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La Nota del Día
Nadie se protege tomando vino
La realidad es que las personas tienen
que sacrificarse un poco y no comer en exceso, tomar poco alcohol, hacer
por lo menos treinta minutos de calestenia al día y cuidarse, para
estar en buena forma.
Publicada 5 de Diciembre 2005, El Diario de Hoy
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El
Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
La muy prestigiada revista médica The Lancet ha venido a aguar
la fiesta: ingerir vino “en cantidades moderadas” no potege
el corazón. O si lo protege, los buenos efectos son más
que neutralizados por las malas consecuencias del alcohol en el organismo.
Ganamos apenas diez céntimos de salud con cada copita de vino que
nos empinamos, pero perdemos cincuenta. ¡Vaya mal negocio!
Es más: el hipotético buen efecto del vino sobre las funciones
cardíacas se consigue, sin los riesgos propios que acarrea el alcohol,
tomando jugo de uva. En resumen, nadie tiene ya pretexto para echarse
cada noche media botella de Rioja, de Bordeaux o de Chianti.
No hay duda de que si la clientela está contenta tiene un tantito
de menos probabilidades de enfermarse, pero hay vicios, o hábitos,
que alegran los ánimos y colorean de rosa el mundo, que son menos
peligrosos que el alcohol. Enfiestarse es uno de ellos, aunque es rara
la celebración que se lleva a cabo sin los auspicios de Baco. Por
ello se nos dice que lo divertido, apetecible y rico en la vida es casi
siempre ilegal o inmoral o engorda. Siguiendo lo que dicen algunos, lo
mejor es la vida contemplativa, la oración permanente, estar cerca
de Dios, dar limosna a los pobres, cuidar de los enfermos, salvaguardar
a los niños, etcétera. Edificante aunque un tanto aburrido.
Los descubrimientos médicos publicados en The Lancet, dicen los
autores del informe, corrobora una verdad inconmovible: no hay almuerzos
gratis en la vida. Resultaba fabuloso que echándose un par de vinitos
cada noche, cristianos y no cristianos iban a fortalecer sus corazoncitos.
La idea equivale a creer que descansando, no trabajando mucho y pasar
en tertulias es el camino seguro al éxito económico y empresarial.
Lo creen los comunistas, que suponen y sostienen (porque ellos no trabajan
en el mundo real) que la vida de los empresarios es una permanente vacación,
un interminable mecerse en hamacas.
Aperitivos que pueden ser mortales
The Lancet saca las debidas conclusiones del nuevo estudio: la forma
de proteger el corazón es a través de una buena dieta, no
fumar, no engordar, hacer ejercicio, ver el lado bueno de la vida. Creer
que tomando copitas de vino se resuelven los problemas de salud, es lo
mismo que suponer que con masajes y pastillas se logra tener un buen y
ágil cuerpo, aunque ayude un poco. La realidad es que las personas
tienen que sacrificarse un poco y no comer en exceso, tomar poco alcohol,
hacer por lo menos treinta minutos de calestenia al día y cuidarse,
para estar en buena forma. De lo contrario, lo que no hagamos de jóvenes
el cuerpo nos lo cobra con amarguras al ser menos jóvenes. No hay
atajos fuera de dejar de fumar.
La máxima suprema de los griegos era “nada en exceso”.
Y exceso es tomar todas las noches al regresar a casa de la oficina. Inclusive
hay bebedores de los consabidos dos whiskies antes de cenar, que un día
descubren, cuando los internan por romperse la pierna en un accidente,
que al suprimirles el alcohol los médicos, les da delirium tremens
y ven bailar rinocerontes rosados, como Dumbo. Allí se termina
la ilusión y comienza el suplicio.

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