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La Nota del Día
Nuevas plagas amenazan el mundo

Si se vive en medio de suciedad, no es culpa de terceros que luego aparezcan infecciones

Publicada 13 de Diciembre 2005, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

En el futuro no sólo sufriremos problemas con el dengue, sino que éstos serán más frecuentes y graves, de acuerdo con las conclusiones a que llegan investigadores norteamericanos, como informan la revista Science y el periódico Spiegel, de Hamburgo.

La causa es el progresivo calentamiento del planeta, que está dando lugar a la proliferación tanto de insectos, como de bacterias y otras formas de vida. Los beneficiarios del cambio en el hábitat son precisamente los mosquitos transmisores del paludismo y del dengue: el Anopheles y el Aedes aegypti, respectivamente.

Las señales se detectan en todas las latitudes. En Hawai los mosquitos están proliferando a grandes alturas, donde antes no se encontraban por el relativo frío, y han infectado de virus a pájaros en esas regiones. Lo mismo ocurre con el Gran Arrecife de Coral (The Great Coral Reef) del norte de Australia: un microorganismo que surgió al calentarse el agua del mar, está aniquilando a los corales, y al afectar a éstos, de manera inevitable cambiará las condiciones en que miles de especies marinas viven en los bancos, lo cual puede llevar a la extinción de muchas de ellas.

Los cambios radicales en el clima --que se dan en cientos o miles de años-- obligan a las especies a adaptarse o desaparecer. Cuando son muy rápidos, como sucedió al final de la era de los dinosaurios, la vida en extensas regiones del planeta cambia. Además los desequilibrios que se producen se manifiestan en plagas y enfermedades. La plaga es uno de los mecanismos que aplica la naturaleza para restablecer balances entre las especies.

En la suciedad proliferan enfermedades

Una de las potenciales amenazas al hombre, además de los mosquitos, son las garrapatas, pulgas y otros bichos, que en ocasiones cargan en sus venas o intestinos los virus y bacterias de varias enfermedades, muchas transmisibles al hombre.

La peste del Siglo XIII, en Europa, que mató a casi la tercera parte de la población y fue la verdadera causa del derrumbe del feudalismo, se produjo cuando un virus se adaptó para vivir en el intestino de las pulgas, de donde se transmitía al hombre. El horror de la peste es descrito por Giovanni Boccaccio en el preámbulo del Decamerón, una de las joyas de la literatura universal.

En el Medioevo los pueblos estaban inermes frente a las pestes, a las que pretendían conjurar mediante brujerías y ocurrencias, o con procesiones religiosas y jornadas de oración. En tal sentido los hombres del Siglo XXI estamos mejor preparados y armados, pero no por ello a salvo de cualquier plaga, como lo ha demostrado la proliferación de enfermedades virales, del cáncer, del Sida y las epidemias de gripe. Un brote de influenza mató a treinta y tantos millones de personas poco después de la Primera Guerra Mundial.

Lo triste es que la tragedia del dengue, ahora en El Salvador, no es consecuencia del calentamiento climático, sino del descuido, la suciedad y la estupidez de tantos individuos, que no hacen nada para erradicar los criaderos de zancudos, limpiar sus viviendas y entornos, y estar vigilantes a los primeros síntomas de la enfermedad.

En la televisión se ha visto a mujeres quejarse de criaderos de zancudos, “que Salud no fumiga”, cuando son ellas las que tienen que limpiar. Si se vive en medio de suciedad, no es culpa de terceros que luego aparezcan infecciones.


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