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Otra vía norte
Se pagaría con Fondos del Milenio

Esa ayuda financiera estadounidense es la única manera de agilizar la construcción de laLongitudinal. La Corporación del Milenio, encargada de evaluar los proyectos de los finalistas, llega hoy al país en su ronda de consultas.
La carretera no es una propuesta nueva. Ya en 1999 se identificó como prioridad nacional para el desarrollo de la región norteña, y su primer diseño cuenta con treinta años.

Publicada 12 de Diciembre 2005 , El Diario de Hoy


Leyre Ventas
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Un fondo estadounidense podría lograr lo que 30 años de política nacional no.

La Longitudinal del Norte, la panacea vial para el desarrollo de la zona septentrional del país, fue definida como desafío prioritario en octubre de 1999, en tiempos de Armando Calderón Sol.

Los primeros estudios de dicha carretera habían sido hechos en la década de los Setenta. Y es ahora, cuando El Salvador compite como finalista por la Cuenta del Milenio, cuando el proyecto parece más factible. Tres presidentes, siete presupuestos y varios millones en préstamos más tarde.

“Esos fondos acortarían el plazo de construcción”, admite Sandra de Barraza, de la Comisión Nacional de Desarrollo (CND). Lo hace, no sin matizar que se seguirá trabajando en el proyecto aunque El Salvador no salga favorecido; “aunque se tenga que recurrir a préstamos o a donaciones, porque esa visión es nuestro norte para el Norte”.

Ese es el plan B. El que ha tenido a la Longitudinal del Norte en un eterno “veremos”, pero que no se puede terminar de desechar.

Y es que El Salvador no es el único país que aspira a la asistencia financiera no reembolsable que Estados Unidos destina a países considerados de renta media baja. A la denominada Cuenta del Milenio. Namibia y Cabo Verde comparten categoría con este país, y sus proyectos de desarrollo económico compiten ahora con la Longitudinal del Norte por 250 de los 450 millones de dólares que cada año se disponen en dicha cuenta.

Conexión para desarrollo

Agarre un plano de carreteras de El Salvador y un bolígrafo. Trace una línea de izquierda a derecha. Por debajo de la frontera recién dibujada quedan dos arterias gruesas, la Panamericana (CA-1) y la Litoral (CA-2), y toda una maraña de venitas. Sobre ella, simplemente no. La desventaja del norte en materia de infraestructura vial queda patente sobre papel.

En un ejercicio más complicado, la CND constató dicha realidad y la responsabilizó del estancamiento económico de la zona. Era 1999 y recién terminaban dos años de consultas ciudadanas y reuniones con expertos y representantes destinados a identificar las prioridades de desarrollo de cada región del país.

“El aprovechamiento productivo de los recursos de la región norte del país está relacionado con la necesidad de crear un sistema de carreteras... por tanto, se vuelve urgente iniciar la construcción de la carretera Longitudinal del Norte para responder a la demanda ciudadana”.

Así sentenciaba el Plan de Nación, el documento resultante del ejercicio. Y desde entonces éste ha sido el plan para el área que quedó por encima del trazo del lapicero. Una región que aglutina la mitad de los municipios más pobres del país.

Los 310 kilómetros de la CA-3, como también se conocerá a la vía, unirán 49 municipios. Irá de Metapán, Santa Ana, a Concepción de Oriente, en La Unión. Y atravesará Nueva Concepción, Chalatenango, Sensuntepeque, Nuevo Edén de San Juan, Osicala y Corinto.

Al reducir las distancias entre municipios, se pretende facilitarles la dotación de servicios básicos y abaratar los costos de transporte de la producción agrícola.

“Hemos identificado cuatro actividades en la zona norte que permitirán un crecimiento sostenido, pero que requieren conexión”, explica Barraza. Habla de productos forestales, frutales, lácteos y ganadería, y geoturismo.

Tela de araña

A partir del trazo de la Longitudinal se tejerá, además, toda una tela de araña. La CA-3 tendrá conexiones fronterizas y nexos con el sistema de carreteras nacional ya existente.

La Panamericana, por ejemplo, tendrá que enfrentar la amenaza de ser desplazada como única vía para los viajeros a Guatemala por una atractiva alternativa.

La nueva ruta promete acortar distancias y reducir la posibilidad de encontrarse con trabazones causadas por ventas, etcétera, al atravesar menos cascos urbanos. En resumen, las demoras serán menos y la velocidad de desplazamiento mayor; el anhelo de todo conductor.

Por su parte, a los productores interesados en exportar se les facilitará el acceso a los puertos de salida: el Puerto de La Unión y el Aeropuerto Internacional. A este último por las cuatro ejes transversales que vincularán la Longitudinal con el actual sistema vial.

Y todo ello será posible con los $250 de la Cuenta del Milenio.

Barraza tiene fe. A su consideración, la propuesta de El Salvador no sólo cumple con los requisitos, sino que “a diferencia de otros países, está basada en el consenso y tiene el apoyo de todos los sectores”.

Mientras, maquilla la decepción que supondría no ganar la competencia. “Si no hay Cuenta del Milenio, tendremos suficiente paciencia para alargarlo”. Para demorar más aún lo que en 1999 se estableció como una prioridad de nación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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