Mauricio Antonio Qüehl
El
Diario de Hoy
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| Turistas. Los jugadores llegaron al Quiteño y se marcharon sin practicar. No hubo arreglos con nadie de la directiva.
Foto: EDH |
Entrar ayer al Óscar Quiteño y ver de lejos a un grupo de jugadores entrenándose, no podía parecer otra cosa que el inicio del trabajo de pretemporada del aún campeón nacional. Error.
No era el primer equipo de FAS el que trabajaba, pues éste no entrenó ayer por razones un tanto confusas.
Donde sí había movimientos era en la oficina del club tigrillo. Había jugadores tigrillos, pero no estaban equipados para entrenarse.
Algunos rumeros decían que no lo harían mientras no se les diera una respuesta clara de cuándo se les cancelaría el mes y medio de salarios que les adeudan. No podía responderles, pues el presidente de FAS, Reynaldo Valle, no se encontraba.
“No sé qué va a pasar, ahora ya me voy y no sé cuándo voy a regresar”, alcanzó a decir un tanto molesto el defensor Alfredo Pacheco.
“La verdad es que no hay nada al respecto, vamos a esperar para luego hablar”, dijo el capitán Víctor Velásquez.
Nadie en FAS quería hablar, una posición bastante lógica, puesto que hacerlo podría acarrearles problemas con la junta directiva.
Algunas sonrisas y bromas se escuchaban a lo lejos, pero también habían algunos rostros que por momentos se tornaban serios, con visos de preocupación.
Luego trascendió que los jugadores habían solicitado una reunión con Valle, para conocer la posicion del pope y saber cuándo podrían recibir lo adeudado.
Eso sí, nadie adoptó posiciones amenazadoras.

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