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| La ceremonia. Christian Karembeu (izquierda) espera su turno. El Mundial de Alemania 2006 ya tiene calendario después de una fiesta espectacular en la ciudad de Leipzig, donde no faltó nada.
Foto: EDH/AP |
El Diario de Hoy
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Fútbol, glamour, magia, nervios, alivio, resignación... Todo eso se vivió ayer en la mole de hierro y cristal conocida por estos lares como Leipziger Messe durante el sorteo del Mundial de Fútbol.
Noventa minutos de cuidadísimo espectáculo que sirvieron para encandilar al mundo y mostrarle que el campeonato de selecciones nacionales más famoso de todos está a la vuelta de la esquina, con sus participantes mirando de reojo a rivales con rostro ya definido.
Rostros durísimos en el caso de Argentina, protagonista como en el 2002 del Grupo de la Muerte, esperanzadores por el lado del pentacampeón Brasil y claramente afortunados desde la óptica española.
Luego de disfrutar con la belleza de la maravillosa Heidi Klum, enfundada en un infartante vestido turquesa con escote infinito, y con la solidez del presentador Reinhold Beckmann, ambos encargados de dirigir un show previo que se alargó algo más de lo esperado, llegó el momento deseado.
La cara tensa de Markus Siegler, Director de Comunicaciones de la FIFA y debutante en la conducción del sorteo, tomó el protagonismo y aparecieron en escena los responsables de sacar las bolillas de los copones de vidrio.
Tensión en la sala
Pelé, Cruyff, Matthäus, Milla, Radebe, Cobi Jones, Karembeu y Nakayama, las figuras del fútbol del mundo representando a cada uno de los continentes participantes, tomaron posición y un silencio sepulcral hizo notar que los corazones estaban en un puño. La tensión invadió a todos en el Halle 1 del predio ferial.
El punto álgido de la noche se vivió exactamente a las 21:55. Pelé movió las bolillas, eligió una y Siegler mostró al mundo el nombre del equipo que no quería ningún cabeza de serie: Holanda. Como si fuera una represalia por la no presencia en la fiesta de su entrenador, José Pekerman, Argentina recibió con resignación a los de Marco Van Basten como rivales.
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“Es un equipo que juega como le gusta a los argentinos”, dijo Tocalli, representante del cuerpo técnico albiceleste en calidad de entrenador auxiliar, tratando de ocultar el fastidio por vérselas contra los oranje, la Costa de Marfil de Didier Drogba y la Serbia de Mateja Kezman.
Para ese entonces, ya no importaba ni la sorprendente actuación del ilusionista Hans Klok, ni la fresca música de Juanes, ni la pelota oficial del torneo presentada por Adidas, la +teamgeist, que tuvo el desparpajo de presentarse ella misma a lo largo de la velada, narrando con soporte de imagen sus 76 años de vida en los Mundiales, antes de su aparición estelar en el escenario.
Los más felices
Mientras Argentina intentaba ponerle buena cara a la adversidad, Brasil y España ya estaban descontracturados gracias a las bondades del azar. Parreira mostraba su satisfacción sin alardes por enfrentarse con Croacia, Australia y Japón. Un grupo que no es extremadamente fácil por el poderío físico de los “aussies” y la escuela de buen fútbol croata, pero en el que no debería tener ningún inconveniente en pasar.
Quien sí no podía disimular la sonrisa era Luis Aragonés. La etapa clasificatoria fue muy complicada, España sufrió para clasificar, pero el pase a octavos de final del Mundial parece un hecho. Esta vez la tendrán liviana.
Salvo la dinamita de Andriy Shevchenko y su Ucrania, tanto Túnez, pese a ser el campeón vigente de África, como Arabia Saudita no parecen rivales de entidad suficiente, pese a los eternos altibajos españoles.
Compilación para Italia
Otro grupo pesado es el que liderará Italia y así lo demostró el gesto de Marcello Lippi. Junto a Ghana, Estados Unidos y la República Checa va a conformar partidos extraordinarios, con los checos buscado su fútbol ofensivo, el pac-man del Chelsea, Michael Essien, como bandera ghanesa y los norteamericanos intentando demostrar que su programa de fútbol universitario puede llegar bien lejos como en el Mundial pasado.
En definitiva, fueron veintiocho minutos apasionantes en los que los tres años de trabajo intenso de cada cuerpo técnico empezaban a tomar forma para encarar la recta final que encontrará desde el 9 de junio su punto más alto, cuando el mundo entero pose su mirada en Munich, la ciudad donde Alemania y Costa Rica inaugurarán el torneo.
“El tema secundario más importante del mundo.” Así definió al fútbol el presidente de Alemania, Horst Köhler, ni bien comenzada una fiesta amena, con una escenografía extraordinaria y con cientos de millones de espectadores en todo el planeta, que no hizo más que confirmar una definición como esa. Todo el planeta estuvo en vilo.

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