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Muerte de niño podría deberse a sobadores

Vulnerables. El infante falleció en el Bloom por hemorragia en el cráneo. A su ingreso presentaba muerte cerebral. Tenía antecedentes de etnopráctica

Publicada 6 de Diciembre 2005 , El Diario de Hoy

Mirella Cáceres

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El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

La costumbre de llevar a los hijos enfermos al curandero sigue vigente entre muchas familias salvadoreñas, aún cuando eso derive en desenlaces fatales como la muerte.

Josué Alberto Sosa Sibrian, de un año de edad, podría ser una de esas víctimas trágicas si se logra comprobar que su fallecimiento es un efecto directo de la etnopráctica (tratamiento con curanderos), a la que aparentemente fue sometido más de una vez.

El menor, originario de Chapeltique (San Miguel), falleció a las 22:10 p.m. del pasado uno de diciembre en el Hospital de Niños Benjamín Bloom, debido a una hemorragia sufrida en el interior del cráneo, según el informe médico.

Pero a juicio del doctor Marlon Torres, jefe de residentes de cirugía, esa causa sólo es secundaria, ya que el niño ingresó al hospital prácticamente con una muerte cerebral y con antecedentes de haber sido sometido a etnopráctica.

“El menor presentaba hemorragias recientes y antiguas que pueden deberse a sobadores”, añadió el doctor Torres.

Josué fue referido del hospital nacional de San Miguel el 29 de noviembre al hospital Bloom, en estado grave. Presentaba un paro cardiorespiratorio, diversos hematomas en la cabeza, además de hidrocefalia. Tres días después murió.

El doctor Ulises Iraheta, director del Bloom, dice que por esta época en la que surge el rotavirus, la gente tiende a confundir los síntomas de esta enfermedad con el llamado “mal de ojo”.

Por eso, muchos padres al detectar en los menores procesos de diarreas, fiebres, dolor estomacal, vómitos y hundimiento de la fontanela “mollera”, por la deshidratación, acuden al sobador para que los curen.

Sospechas

“El curandero tiene la idea que le puede restituir la fontanela chupándole y colgándolo. El problema es que allí (en la cabeza) hay mucha estructura del ojo y del cerebro y puede haber sangramiento, hematomas”, detalló el doctor Iraheta.

Según el funcionario, cuando el sangramiento es muy fuerte, al niño puede dejarle secuelas de retraso psicomotor o provocarle la muerte como ocurrió el caso de Josué.

Las explicaciones de la familia de que Josué sufrió hematomas a raíz de una caída, no convence a la Fiscalía General de la República, por lo que ha abierto ya una investigación sobre el caso.

Según Mario Martínez, vocero de la Fiscalía Regional de San Miguel, esa versión familiar no es muy creíble, y que el esclarecimiento de la muerte del niño dependerá de los análisis que haga Medicina Legal tras la una autopsia del cadáver.

Los abuelos del menor se negaron a hablar de la muerte del niño, tampoco permitieron el ingreso a periodistas de este medio a la velación. No quieren que el caso trascendiera más allá de su casa en Chapeltique.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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