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Mueren niños quemados
Gravedad. Los pequeños fallecieron el sábado por la noche debido a fallas en múltiples órganos. Los otros dos adultos lesionados en el incendio siguen en estado delicado, en el hospital Zacamil
Publicada 12 de Diciembre 2005 ,
El Diario de Hoy
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Alejandra Dimas
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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Pesar. María Cruz Esquivel, madre de Alejandro, detalla entre lágrimas las lesiones que sufrió el día del incendio en la cohetería. Foto: EDH |
Los infantiles cuerpos de Luis Alejandro Esquivel, de 11 años, y José Luis Martínez no resistieron las quemaduras que sufrieron el viernes pasado, cuando explotó la cohetería El Halcón, en Mejicanos, en donde ambos trabajaban.
El sábado por la noche murieron por fallas multiorgánicas, es decir, por complicaciones en los riñones, corazón y pulmones.
La máquina que vigilaba los signos vitales de José, con el 50 por ciento del cuerpo quemado y con fallas pulmonares, comenzó a dar la alerta. A las 7:15 p.m. su corazón dejó de funcionar.
Los Adultos siguen graves
Las otros dos adultos heridos en la explosión están delicados en el Hospital Zacamil
- José Luis Martínez de 33 años ha superado varias crisis en el hospital Zacamil.
- Ayer los médicos avisaron a los familiares que se desestabilizó, pero minutos más tarde volvió a su estado de delicado, aunque estable.
u Llegó con quemaduras de segundo y tercer grado.
- Juan Martínez tiene quemaduras de segundo grado en un 25 por ciento del cuerpo. |
Poco tiempo después, a las 8:40 de la noche, falleció Alejandro, con el cuerpo casi carbonizado en un 90 por ciento.
Sus padres retiraron el cuerpo de al morgue en la madrugada, y a las 5:00 p.m. se iniciaron los servicios funerarios de los dos niños en la iglesia La Hermosa, a poca distancia de donde se ubicaba la fábrica de productos pirotécnicos.
“Niños como ellos fallecen principalmente por las quemaduras severas y entran a un estado de choque hipovolémico, que hace que los riñones no trabajen y luego daña otros órganos”, explicó Jorge Milla, médico de turno del centro infantil.
El síndrome clínico se caracteriza por que el flujo sanguíneo es inadecuado para la demanda de oxígeno que tienen los órganos.
Los menores fueron sepultados ayer por la tarde en el cementerio general de Mejicanos.
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Duelo. Dos amiguitos de Alejandro en el velorio.
Foto: EDH
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María Cruz Esquivel, madre de Alejandro, estaba a un lado del ataúd, todavía con dolor por las quemaduras que sufrió el día del incendio y con otro más el profundo: el del luto.
Todavía no sabe qué provocó la detonación. Sólo recuerda que estaba de espaldas en el puesto en donde almidonaba los volcancitos para sellarlos cuando ya tienen la pólvora.
“Yo estaba de espaldas y el primer bombazo me aventó en una champa, y el segundo me tiró en un barranco”, rememoró María con varias gasas en el rostro y dos vendajes, uno en el brazo y otro en la pantorrilla izquierda.
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