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| Música. El
grupo de rock mestizo La Sarita brindó su espectáculo
en el recinto. Foto: EDH
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Desde Guadalajara
Carlos Cañas Dinarte
Colaborador
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
El salón cuatro del recinto ferial Expo Guadalajara estaba repleto
cuando aquellas cuatro mujeres ingresaron.
Pocos minutos después, la instalación se desbordó,
por las carcajadas y reflexiones que aquel grupo hizo surgir de las gargantas
y mentes allí reunidas, deseosas de escucharlas dialogar sobre
las mujeres reales e imaginarias en “Don Quijote de La Mancha”.
Y es que el grupo era tan disímil y, a la vez, tan integrado, que
casi parecía que aquel acto de voces y preguntas estaba ensayado
desde varios meses atrás por ese fantástico grupo de mentalidades,
quizá surgido de una adaptación local de las series televisivas
“Sex and the city” o “Esposas desesperadas”.
Por un lado, la mesa estaba presidida por la madura periodista española
Inmaculada de la Cruz, quien condujo las presentaciones y preguntas para
la reconocida astrónoma y escritora mexicana Julieta Ferro y, para
la intelectual Carmen Boullosa, quienes fueron acompañadas con
las lecturas hechas por la bella actriz azteca Ana Colchero.
Con planteamientos jocosos y serios, pero de un feminismo bastante radical,
ese grupo de mujeres planteó que Cervantes y Don Quijote eran vivos
reflejos del pensamiento masculino de su tiempo, en el que eran comunes
la violencia de género y el maltrato intrafamiliar.
Idealizadora
Dentro de esa lógica, las mujeres reales formaban un sector diferente
e invisibilizado frente al grupo de damas idealizadas, al estilo de Dulcinea
del Toboso, que no tiene nada que ver con Aldonza Lorenzo, la tosca campesina
de la que la obra ofrece pocos y contradictorios datos, en contraposición
a Teresa Panza.
Así, la poesía cervantina cumplió con su función
transformadora de hacer que una mesonera o prostituta luciera, ante los
ojos quijotescos, como una fémina de portes imperiales.
Para completar sus palabras, la Dra. Ferro hizo un despliegue de máscaras
y otros elementos de su gabinete de física. Incluso, en algún
momento abrió un libro y de él salieron volando varias mariposas
de papel, que arrancaron aplausos de la concurrencia, que guardó
para así esas maravillas artesanales.
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