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Breve Análisis
Los frescos de Miguel Ángel

Los soberbios son abominados por Dios, el que para sus revelaciones y enseñanzas generalmente ha escogido a los más humildes de corazón, como muestran el Nuevo y Antiguo Testamento.

Publicada 5 de Diciembre 2005, El Diario de Hoy

Evangelina del Pilar de Sol *
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com


Miguel Ángel Buonarroti, pintor, escultor, arquitecto y poeta italiano, está considerado como uno de los más grandes artistas de la humanidad. Nadie ha igualado la originalidad, la amplitud y la fuerza de sus concepciones, además de su visión profética en muchas de sus obras que admiramos por su grandiosidad. Sus frescos más extraordinarios son la ¡Creación del mundo! y el ¡Juicio final!, en la Capilla Sixtina, en el Vaticano.

Pensando en su próxima muerte, Juan Pablo II aconsejó a los cardenales que se reunirían en la Capilla Sixtina para elegir a su sucesor, comprender la lección que dejó Miguel Ángel.

Contemplando el fresco del Juicio final, escribía el Papa. Es menester que les hable de la visión de Miguel Ángel. Los hombres a quienes se confió el cuidado de la heredad de las llaves, se encuentran aquí, se dejan abarcar por la visión que dejó Miguel Ángel.

En la Capilla Sixtina, el artista colocó el juicio. En este interior el juicio domina todo. He aquí que el final invisible se volvió visible. Este es el camino de las generaciones. La policromía sixtina hablará entonces con la Palabra del Señor.

Estas consideraciones del ¡Tríptico romano!, escrito por Juan Pablo II, ofrecen una visión profética de lo que sería el cónclave, basándose en la visión profética del fresco de Miguel Ángel.

Al visitar la Capilla Sixtina, puede fácilmente apreciarse también, cómo este grandioso genio, para júbilo de quienes sentimos devoción por María, le concedió a la Virgen un puesto de honor al lado derecho de su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo. Un poco más abajo se observa el Rosario, del cual dos seres humanos asidos a éste ascienden al cielo.

Esta visión del Rosario, mostrando la fuerza de la oración triunfante que éste contiene, se volvió una profecía cumplida, apenas treinta años después de terminada tan magna obra en 1541, en la famosa batalla de Lepanto.

En 1571, los turcos del imperio Otomano, bajo el mando de Selim el Sot, invadieron Europa. En ese tiempo el Sumo Pontífice era San Pío V, quien convocó a una cruzada contra los turcos. Pocos respondieron al llamado: Don Juan de Austria, los españoles, los venecianos y la pequeña flota Papal. La flota turca superaba aquella en proporción de tres a uno. Ante tan visible diferencia, presagiando derrota inminente, Pío V convocó entonces a toda Europa a una cruzada de oración del Rosario.

El 7 de octubre de ese año, la flota cristiana comandada por don Juan de Austria y Andrea Doria, se enfrentaron a los turcos en la batalla del Golfo de Lepanto, venciendo estrepitosamente al enemigo. Esta milagrosa batalla ha sido descrita en los anales de la historia, como la última y más grandiosa efectuada con navíos propulsados por remos. Fue asimismo glorificada por pintores comoTiziano,Tintoreto, Veronese entre otros. En acción de gracias el 7 de octubre fue declarado el Día Oficial del Rosario.

En nuestro tiempo, la humanidad se preocupa sólo del presente, como si fuera a vivir eternamente. De allí el generalizado ateísmo, el materialismo egoísta, el hedonismo, que considera los placeres como único fin de la existencia, la soberbia del poderoso al sentirse autosuficiente e indestructible, olvidándose que en toda vida siempre existen encrucijadas que enfrentar, las que sin Dios son difícilmente superables.

Los soberbios son abominados por Dios, el que para sus revelaciones y enseñanzas generalmente ha escogido a los más humildes de corazón, como muestran el Nuevo y Antiguo Testamento, lo que parece repetirse cuando la Virgen elige a los más sencillos para revelar sus mensajes, como Juan Diego en México, los pastorcillos en Fátima o Bernardita en Lourdes, testimoniándose la total coherencia de los planes de Dios para el mundo.

Este ocho de diciembre -Día de la Inmaculada Concepción-, habrá una cruzada de oración del Rosario por radio y televisión a las 11.30 am.

Tal como Miguel Ángel le dio un puesto de honor a Nuestra Señora y al Rosario en sus frescos, nosotros podemos honrarla también uniéndonos con fe a esta jornada, para contrarrestar la maldad existente en el mundo, que nos está conduciendo aceleradamente al juicio final.

Ella atenderá nuestro ruego como siempre lo hace.

*Columnista de El Diario de Hoy.

 

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