la Cid Gallup, que el Presidente “es sincero y que actúa
en beneficio del país”.
A nivel personal, percibo que el salvadoreño común continúa
sintonizando con “Tony Saca” --así le ven--, que presente
por todos lados, habla directo y sin complicaciones sobre los más
sentidos temas de la población.
Políticamente, esto pone en jaque al principal partido de oposición,
pues en términos de opinión pública tanto el Ejecutivo
como ARENA se están moderando, haciendo más perceptible
el contraste existente.
En cuanto a los principales problemas que afectan a los salvadoreños
--y vaya que la seguridad física y cómo anda la billetera
son los que en especial marcan las encuestas en cualquier sociedad democrática--,
la gente, según el estudio de diciembre de Cid Gallup, a pesar
que se siente afectada por su situación económica y siente
el alza en el costo de la vida, pues algo deberá estar percibiendo
porque se amplía la brecha, 44% a 37%, favorable a quienes piensan
que el país va por el rumbo correcto versus el equivocado.
Fue en la medición anterior de Cid Gallup (octubre), cuando se
empezó a revertir la tendencia pesimista sobre el rumbo del país,
al obtenerse un 42 a 40%, favorable hacia quienes piensan que vamos por
el rumbo correcto.
Habiéndome desempeñado durante los tres últimos años
en el sector servicios, tuve la oportunidad de llegar al interior de varias
empresas --vaya que de verdad le agradezco a cada uno de quienes me dieron
esa oportunidad-- y lo que ahí encontré fue liderazgo, visión
empresarial altamente sofisticada, éxito y consecución de
metas. No me extrañó, por lo tanto, el ajuste que sobre
el crecimiento para este año hizo hace dos días el gabinete
económico.
Más importante que si será 2.8 o 2.5%, el punto de fondo
es que parecería ser que estamos empezando a romper el nudo gordiano
del estancamiento económico en el que por cerca de diez años
hemos estado, a dos semanas plazo de la entrada en vigencia del TLC con
los Estados Unidos, como oportunidad histórica de crecimiento.
Los problemas de fondo, desde mi punto de vista, son la inestabilidad
política y la seguridad. La ciudadanía, dicen los analistas
de Cid Gallup, “siente temor de verse atacada por la delincuencia”.
Un 54% considera que ésta ha aumentado durante el último
año, considerando un 56% que es poco o nada la funcionalidad de
la “Mano Dura”, versus un 38% que dice mucho o algo. Es decir,
tiene también su buena base de apoyo esta política, el problema
es que la percepción popular es que no se está ganando la
lucha contra la criminalidad.
Para muestra un botón: en 1 de cada 4 hogares, según Cid
Gallup, hay algún miembro de la familia que ha sido víctima
del hampa, y en la zona del Gran San Salvador, aumenta dicho promedio
a 1 de cada 3 hogares.
Precisamente por ser sumamente compleja la lucha contra la delincuencia,
la realidad cotidiana y los últimos acontecimientos deberían
hacernos a todos reaccionar e iniciar una cruzada nacional hasta lograr
una política de Estado. Lo demás, poco a poco, continúa
marchando mejor.
*Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista de El Diario de Hoy
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