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EFE/San Salvador
El Diario de Hoy
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El Salvador es uno de los países más violentos de Latinoamérica,
según la ONU, y su población vive con miedo tras las recientes
apariciones de cadáveres mutilados y cabezas sin torso.
En los primeros diez meses del año la policía contabilizó
3.043 asesinatos, de los cuales 304 eran de mujeres.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) señala
en su informe "¿Cuánto cuesta la violencia en El Salvador?",
publicado este año, que la tasa de homicidios es superior a 40
por cada 100.000 habitantes, una de las mayores de América Latina.
A esto se le suman altos niveles de violencia familiar, robos y extorsiones.
En los últimos dos meses, además de registrarse un elevado
número de asesinatos diarios -en algunas ocasiones la policía
ha llegado a contabilizar más de 20-, se ha constatado el regreso
de una nueva forma de crimen aterroriza a la población.
El sábado pasado, en el municipio de San Luis Talpa, ubicado en
el departamento central de La Paz y a unos 35 kilómetros al sudeste
de la capital, se registró el hallazgo del cadáver mutilado
de una mujer en el interior de un barril.
El 5 de diciembre, la cabeza de un hombre de unos 30 años fue encontrada
envuelta en una bolsa negra en medio de una cancha de fútbol del
municipio de Tonacatepeque, ubicado a unos 16 kilómetros al norte
de la capital.
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La policía constata cada semana el hallazgo de cadáveres
mutilados, algunos de los cuales han sido encontrados en predios baldíos
o a orillas de carreteras donde los criminales los depositan tras asesinarlos.
Miguel Montenegro, director de la no gubernamental Comisión de
Derechos Humanos de El Salvador (CDHES), comentó a ACAN-EFE que
a este organismo le "preocupa enormemente" esta situación
de inseguridad e hizo un llamamiento al Gobierno y a la Asamblea Legislativa
"para que tome en cuenta con seriedad el dolor de tantos salvadoreños
que están sufriendo la pérdida de sus seres queridos".
"Hemos visto que las autoridades no están haciendo lo que
se debe hacer, tanto la fiscalía como la policía han sido
incapaces de frenar este tipo de homicidios, lo que demuestra el alto
nivel de impunidad y corrupción que impera en el país",
aseveró.
Montenegro aseguró que los 16.000 policías y 2.000 efectivos
militares desplegados en labores de seguridad "no dan abasto ni mucho
menos ha habido una investigación profunda de estos casos",
ante lo cual "la población muestra inquietud, miedo y terror".
El defensor de los derechos humanos asegura que estos crímenes
obedecen a una "descomposición mental, social y de valores"
y teme que la situación se vuelva incontrolable.
Además, sostiene que los responsables de los homicidios no son
solamente pandilleros sino miembros del crimen organizado y hasta supuestos
"grupos de exterminio".
Por su parte, el presidente salvadoreño, Elías Antonio Saca,
destacó el lunes en una rueda de prensa que en lo que va del año
se han capturado a 3.000 pandilleros.
"Qué pasaría en El Salvador si no tuviéramos
a más de 3.000 mareros (pandilleros) peligrosos capturados. Esta
gente que extorsiona y que forma parte de grupos del crimen organizado,
están actuando impunemente", comentó el gobernante.
Saca prometió que se "va a continuar persiguiendo a esta gente,
que son asesinos, violadores y que forman parte del crimen organizado".
El arzobispo de San Salvador, Fernando Sáenz Lacalle, reiteró
el domingo un llamamiento a la población para que ponga fin a la
violencia social y "ahogue el mal con abundancia de bien".
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