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El Salvador en perspectiva
El futuro de El Salvador

Volviendo al tema del éxodo de los salvadoreños, que es lo único que pretendemos tocar en este comentario, podemos concluir que es motivado por la búsqueda de mejores niveles de vida

Publicada 4 de Diciembre 2005, El Diario de Hoy


Mario Rosenthal*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com


Tenemos que partir del presente si nos proponemos intentar pronosticar cómo será el futuro de El Salvador. En el presente están las semillas y causas de la situación actual. Lo bueno se debe a lo que se sembró en el pasado y lo malo a las decisiones equivocadas que se tomaron en ese momento.

Una de las realidades del presente que podemos analizar para conjeturar sobre el futuro del país, es el problema candente de la inmigración ilegal que fluye de manera incesante, más que todo hacia Estados Unidos, pero que también se ha dirigido hacia otros países.

No existe estadística confiable sobre el número de salvadoreños que se han establecido en el extranjero, pero sabemos que entre millón y medio y dos millones de salvadoreños se encuentran entre legales e indocumentados fuera del país.

La única razón que se nos ocurre para explicar la falta de datos precisos es que las autoridades no lo quieren saber, porque tiene más importancia proteger la imagen del país, que dar a conocer la realidad de su situación social, política y económica.

El tema es vasto porque por una parte El Salvador se esfuerza por proyectar una imagen de ser un buen mercado de consumo, con amplia mano de obra y competente, para atraer inversión y celoso de mantener su buen crédito en el extranjero.

Y por la otra quiere que se reconozca como un país que sobrevivió un ataque cruento del comunismo internacional, hasta que esa fuerza se debilitó y desapareció, y que ahora es un modelo de democracia con una población amante de la libertad y trabajadora, que necesita y merece ayuda para reconstruir la destrucción que dejaron huracanes, temblores e inundaciones.

¿Cuál es la realidad del país? ¡Todas! El Salvador es muy variado y los salvadoreños son muy versátiles. Por un lado, muestra su fe en el futuro invirtiendo en el puerto más moderno de Centramérica y por otro, permite a los remanentes del comunismo internacional, que sobrevivieron a su fracaso, participar en el Gobierno por medio de sus representantes libremente electos a la Asamblea Legislativa.

Volviendo al tema del éxodo de los salvadoreños, que es lo único que pretendemos tocar en este comentario, podemos concluir que es motivado por la búsqueda de mejores niveles de vida y que sólo unos pocos huyeron de los escuadrones de la muerte.

Los centroamericanos han sido tratados muy bien por las autoridades migratorias de EE.UU. y no pocos se han ido creyendo que una vez pasada la frontera tendrían la oportunidad de lograr la residencia legal.

Ciertamente en el pasado algunos aprovecharon los liberales requisitos para volverse legales y luego obtener la “green cards” o residencia permanente. E

sa situación existió hasta hace poco pero parece que ya no será posible, porque ha habido una reacción contra los indocumentados que no se puede ignorar. En unos discursos en Tucson, Arizona, y El Paso, Texas, el Presidente George W. Bush por primera vez se refirió a los indocumentados, diciendo que rechaza cualquier plan de amnistía.

Estas declaraciones las hizo poco después de que había aprobado una ley que aumentaba para la seguridad interna $32 billones, que se utilizarán en cerrar las fronteras con México y 1,000 vigilantes armados adicionales, y permite la deportación inmediata de indocumentados.

El Presidente Bush propone una ley para extender visas válidas por tres años a trabajadores “huéspedes”, que se pueden renovar por otros tres años, pero que después obligan a los favorecidos a volver a su países de origen. Los conservadores se oponen a esta alternativa.

Lo malo es que los conservadores están toman fuerzas últimamente, y en visperas de las elecciones para el Congreso de 2006. Parece que lo que quieren es excluir del todo a los indocumentados.

*Escritor y columnista de El Diario de Hoy.

 

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