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La Nota del Día
Usurpan su jardín y todo sigue igual

¿Podrán algún día los vecinos de la Santa Lucía recuperar su área verde? Ciertamente no lo lograrán si siguen votando por los comunistas

Publicada 12 de Diciembre 2005, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

Los vecinos de la Calle 5 y Pasaje “U” de la colonia Santa Lucía, en Ilopango, exigen a la municipalidad que retome una zona verde usurpada por quiosqueros hace más de treinta años y que es un foco de infección social. De la más de una decena de quioscos instalados entonces sólo quedan tres, que los usurpadores originales alquilan.

La historia es vieja. Las alcaldías exigen a los urbanizadores de viviendas dejar “zonas verdes” para el esparcimiento de los vecinos y la creación (en teoría) de parques, pero casi de inmediato proceden a venderlas para hacer más casas. La práctica del engaño se inició cuando fue electo Alcalde de San Salvador Napoleón Duarte, que al desorden, desgobierno y despilfarro de los fondos municipales, agregó la usurpación de las áreas verdes, práctica que luego adoptaron muchos otros alcaldes.

Una de las razones de mantener los quioscos, nos dicen los vecinos, es porque pagan impuestos. Y por esos impuestos los concejales efemelenistas autorizan el funcionamiento de burdeles, bebederos y “barras show”, como de cuanta lacra existe. Los alcaldes inclusive pretenden que la Asamblea Legislativa los autorice para permitir el establecimiento de casas de juego; no hay inmundicia que les repugne si pueden sacarle dinero.

¿Podrán algún día los vecinos de la Santa Lucía recuperar su área verde? Ciertamente no lo lograrán si siguen votando por los comunistas; lo que se requiere es que los salvadoreños repiensen lo que quieren de sus alcaldías y vigilen la forma en que estas manejan los recursos que recogen a través de impuestos.

Tal como están las cosas y por la falta de adecuados controles sobre los “gobiernos” municipales, los grupos que les caen encima se sienten con el derecho de hacer lo que les viene en gana; el bienestar de sus comunidades no es su principal prioridad, sino manejar las cosas en provecho propio. Esa es la causa de que las municipalidades efemelenistas se han transformado en “repúblicas populares” con sus propios e inconstitucionales ejércitos (los CAM), el saqueo que hacen de los vecinos, los ilegales impuestos y las exageradas tasas que cobran, los endeudamientos que dejan a futuras generaciones y la nula o muy escasa ejecución de obras de progreso. De San Salvador lo único que exhiben es el “basurero modelo” contratado con mafiosos; al ganar ARENA las elecciones descubrió toda clase de movidas en otros lugares como Ahuachapán y Sonsonate.

Sin seguridad no hay desarrollo

Pero mientras los saqueadores de la res-pública gocen de impunidad en todo lo que perpetran, seguirá el relajo. A esto se suma que a las invasiones ilegales y las usurpaciones de terrenos y bienes públicos se agregan los títulos supletorios que dan las alcaldías en perjuicio de los propietarios de bienes inmuebles. Lo que es un fundamento de las sociedades libres, reconocer el derecho de propiedad de otros, es de continuo socavado en nuestro país, sea por la inefectividad de las leyes en proteger a los desposeídos, sea a través de monstruosos fallos judiciales. Y el perdidoso es el pueblo, pues la inseguridad jurídica ahuyenta las inversiones y deprime grandemente la economía. Que no haya la calidad de empleo que todos quisiéramos (pues empleo hay, aunque falte gente que lo tome) se debe a la fragilidad de las leyes.


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