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Breve Análisis
Receta tributaria

Con la implementación del TLC, el próximo año, los aranceles prácticamente se irán reduciendo a niveles mínimos. Esta situación presionará a nuestro Gobierno a buscar otras fuentes de ingreso

Publicada 15 de Diciembre 2005, El Diario de Hoy

Jorge Ernesto Peña Villacorta*
E
l Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Leyendo algunos artículos referentes a la recaudación tributaria, me pareció interesante reflexionar respecto a la administración tributaria de nuestro país. Como preámbulo, considero recalcar que el gasto social, mal llamado gasto, debería ser inversión social, es de los más bajos en toda Latinoamérica, tal como lo dicen los estudios de organismos internacionales.

Indudablemente se debe a las bajas recaudaciones. Primera-mente por efecto del bajo crecimiento económico que, en los últimos cinco años, se ha mantenido en un promedio del 2% anual. Lógicamente los déficit fiscales año con año han tenido que equilibrarse con fondos vía préstamos, sobre todo de corto plazo que tanto daño le hacen al país.

Es aquí, precisamente, donde debo enfatizar en el grave peligro que se cierne para la economía de nuestro país. Estudios serios claramente nos dicen que la deuda total del sector público sobrepasa el 45%, lo que se traduce en una seria necesidad de elevar los niveles de recaudación. Este panorama no es muy halagador dado que, de alguna manera, el Gobierno central tiene que hacer llegar mayores ingresos a su caja. Surge aquí la pregunta ¿de dónde obtendrán esos ingresos?

En la actualidad los mayores fondos que obtiene el Gobierno provienen del IVA, con un aproximado del 50% y el impuesto sobre la renta con una participación estimada del 30%; el resto (20%) de los aranceles, impuestos selectivos, etc.

Con la implementación del TLC, el próximo año, los aranceles prácticamente se irán reduciendo a niveles mínimos. Esta situación presionará a nuestro Gobierno a buscar otras fuentes de ingreso o bien esperar a, que en teoría, la apertura incentive la inversión extranjera y genere mayores fuentes de empleo que, a su vez, se traduzca, como efecto de correlación, en una mayor demanda interna, que permita generar mayores recaudaciones en concepto de IVA e impuesto sobre la renta.

Este fenómeno económico está por verse. Esperemos que, en alguna medida, tenga mayores consecuencias positivas que negativas. Pero la realidad nos está diciendo que el panorama económico, cada año se vuelve más complicado, teniendo como efecto mayores bajas en el poder adquisitivo de las personas, en especial de los estratos de más bajos ingresos, quienes se ven apoyados, en sus presupuestos, con las ayudas de la remesas familiares.

De seguir paliando los déficit fiscales con mayores deudas y de no dar los resultados favorables con la entrada en vigencia del TLC, ¿qué le queda al Gobierno? Probable-mente verse tentado a reflexionar (por no decir estudiar mayores tasas de impuestos) sobre las principales fuentes de ingresos como son el IVA y la renta.

Pues bien, aquí les va la receta que organismos internacionales están dando para mejorar la situación fiscal y tributaria de nuestro país: Con relación al impuesto sobre la renta, se sugiere reducir la brecha entre la renta bruta y la renta imponible. Para esto es necesario limitar el monto de los gastos deducibles, eliminar la depreciación acelerada para nuevas inversiones, eliminar los gastos en concepto de salud y educación, gravar los intereses devengados por depósitos en el sistema financiero, aplicación del criterio de renta mundial (que paguen impuestos los extranjeros que trabajan en nuestro país).

En cuanto al impuesto al valor agregado, se recomienda ejercer mayores controles al sector informal, para incorporarlos al sistema tributario. De no lograrse mayores ingresos al fisco, se recomienda incrementar el IVA del 13% al 15%.

Se habla de otras reformas pero conviene reflexionar sobre esta receta que, posterior a las elecciones de alcaldes y diputados, podría estarse discutiendo.
Si bien es cierto que tenemos un serio problema fiscal, también es cierto que el pueblo salvadoreño ya no aguanta con mayores cargas económicas (aumentos desmesurados de precios en productos básicos, gasolina y diesel, servicios básicos como luz y agua, impuestos municipales, etc.).

Del menú antes expuesto y para no afectar más el bolsillo de los salvadoreños, sería conveniente que el Gobierno ejerciera un estricto control en el sector informal ya que, atrás del telón, de todas estas ventas ambulantes y negocios informales, se mueven grandes intereses económicos formados por grupos de alto poder financiero, que están lucrándose sin pagar los impuestos respectivos, léase el contrabando, grandes redes de distribución bajo el disfraz de pequeños negocios, etc.

Incluso en el sector formal, en especial el comercio, debe ser más estricto el Ministerio de Hacienda para no tolerar la evasión a través de la subfacturación.

Lógicamente el actuar de esta manera, traería serios problemas confrontativos entre algunos sectores económicos de nuestra sociedad y las autoridades centrales; sin embargo, deberán prevalecer más los intereses de las familias salvadoreñas que la maximización de utilidades de algunos sectores económicos en particular. En otras palabras, como tanto se dice, trabajar más por un DESARROLLO ECONÓMICO CON ROSTRO HUMANO.

*Economista MAE. jpvillacorta@hotmail.com

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