Mirella Cáceres
 |
| CLICK SOBRE IMAGEN
|
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
La costumbre de llevar a los hijos enfermos al curandero sigue vigente
entre muchas familias salvadoreñas, aún cuando eso derive
en desenlaces fatales como la muerte.
Josué Alberto Sosa Sibrian, de un año de edad, podría
ser una de esas víctimas trágicas si se logra comprobar
que su fallecimiento es un efecto directo de la etnopráctica (tratamiento
con curanderos), a la que aparentemente fue sometido más de una
vez.
El menor, originario de Chapeltique (San Miguel), falleció a las
22:10 p.m. del pasado uno de diciembre en el Hospital de Niños
Benjamín Bloom, debido a una hemorragia sufrida en el interior
del cráneo, según el informe médico.
Pero a juicio del doctor Marlon Torres, jefe de residentes de cirugía,
esa causa sólo es secundaria, ya que el niño ingresó
al hospital prácticamente con una muerte cerebral y con antecedentes
de haber sido sometido a etnopráctica.
“El menor presentaba hemorragias recientes y antiguas que pueden
deberse a sobadores”, añadió el doctor Torres.
Josué fue referido del hospital nacional de San Miguel el 29 de
noviembre al hospital Bloom, en estado grave. Presentaba un paro cardiorespiratorio,
diversos hematomas en la cabeza, además de hidrocefalia. Tres días
después murió.
El doctor Ulises Iraheta, director del Bloom, dice que por esta época
en la que surge el rotavirus, la gente tiende a confundir los síntomas
de esta enfermedad con el llamado “mal de ojo”.
Por eso, muchos padres al detectar en los menores procesos de diarreas,
fiebres, dolor estomacal, vómitos y hundimiento de la fontanela
“mollera”, por la deshidratación, acuden al sobador
para que los curen.
Sospechas
“El curandero tiene la idea que le puede restituir la fontanela
chupándole y colgándolo. El problema es que allí
(en la cabeza) hay mucha estructura del ojo y del cerebro y puede haber
sangramiento, hematomas”, detalló el doctor Iraheta.
Según el funcionario, cuando el sangramiento es muy fuerte, al
niño puede dejarle secuelas de retraso psicomotor o provocarle
la muerte como ocurrió el caso de Josué.
Las explicaciones de la familia de que Josué sufrió hematomas
a raíz de una caída, no convence a la Fiscalía General
de la República, por lo que ha abierto ya una investigación
sobre el caso.
Según Mario Martínez, vocero de la Fiscalía Regional
de San Miguel, esa versión familiar no es muy creíble, y
que el esclarecimiento de la muerte del niño dependerá de
los análisis que haga Medicina Legal tras la una autopsia del cadáver.
Los abuelos del menor se negaron a hablar de la muerte del niño,
tampoco permitieron el ingreso a periodistas de este medio a la velación.
No quieren que el caso trascendiera más allá de su casa
en Chapeltique.

|