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| Emprendedor. Marco Vaquero muestra parte de los
chiles que produce su plantación. Foto
EDH |
Alma
Lòpez
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Los chiles cayena cultivados en las terrenos escarpados de las áridas
sierras de Metapán, Santa Ana, y procesados como pasta por la empresa
Florencia Farm son exportados a Corea y Japón.
El año pasado la empresa vendió 15 mil toneladas de pasta
a la multinacional McCormick, la cual comercializó el producto
en el mercado asiático.
Las cifras no son nada despreciables para una empresa que fue fundada
hace tres años por Marco Tulio Vaquero, un ingeniero agronomo que
se decidió a sembrar los pimientos porque un amigo le dijo que
McCormick compraba el producto.
Sin embargo, las cosas para el emprendedor no han sido fáciles
desde que se animó a sembrar los chiles cayena, en especial por
la falta de dinero.
Desde que incursionó al negocio ha tenido que buscar socios y tramitar
prestamos bancarios.
Vaquero dijo que en un principio no faltó quien le desanimara porque
no se sabía nada del cultivo, ni se tenían referencias de
otros productores que lo hubieran hecho.
Vaquero comenta que cuando sembró las primeras parcelas fue un
proceso de ensayo y error. Sin embargo, al final la audacia pudo más.
Luego de unos meses depruebas decidió sembrar 10 mil plantas de
chile, las cuales importó de Guatemala. Como no conocía
sobre el cultivo le vendieron la variedad de chile tabasco en vez del
cayena.
“Nosotrossembramos las matas de chile sin saber que no eran las
que pedimos. Las matas, cuando están pequeñas, son casi
iguales no se nota la diferencia”, comentó, entre risas,
Vaquerano.
No fue hasta que las plantas estaban cargadas de chiles que se enteraron
que les habían vendido tabasco, una variedad muy picante utilizada
para elaborar salsas mexicanas.
Otro intento
La segunda vez que sembraron, lograron identificar las diferencias entre
ambas variedades.
El cayena, en su punto de cosecha, se caracteriza por su forma alargada
y gran tamaño, además de tener un sabor dulce y no picante.
Durante algún tiempo probaron con una variedad de chile cayena
que no provenía de Guatemala y los rendimientos de las cosechas
no eran los esperados: los chiles tenían un tamaño más
pequeño y la producción era baja.
Después de hacer una reconversión y volver a la variedad
utilizada en sus primeras siembras, los resultados fueron haciendose más
positivos, así como el aumento de las ventas.
Gracias a que la demanda de chile aumentó , Vaquerano incentivó
a varios agricultores de Metapán para que sembraran pimientos con
el fin de que les vendieran porque la demanda subía como la espuma.
Incluso tuvo que buscar un socio, Luis Herrera, quien le apoyó
para el arrendamiento de un terreno y la siembra de más plantas.
Sin embargo, no todo es color de rosa, en este año en los últimos
meses han tenido que quedarse con la producción en espera que les
compren sus productos y esto es algo que se refleja al ingresar a su empresa,
una gran cantidad de barriles hermeticamente sellados emanan un olor delicioso.
“Estamos buscando soluciones para esta situación otra manera
de procesarlo para comercializarlo de forma diferente”, dijo con
firmeza Vaquero.
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