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Hechos reales
¡Sus ojos están vivos!

Pidamos a María, iluminada por la luz de Jesús en su vientre, que ilumine nuestro camino hacia su Hijo y que interceda por la paz del mundo y por la conversión de todos

Publicada 15 de Diciembre 2005, El Diario de Hoy

Julia Regina de Cardenal*
E
l Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

En diciembre de 1531, en el Cerro de Tepeyac, se aparece la Virgen a un indio llamado Juan Diego, diciéndole que le pida al obispo del lugar que se construya un templo dedicado a Ella en ese sitio.

El obispo le solicita una prueba de la aparición. María hace crecer entonces un jardín de rosas en tierra semidesértica y hace que Juan Diego las recoja en su tilma y las lleve al obispo. Al abrir la tilma frente al obispo, aparece la imagen de la Virgen María retratada y caen las flores al piso. Esta imagen se conserva actualmente en el templo, dedicado a la Virgen de Gua-dalupe en Tepeyac.

Es la aparición más estudiada. Científicos de la NASA y otros, utilizando la última tecnología digital han analizado los ojos de María, detectando que al acercarles la luz, la retina se contrae, y al retirarla se vuelve a dilatar, como ocurre con los ojos vivos. Asi-mismo, al tomar la temperatura de la fibra de maguey, material de que está hecha la tilma, ésta mantiene una temperatura constante de 36.6 grados, la misma del cuerpo de una persona viva.

También han descubierto dos escenas exactas en ambos ojos, con imágenes de 13 personas en un espacio de 8 milímetros; tamaño tan diminuto, que ningún artista podría pintar. En la primera están el obispo Zumárraga, frente a Juan Diego abriendo su tilma, el traductor de náhuatl, una mujer de raza negra y otros testigos.

La segunda escena, ubicada en el centro de los ojos, es más pequeña y contiene un matrimonio de indígenas con varios hijos. La imagen del obispo fue agrandada hasta poder observar en sus ojos una imagen, de una cuarta parte de un millonésimo de milímetro, de Juan Diego, abriendo su tilma.

Estudios científicos no logran descubrir el origen de la coloración de la imagen, la forma en que fue pintada, ni la técnica de pintura. NASA afirmó que el material no es ningún elemento conocido en la tierra. Varias veces se han pintado agregados a la tela pero éstos desaparecen, quedando de nuevo el diseño original.

Se descubrió, pasando un rayo láser sobre la tela, que los colores flotan en el aire a una distancia de tres décimas de milímetro sobre el tejido, sin tocarlo. No hay explicación de cómo la fibra de maguey sigue intacta a pesar de que esta tela no puede durar más de 30 años.

En 1791, accidentalmente cayó ácido muriático en el lado superior derecho de la tela. A los 30 días, sin ningún tratamiento, se reconstituyó el tejido dañado, quedando apenas una breve decoloración. Asimismo, un hombre dejó un arreglo floral cerca de la tilma, con una bomba que destruyó todo alrededor menos la tilma. Una cruz de metal que fue totalmente doblada, se guarda como testimonio en el templo.

Según estudios astronómicos, las estrellas en el manto de María responden a la exacta configuración de la constelación del día de la aparición.

Un médico colocó su estetoscopio debajo de la cinta que María posee (señal de las indígenas al estar encinta) y escuchó latidos rítmicos de 115 pulsaciones por minuto, como un bebé en el vientre materno. El Niño Jesús está vivo en su vientre.

La Virgen apareció embarazada unos días antes de Navidad y todas estas señales nos deben ayudar a prepararnos mejor para recibir a su Hijo, nuestro Salvador, que pronto nacerá.

Pidamos a María, iluminada por la luz de Jesús en su vientre, que ilumine nuestro camino hacia su Hijo y que interceda por la paz del mundo y por la conversión de todos.

*Columnista de El Diario de Hoy.


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