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La Nota del Día
Llantos de infantes, música de estrellas
Vladislav Volkov, muerto más tarde en un accidente de su nave, dijo haber escuchado ladridos de perro al circunvolar la Tierra
Publicada 17 de Diciembre 2005, El Diario de Hoy
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El
Diario de Hoy
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Música clásica, el llanto de recién nacidos, ladridos de perro y la presencia de seres invisibles han venido reportando los cosmonautas soviéticos y rusos a su regreso a la Tierra, según una noticia publicada en el gran diario italiano Corriere Della Sera. A los astronautas se les prohibió hablar en público de sus experiencias, pero poco a poco se han conocido, varios han hecho declaraciones y hay muchos testimonios publicados.
Todas las extrañas vivencias fueron recopiladas por el profesor Viril Butosov del Instituto Superior de Aviación Civil de San Petersburgo, que las ha expuesto en una crónica del tabloide ruso Komsomolskaia Pravda. Entre los sucesos que narra el profesor, están los siguientes:
Yuri Gagarín, el primer hombre en llegar al espacio, dijo a sus amigos haber vivido cosas sensacionales en su viaje. Vladislav Volkov, muerto más tarde en un accidente de su nave, dijo haber escuchado ladridos de perro al circunvolar la Tierra, los que él atribuyó a la perrita Laika, puesta en órbita por los soviéticos pero que nunca regresó a tierra. Volkov asegura además haber escuchado llantos de bebés.
Gheorghi Grechko sufrió incontrolables pavor y angustia cuando su nave pasó por encima del Cabo de Buena Esperanza, en Sudáfrica, mientras su más tranquilo compañero de vuelo, Aleksei Leonov, escuchó música clásica que parecía provenir de todos los ángulos
del universo.
Otro astronauta contó al profesor Butosov que de pronto sintió y oyó a alguien a su lado, que le dijo: "Soy un ancestro y os advierto que habéis llegado muy pronto acá. Vuelvan a tierra; no deben violar las leyes del Creador". El astronauta pidió a Butosov no revelar la identidad, lo que este encuentra natural ya que "muchos pueden creer que se trata de locos, no de los consumados pilotos que son".
"Fantasmas, pero muy nuestros"
Locos que escuchan voces del más allá abundan; en nuestro suelo hemos tenido una abundante cosecha de ellos, sobre todo en la década de los setenta y ochenta. Locos de atar que por desgracia no fueron amarrados, sino que se dejaron sueltos y muchos siguen sueltos.
Lo notable en esto de los astronautas es que sin excepción tanto los rusos como los estadounidenses se abstienen de dar declaraciones a los medios de difusión. Personajes como Armstrong, reputado de ser el primer hombre que puso pie en la Luna, nunca aparecen en público, siendo un misterio dónde viven y lo que hacen. No conocemos libros escritos por ellos, ni entrevistas que hayan concedido. El silencio se los traga aunque algunos vivieron aventuras prodigiosas, como los tripulantes del Apolo XIII ---sí, el 13--- que estuvieron a punto de achicharrarse en el espacio. El jefe de la misión, Borman, llegó a ser más tarde presidente de la Eastern Airlines, aerolínea quebrada por los sindicatos, pero a pesar de ello contó muy poco de lo vivido.
Debería ser claro que hay una realidad extrasensorial que precisamente por serlo escapa toda posibilidad de análisis; los que viven esas experiencias tienden a callarlas, para no pasar ni por locos ni por charlatanes. Como las de una amiga panameña que sólo de manera ocasional cuenta de los fantasmas en su casa que "ya son parte de la familia".

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