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Noche de corridos

Los Tigres del Norte contagiaron a los capitalinos con su estilo norteño y los deleitaron con sus numerosas historias.

Publicada 3 de Diciembre 2005, El Diario de Hoy

Dos veces. No mojados, sino de visita a El Salvador. Su primer concierto fue en el estadio Gregorio Martínez en Chalatenango. Foto EDH
Redacción Vida
El Diario de Hoy
vida
@elsalvador.com

Todo el sabor y sonido del norte de México se apoderó del Anfiteatro de la Feria Internacional anoche.

No, esta vez no fueron las guitarras eléctricas que estremecieron el escenario, sino las notas musicales del acordeón de Jorge Hernández, voz líder de Los Tigres del Norte.

Los felinos musicales ejecutaron un repertorio que incluyó algunos de sus más reconocidos corridos compuestos en sus treinta años de carrera musical.

Los acordes de “La Banda del carro rojo”, “Jefe de jefes” o la romántica balada “Golpes del corazón” deleitaron a una audiencia capitalina que se contaba en varios cientos.

Al igual que en su concierto ofrecido en el estadio Gregorio Martínez, de Chalatenango, el jueves pasado, la agrupación mexicana ofreció un espectáculo lleno de luces y efectos de sonido, traídos exclusivamente, de su tierra.

El inicio

Lleno. El anfiteatro se llenó. Los seguidores de los felinos en la capital cumplieron. Foto EDH
La fiesta musical norteña inició a eso de las 9 y 15 de la noche con la voz del finalista de Código Fama, José David Meléndez Bustillo.

Luego, continuó Quique Muñoz, con una descarga de temas rancheros, melodías que encendieron al público salvadoreño.

El ambiente que se vivió fue muy especial. Allí se reunieron los salvadoreños que se identifican con la música norteña y las rancheras.

Uno de ellos fue el alcalde de Santa Ana, Orlando Mena, quien manifestó que para él era la oportunidad de disfrutar, entre comillas, de un buen momento.

“Quiero desestresarme de todo lo que ocurre en Santa Ana,“, expresó tras referirse a las emergencias provocadas por el volcán Ilamatepec.

Los mexicanos irrumpieron en el escenario faltando 40 minutos para las 10 de la noche. Al igual que en Chalatenango, subieron desde debajo de la tarima en medio de una explosión luminosa.

Los corridos arrancaron al compás de Pacas de a kilo, acordes que elevaron al máximo los niveles de adrenalina. Emoción que explotó con la Banda del Carro Rojo.

No hay duda, Los Tigres del Norte son los meritísimos Jefes de Jefes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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