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Comentando
La balada del columnista

En los últimos tiempos han aparecido nuevas plumas como columnistas en los diferentes medios. Hay de todo: excelentes analistas, escritores sensatos, liberales, conservadores o socialistas

Publicada 15 de Diciembre 2005, El Diario de Hoy

Marvin Galeas*
E
l Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

En octubre de 1999, en el restaurante de mi amiga Nor-ma “La Chilena”, la periodista Janet Cienfuegos Ochoa, por aquel entonces editora de espectáculos de El Diario De Hoy, me propuso que escribiera una columna semanal para su sección. Acordamos que saldría cada jueves y que tendría cuatrocientas palabras. Ni una menos. Ni una más. En honor de la bebida que acompañaba aquel almuerzo, decidimos ponerle a la columna el nombre genérico de “Vino Tinto”. Así comenzó una de las más apasionantes aventuras periodísticas de mi vida.

Fue a mitad de los setenta en el colegio de Costa Rica, donde estudiaba bachillerato, cuando me hice un apasionado de las columnas. Por entonces admiraba a don Enrique Benavides, cuyo estilo mordaz y ameno influyó mucho en mi manera de expresarme por escrito. A mi regreso al país, teniendo 17 años, junto a mi hermano Geovani, tuvimos a cargo una página literaria en un vespertino, donde escribimos algunos artículos sobre teatro, poesía y cultura en general. Nada serio.

Un año después era redactor de sucesos, es decir carros robados, riñas de cantina y botellazos pasionales en el desaparecido diario “La Crónica”. Una vez, no recuerdo por qué razón el jefe de redacción, el poeta Jaime Suárez, me encargó que escribiera algo comentando, en clave cómica, los últimos sucesos políticos. Fue mi primera columna. Se llamaba “Política del Humor” y la firmé con el impresentable seudónimo de Kropotkincito, en honor al anarquista del Siglo XIX Piotr Kropotkin. La pequeña sección dejó de salir pocas semanas antes que Jaime fuera asesinado y el periódico cerrado de manera definitiva.

Mi próxima y prolongada parada fue en la Venceremos. De esas aventuras hay un libro escrito, varios trabajos académicos, canciones, afiches, documentales y hasta una horrorosa película venezolana llamada “Trampa para un gato”. Mi trabajo consistió en escribir un noticiero que tenía el bélico nombre de “Plomo informativo”, que yo mismo leía. También escribí guiones humorísticos y comentarios. Estos últimos tenían que ser aprobados por un colectivo de corte stalinista.

En 1989, antes de la ofensiva de noviembre, ocurrió un hecho que hoy me parece premonitorio. Los dirigentes comunistas chinos habían perpetrado la masacre de Tiananmen y me pareció que era un hecho digno de comentarse en la radio. Escribí un artículo, que nadie revisó, condenando la matanza y acusando a los dirigentes comunistas de asesinos. La cosa causó algún revuelo en el FMLN. Cuando escribí el tal artículo pasé por alto el nimio detalle de que sería leído por la voz oficial de la guerrilla.

Algo me dijeron los comandantes, pero eran tiempos de Perestroika y los dirigentes del ERP, fueron benévolos conmigo. Recuerdo que Ana Sonia Medina, la comandante Mariana, me dijo en tono de complicidad: “Masacre es masacre, en El Mozote y en China”. Pocos meses después envalentonado por ese episodio, escribí otros artículos destacando la lucha del movimiento Solidaridad de Polonia y condenando la expulsión de Cuba de dos periodistas de la revista Sputnik.

Pero esta vez no tuve tanta suerte. Joaquín Villalobos revisó el artículo y me dijo: “Este artículo es tan derechista que te sugiero lo mandés a El Diario De Hoy”. Jamás se publicó. Exacta-mente 10 años después Janet Cienfuegos, me estaba invitando a escribir precisamente para El Diario de Hoy, donde nadie me revisa los artículos que escribo, ni a Joaquín Villalobos tampoco.

Pasé 20 años en el mundo de la radio. Hice de todo: jefe de prensa, director de programación, locutor, entrevistas y hasta visité agencias de publicidad para “incrementar las ventas”. En el ínterin fui corresponsal del diario El Sol de México y colaboraba para algunas publicaciones.

Hice algunas cosas en la televisión, tuve una corta pero intensa experiencia en la revista El Sal-vador Ahora, decenas de entrevistas para este periódico. Y sin embargo la aventura de esta columna y el intenso diálogo con los lectores es de las cosas más estimulantes que he hecho en el campo del periodismo.

En los últimos tiempos han aparecido nuevas plumas como columnistas en los diferentes medios. Hay de todo: excelentes analistas, escritores sensatos, liberales, conservadores o socialistas; hay también maestros del enredo gramatical, irredentos amargados, iracundos revolucionarios y lo más grotesco: el columnista que perdió totalmente el sentido de la realidad al creerse poseedor único y absoluto de la verdad. A

quel que, enloquecido sin duda, establece los parámetros de cómo debe ser la izquierda y la derecha, quién es buen periodista y quién no, quién es crítico y quién no, quién sabe de música, de cine, de cualquier cosa y quién no. Todo un caso.

*Columnista de El Diario de Hoy. marvingaleas@cinco.com.sv


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