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Tema para meditar
Llegó diciembre...

Hoy, el primer domingo de diciembre, piense qué puede hacer y cómo puede ayudar a las organizaciones que se ocupan del rescate de los niños de la calle, por favor hágalo y anime a otros

Publicada 4 de Diciembre 2005, El Diario de Hoy


Pedro Roque*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com


Para los niños, diciembre significa esperar el día y el momento en que recibirán los regalos de la lista, que hace 40 años mandábamos al Niño Dios y hoy, modernizados y dolarizados, mandan a Santa Claus… Pues muy bien, ojalá que este buen santo, con todo su sobrepeso, su barba blanca, su grueso abrigo rojo de ribetes blancos y su gran saco lleno de regalos, haya tenido el tiempo y los materiales, para hacer los millones de juguetes y regalos que tiene que entregar en Navidad.

Respondiéndole a Oscar, un niño de ocho años, sobre Santa Claus, nos dimos cuenta de que sólo con la imaginación y creyendo en los milagros, se puede entender que en la noche de Navidad puede entregar tantos regalos. Pues sólo para las 800 casas que hay en el alrededor de nuestra colonia, ya se necesitan muchas horas… Pero como Santa Claus, es Santa Claus, y está en la mente de cada niño, en Navidad se multiplica por millones y llega a tiempo a cada casa con juguetes o carbón.

A la pregunta de Óscar, de si los niños de la calle también han escrito cartas a Santa Claus y los visitará en esta Navidad, después de pensarlo y que pasaran por mi mente los niños y niñas que veo en los semáforos le respondí, que creo que sí, pues Santa Claus no hace diferencias y la mente de un niño de la calle es tan tierna, sana e imaginativa como la suya.

Pero siendo honesto con mirespuesta y que desde ahora vaya entendiendo la condición de los niños de la calle, también le expliqué que muchos que como él tienen ocho años, no saben leer ni escribir, que por alguna razón sus padres los abandonaron, las organizaciones que rescatan niños de la calle, aún no se han preocupado por ellos, o que en algunos casos, ya fueron recogidos y se escaparon, pues prefieren vivir en la calle que en una casa y someterse a unas reglas... Tam-bién existen, porque sus padres u otras personas los mantienen en la calle, los obligan a pedir y juntar una determinada cantidad al día, y he oído, que cuando no lo consiguen, les reprenden fuertemente o les castigan.

Mirándome con sus grandes ojos café me preguntó: ¿Cuántos niños viven en la calle? Mentalmente recorrí las calles, las esquinas y las gasolineras por las que circulo y le contesté que yo he visto por lo menos cincuenta, pero que esos no son todos, pues niños de la calle, desgraciadamente, los hay en todas las ciudades del mundo y sumados, son muchos millones.

¿Cuánto es un millón de niños?, me preguntó seguidamente… Mi respuesta, como él no maneja conceptualmente más de cien o mil, le dije que un millón de niños son los que caben sentados en una calle de casi tres kilómetros de largo, es decir, la distancia desde El Salvador del Mundo hasta el centro. ¡Pues si que son bastantes!..., me contestó. Sí,

le dije, son muchos, pero en la realidad, si sumamos todos los niños de la calle de todo del mundo, llenarían la carretera Panamericana desde aquí hasta San Miguel… Como él sabe que para ir a San Miguel se tardan dos horas y media y que está a140 kilómetros, pensativo respondió… ¡Pues son bastantes más!…

Sí, le contesté, este es el lado cruel y triste de nuestra sociedad, que muchos niños no tienen el cuidado de sus padres, ni tienen lo que ahora te voy a dar a ti... Le di un gran abrazo, se sonrió y contento, sin entender del todo el problema de los niños de la calle y mis respuestas, se fue a ver los dibujos animados.

¿De quién son y quiénes son los responsables de los niños de la calle? Son preguntas que inevitablemente dan vuelta en mi cabeza, cada vez que veo un niño o una niña pidiendo o vendiendo algo en una esquina. Poco a poco me he convencido que, al igual que las mismas calles, los niños de la calle son nuestros porque son parte de nuestra sociedad y que es entre todos, ayudando y cooperando con las organizaciones que los quieren rescatar, que de verdad los rescataremos.

Hoy, el primer domingo de diciembre, piense qué puede hacer y cómo puede ayudar a las organizaciones que se ocupan del rescate de los niños de la calle, por favor hágalo y anime a otros, para que siguiendo su ejemplo, también colaboren y ayuden.

*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.

 

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