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| A la medida. El Papa no duda en usar el singular regalo.
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El Papa Benedicto XVI se puso durante algunos segundos el tricornio, el tradicional sombrero de tres puntas usado por la Guardia Civil española, que alguien le regaló después de la audiencia general en la Plaza de San Pedro.
Terminada la audiencia, el Papa bajó a saludar a las personas que ocupan las primeras filas y mientras hablaba con algunos mandos del Ejército italiano, presentes en la audiencia, alguien le pasó el tricornio.
Él sonrió ante el regalo y no dudó en ponérselo.
Antes, el Pontífice también se había puesto un “colbacco”, birrete, que le entregó un oficial del Ejército Italiano, pero la falta de costumbre hizo que el Papa se pusiera el birrete, que lleva una gran pluma, al revés.
Al darse cuenta se lo quitó y volvió a ponérselo esta vez bien, en medio de los aplausos y sonrisas de los militares italianos.

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