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La Nota del Día
Casi total abstención en comicios venezolanos
Tomará mucho tiempo reparar los
graves perjuicios morales, institucionales y cívicos que está
causando al país el desgobierno chavista
Publicada 10 de Diciembre 2005, El Diario de Hoy
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El
Diario de Hoy
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elsalvador.com
Hasta el propio “gobierno bolivariano” de Venezuela admite el enorme nivel de abstencionismo registrado en las últimas elecciones legislativas: si para el régimen sólo el veinticinco por ciento de los ciudadanos votó, la realidad debe ser una fracción de eso; literalmente la gente votó con sus pies repudiando la farsa, como lo ha visto el mundo en las fotos de los locales vacíos.
Casi nadie fue a votar, fuera de la gente que Chávez manipula a base de donativos, de dinero y de granjerías. Desde hace un tiempo, se reparte en las barriadas y las favelas alrededor de Caracas y las ciudades venezolanas, víveres y otros artículos; quienes los reciben están vendiendo, sin enterarse, sus libertades por menos que un plato de lentejas. Pero a medida que se consolide la dictadura y se implante el totalitarismo, los repartos serán de mendrugos, como lo son en Cuba.
Lo que sucede en Venezuela tiene el amargo sabor de lo visto y oído en otros momentos de la historia reciente. Hitler llegó al poder con sus nacional-socialistas (sí, socialistas) a través del voto, pero fue el último voto libre que los alemanes emitieron hasta pasada la horrenda destrucción de la Segunda Guerra Mundial. La práctica de alinear tras las urnas a pueblos sometidos es una vieja costumbre que hasta Castro la ha aplicado. Sadam Hussein “ganó” elecciones en Iraq con más de un noventa y ocho por ciento de sufragios favorables, como también ocurre bajo otros carniceros. Con parecidas prácticas el PRI se sostuvo en México durante setenta años.
La “elección”, si cabe la expresión, le otorga a Chávez el control absoluto de la Asamblea, con lo cual puede convertir en ley cualquier barbaridad, cualquier ocurrencia, cualquier esquema de atropello. Ley es una cosa, lo que aprueban las legislaturas o los regímenes de hecho, mientras Derecho es otra. Como lo indicó hace poco Manuel Ayau, de Guatemala, hasta hace poco más de un siglo estuvieron vigentes leyes que mantenían hombres en la esclavitud, en igual forma como en Cuba hay leyes que violan derechos y libertades fundamentales. Pues esa es la clase de leyes que podemos esperar que sean decretadas en un futuro inmediato en Venezuela. Formalmente Chávez puede legalizar la opresión general de los venezolanos.
Quedan perjuicios generacionales
Es obvio que mientras más países caigan en la olla podrida, mayores serán las posibilidades de que se perdure en tal estado de cosas. Por de pronto ya están metidos los sandinistas y media Nicaragua; hay una probabilidad de eso en Argentina y es predecible que Uruguay siga el mismo camino con el señor Tabaré. La democracia de nuevo cuño, entendida por el voto de irresponsables que anula el Orden de Derecho, es la nueva fórmula para afianzar despotismos.
La escasa votación de los recintos vacíos y repudiados posiblemente será el canto del cisne de la oposición venezolana, hasta que se forme una fuerza capaz de derrocar a Chávez y restablecer un orden de decencia y sensatez. Pero tomará mucho tiempo reparar los graves perjuicios morales, institucionales y cívicos que está causando al país el desgobierno chavista. El más triste ejemplo es Nicaragua, que sólo con enormes dificultades está superando el deterioro físico y humano causado por el paso de los sandinistas por el poder.

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