César
Najarro
El
Diario de Hoy
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| Contundente. William
Dimas recibe el castigo de Abel Quintanilla, quien ganó por
out class o superioridad técnica.
Foto: EDH
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Podría ser el sucesor de Carlos Hernández, aunque aún
no es tan famoso. Su nombre es Abel Quintanilla, un joven de 17 años
que emigró con su familia a Dallas, Texas, cuando tenía
siete.
Diez años después, ya ostenta un título internacional
en los 57 kilogramos, el de Ring Side, que ganó el pasado 2 de
agosto tras cinco peleas en las que derrotó a tres estadounidenses,
un ruso y un canadiense, y se coronó de forma invicta.
Apenas en la segunda vez que regresa al país, el salvadoreño
se enteró a través de la página web de El Diario
de Hoy sobre cómo estaba el boxeo en el país. “Me
metí en internet porque sentía curiosidad, y luego me puse
en a averiguar más”, explicó.
Fue así como contactó a la federación y se preparó
para una pelea el pasado sábado en Plaza Merliot, cuando se realizó
la novena fecha de los “Sábados de Boxeo”.
Ahí demostró el trabajo que ha estado haciendo al derrotar
con facilidad a William Dimas, por out class, es decir, por superioridad
técnica que se logra cuando un púgil alcanza más
de 20 puntos de ventaja sobre su rival.
De hecho, hizo que le contaran dos veces a Dimas en los dos rounds que
le aguantó. “Mi estilo es diferente, es de la escuela de
allá, de Estados Unidos. Acá, sacan los puños desde
atrás, mientras que yo los lanzo desde la posición de defensa,
cuando estoy cubriéndome”. Eso le permite, explica, realizar
movimientos más rápidos y entrar más fácil
para lograr los puntos.
Su historia
Cuando a sus siete años se marchó con su madre, su padre
y sus cinco hermanos, nunca pensó que se dedicaría al boxeo.
Pero al estar en Dallas, un tío que ama el deporte de los puños
le dijo que por qué probaba.
Desde entonces, Quintanilla se ha dedicado al boxeo y al estudio (está
en el equivalente a segundo año de bachillerato), y su trabajo
le llevó a colgarse su primer cinturón internacional, que
ganó en Missuri, Kansas City, en el torneo Mundial. “Este
es el triunfo más importante que he logrado”, cuenta.
Pero todo ha sido posible gracias a su tío, quien, por con los
ingresos de un restaurante que tiene, se encarga del dinero para que Abel
siga boxeando.
Piensa regresar en enero de 2006 a Dallas, pero esta vez se llevará
una maleta con recuerdos de su país, del que lo vio nacer y que
ahora lo ha visto boxear. Se marcha también con la mente puesta
en el futuro: “Pienso hacerme profesional a los 19 ó 20 años,
y volver a pelear acá”, dice.
Después, saca su videocámara, y como todo amante del boxeo,
graba las peleas que sus compatriotas ganaron contra los chapines el sábado,
mientras algún uppercut le hace explotar en emoción.
Con cinturón de campeón
Abel Quintanilla se trajo el trofeo que recibió al ganar el evento
más importante en el que ha participado, el Ring Side, un campeonato
internacional que contó con la presencia de púgiles de todas
las latitudes, incluidos tres estadounidenses, un ruso y un canadiense
que cayeron ante sus puños.
Lo obtuvo el 2 de agosto en Kansas City, Missuri, cuando quedó
invicto tras cinco peleas. El próximo 15 de diciembre, cuando comience
el Torneo Nacional, Quintanilla participará. Mientras tanto, sigue
entrenando y pasa con sus familiares en el país hasta que regrese
a Dallas, Texas, donde recide desde hace diez años, cuando dejó
El Salvador junto a su familia.

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