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Economía
globalizada
El Diario de Hoy
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El Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Centroamérica y Estados
Unidos exige a los Gobiernos a respetar, a cumplir y a fortalecer los
marcos legales que protegen los derechos y obligaciones en aspectos laborales
y de medio ambiente.
Desde antes de la vigencia del TLC, que se inicia el 1 de enero de 2006,
los Gobiernos comenzaron programas para mejorar la capacidad de las instituciones
a cargo, tales como los ministerios de Trabajo y de Medio Ambiente, respectivamente,
con tal de que se cumplan las leyes locales relacionadas, y se respete
la Constitución Política.
A diferencia de la Iniciativa para la Cuenca del Caribe (ICC), que actualmente
exime del pago de aranceles a los productos centroamericanos, para entrar
al mercado estadounidense, el TLC no sanciona a un empresario de la región,
en caso de incumplir leyes laborales o de medio ambiente.
Con la ICC, los beneficios comerciales se interrumpían para el
país que registrara una violación laboral. En cambio, con
el TLC, sólo se sancionan casos de violaciones laborales o de medio
ambiente cometidos en forma recurrente y que dañen el comercio
o las inversiones con Estados Unidos.
Condiciones
La multa se aplicaría si estos casos no han sido resueltos en un
panel de solución de diferencias, y si existe una política
de incumplimiento de una de las partes.
La multa asignada en el Tratado es de 15 millones de dólares, y
no se aplica en contra de la empresa que violó las leyes laborales
o de medio ambiente, sino al Gobierno.
Además de no ser multada, la empresa tampoco puede ser sancionada
con la interrupción de los beneficios del TLC, como sucede con
la ICC, cuya disposición es más estricta que la del Tratado,
al expulsar de los beneficios a los países violadores.
Por su lado, el Gobierno utiliza los fondos de las multas que le son impuestas,
para mejorar la aplicación de la ley que ha sido violada.
Actualmente, los ministerios de Trabajo y de Medio Ambiente han mejorado
sus departamentos de inspección y de divulgación de derechos
y obligaciones, apoyados con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo
(BID) y del Banco Centroamericano de Integración Económica
(BCIE), así como de la Agencia Internacional para el Desarrollo
(AID).
Los Gobiernos de C.A. elaboraron un documento al que llamaron “Libro
Blanco”, en el que reconocen las faltas y deficiencias en la aplicación
de los derechos y obligaciones laborales.
El informe fue entregado al Congreso de Estados Unidos y a la Casa Blanca,
con el objeto de resaltar el compromiso que se tiene, para mejorar la
aplicación de las leyes laborales. El compromiso sirvió
para que el Congreso, a pesar de la inconformidad de los demócratas,
aprobara las leyes de aplicación del TLC, con lo cual se logra
la vigencia del Tratado, en territorio estadounidense.
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