| Evangelina
del Pilar de Sol *
El Diario de Hoy
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Miguel Ángel Buonarroti, pintor, escultor, arquitecto y poeta italiano,
está considerado como uno de los más grandes artistas de
la humanidad. Nadie ha igualado la originalidad, la amplitud y la fuerza
de sus concepciones, además de su visión profética
en muchas de sus obras que admiramos por su grandiosidad. Sus frescos
más extraordinarios son la ¡Creación del mundo! y
el ¡Juicio final!, en la Capilla Sixtina, en el Vaticano.
Pensando en su próxima muerte, Juan Pablo II aconsejó a
los cardenales que se reunirían en la Capilla Sixtina para elegir
a su sucesor, comprender la lección que dejó Miguel Ángel.
Contemplando el fresco del Juicio final, escribía el Papa. Es menester
que les hable de la visión de Miguel Ángel. Los hombres
a quienes se confió el cuidado de la heredad de las llaves, se
encuentran aquí, se dejan abarcar por la visión que dejó
Miguel Ángel.
En la Capilla Sixtina, el artista colocó el juicio. En este interior
el juicio domina todo. He aquí que el final invisible se volvió
visible. Este es el camino de las generaciones. La policromía sixtina
hablará entonces con la Palabra del Señor.
Estas consideraciones del ¡Tríptico romano!, escrito por
Juan Pablo II, ofrecen una visión profética de lo que sería
el cónclave, basándose en la visión profética
del fresco de Miguel Ángel.
Al visitar la Capilla Sixtina, puede fácilmente apreciarse también,
cómo este grandioso genio, para júbilo de quienes sentimos
devoción por María, le concedió a la Virgen un puesto
de honor al lado derecho de su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo.
Un poco más abajo se observa el Rosario, del cual dos seres humanos
asidos a éste ascienden al cielo.
Esta visión del Rosario, mostrando la fuerza de la oración
triunfante que éste contiene, se volvió una profecía
cumplida, apenas treinta años después de terminada tan magna
obra en 1541, en la famosa batalla de Lepanto.
En 1571, los turcos del imperio Otomano, bajo el mando de Selim el Sot,
invadieron Europa. En ese tiempo el Sumo Pontífice era San Pío
V, quien convocó a una cruzada contra los turcos. Pocos respondieron
al llamado: Don Juan de Austria, los españoles, los venecianos
y la pequeña flota Papal. La flota turca superaba aquella en proporción
de tres a uno. Ante tan visible diferencia, presagiando derrota inminente,
Pío V convocó entonces a toda Europa a una cruzada de oración
del Rosario.
El 7 de octubre de ese año, la flota cristiana comandada por don
Juan de Austria y Andrea Doria, se enfrentaron a los turcos en la batalla
del Golfo de Lepanto, venciendo estrepitosamente al enemigo. Esta milagrosa
batalla ha sido descrita en los anales de la historia, como la última
y más grandiosa efectuada con navíos propulsados por remos.
Fue asimismo glorificada por pintores comoTiziano,Tintoreto, Veronese
entre otros. En acción de gracias el 7 de octubre fue declarado
el Día Oficial del Rosario.
En nuestro tiempo, la humanidad se preocupa sólo del presente,
como si fuera a vivir eternamente. De allí el generalizado ateísmo,
el materialismo egoísta, el hedonismo, que considera los placeres
como único fin de la existencia, la soberbia del poderoso al sentirse
autosuficiente e indestructible, olvidándose que en toda vida siempre
existen encrucijadas que enfrentar, las que sin Dios son difícilmente
superables.
Los soberbios son abominados por Dios, el que para sus revelaciones y
enseñanzas generalmente ha escogido a los más humildes de
corazón, como muestran el Nuevo y Antiguo Testamento, lo que parece
repetirse cuando la Virgen elige a los más sencillos para revelar
sus mensajes, como Juan Diego en México, los pastorcillos en Fátima
o Bernardita en Lourdes, testimoniándose la total coherencia de
los planes de Dios para el mundo.
Este ocho de diciembre -Día de la Inmaculada Concepción-,
habrá una cruzada de oración del Rosario por radio y televisión
a las 11.30 am.
Tal como Miguel Ángel le dio un puesto de honor a Nuestra Señora
y al Rosario en sus frescos, nosotros podemos honrarla también
uniéndonos con fe a esta jornada, para contrarrestar la maldad
existente en el mundo, que nos está conduciendo aceleradamente
al juicio final.
Ella atenderá nuestro ruego como siempre lo hace.
*Columnista de El Diario de Hoy.
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